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♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

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♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Jue 25 Ago - 22:18

Es la segunda vez que me aventuro a hacer algo como esto, aunque sinceramente fue algo imprevisto. No soy de aquellos que gusten de alejarse demasiado de casa, además, no creo que sea un secreto para nadie el hecho de que cazar dentro de tus dominios siempre será más sencillo y eficiente que hacerlo dentro de un territorio desconocido para ti, sobre todo si amas juguetear con el factor sorpresa tanto como yo.

En cualquier caso, cuando pude percatarme de donde estaba ya me encontraba bastante lejos de mi querido santuario en medio del bosque. Creo que cuando esto sucede mi “piel” se vuelve más translucida de lo normal, o puede que sean simples ideas mías, no podría asegurarlo.

Dejé escapar un suspiro…
-Aun así valió la pena seguirte desde tan lejos, pequeño amiguito- susurré con una sonrisa sombría y ojos brillantes al desafortunado gato negro que en primer lugar me había traído hasta aquí. Podía notar como su pelaje continuaba erizado, sobre todo su cola mientras me gruñía dominado por el pavor. –¡Amo a estas criaturas, jeje!- me decía a mí mismo entre risitas, pues me resultaba encantadora la manera en que era tan sencillo hacerle experimentar el miedo más puro hasta lo más recóndito de su ser.

-Creo que con esto estaré satisfecho durante un tiempo, muchas gracias criatura miserable- le dije por última vez, relamiendo mis labios por la saciedad de aquella buena comida, antes de tomar la decisión de dejarle escapar sin más por su “buena voluntad y cooperación” para con los más hambrientos. Entonces me acerqué a entregarle una caricia de despedida como agradecimiento, pero a cambio, la criatura me regresó un zarpazo para luego por fin salir huyendo al entre techo más próximo de una residencia cercana en cuanto tuvo la oportunidad. No podía culparle de nada, suele ser normal que alguien se moleste luego de que casi le causes un infarto y hasta ahora nadie había reaccionado de forma muy positiva ante esta situación, solo lamentaba desilusionarle respecto a su patético zarpazo… digo, acaso él sabía que era imposible dañar algo incorpóreo? En cualquier caso no esperaba que actuase de manera razonable, no espero que nadie lo haga cuando se encuentra totalmente asustado.

Bueno, ahora la prioridad era…
-¡¿Mask, donde demonios estamos?!- Si, estaba consiente desde hace un rato sobre la presencia de mi entrometida compañera. Pero ante la situación, me alegraba de que estuviese en el momento y lugar precisos. Claro, eso antes de saber que ella tampoco tenía ni la más remota idea y para colmo me culpaba de arrastrarle hasta allí. –Por supuesto, ¡¿cómo no?!  ¡¡Siempre soy yo el culpable!! ¡¡Venga, todos a culpar a Cluster!!- le respondí en tono molesto mientras ella me soltaba su clásica mirada de “Oh por favor, ¿siempre tienes que ser tan dramático?”. El caso es que como no estaba ayudando en absoluto supuse que no habría otro modo que encargarme de la situación como siempre, así que comencé a mirar alrededor y de este modo conseguir al menos… ¿un punto de referencia? ¿Un lugar seguro donde pasar la noche? Algo…

Creo que nunca en la vida me había sentido tan desorientado como en ese momento y seguro tiene que ver con el hecho de que raramente, por no decir jamás, exploraba los alrededores. Solo supe al mirar alrededor que tal vez me encontraba en algún barrio residencial de ricachones en medio de la ciudad.
–Tsk…que presuntuosos son algunos- pensé instantáneamente al regresar la mirada, esta vez con detención, a la ostentosa mansión que antes había visto sin demasiada atención. Mansión cuyo entre techo había servido como escondite para mi pobre victima felina a quién condescendientemente permití escapar con anterioridad. –Aah… ya tengo hambre otra vez.- dije en un tono lastimoso mientras me arrepentía de haberle tomado esa decisión con anterioridad. Era comida fácil y yo le deje ir sin darle mucha más vuelta. –Tal vez sigue por ahí con suerte. ¿Tal vez aún puedo alcanzarle?-  pensé mientras me asomaba por la ventana de aquella residencia.

Lamentablemente para mi mala suerte, no había rastro del minino, sin embargo…
-Oh que hermosa melodía- me quedé casi hipnotizado escuchándola por un momento. Una bella sonata de un violín, siendo además entonado por una criatura igualmente de aspecto angelical y junto a ella un acompañamiento de piano interpretado por un hombre de edad más entrada en años que le seguía el ritmo al son sonar de la canción. –Pff!! Que escena más típica…- pensé prontamente, mirándoles con desprecio… eso, claro hasta escuchar como súbitamente la interpretación se detenía, seguido por los gritos desgarradores de aquella chica. No esta vez no eran gritos de pánico, sino gritos de reproche, gritos que intentaban humillar al pobre hombre quién al parecer había cometido cierto error en medio de la interpretación.

Me quedé con ojos de plato y no puede evitar cubrir mi boca intentando disimular las carcajadas que solté en el instante ante tal situación. No sé porque lo hacía, pues de todos modos no creía que nadie pudiese notar mi presencia por más alto que riese, pero lo importante era el hecho de que al parecer, las criaturas más encantadoras por fuera en el fondo pueden llegar a ser las más viles.


-Qué lugar más interesante, seguro que con tanto ajetreo ni se enteran de nosotros. ¿Qué opinas Mask, te gusta este sitio? Creo podrías aprender de ella una cosa o dos- Le dije a Maskeréin mientas le señalaba a la chica de cabello rubio. Entonces sin pensarlo demasiado me adentré sigilosamente en aquella residencia.


Última edición por Cluster Disouls el Lun 12 Sep - 1:21, editado 1 vez

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Sáb 27 Ago - 14:10

Cerré los ojos e intenté serenarme, pues aún no era el momento de acabar con el tipo.

-Mejor intentemos con otra -le indiqué a mi pianista de turno, sin siquiera mirarle. Estaba furiosa de no haber podido conseguir más que un mero reemplazo de quienes solían acompañarme usualmente. Ni ellos, pianistas expertos, eran capaces de seguirme el ritmo, entonces, ¿qué podría hacer un miserable músico como era este? Pero ya estaba entrada la noche, y en las calles no abundan los conocedores de la música clásica. Para peor, me esperaba una competencia en unos días, y moría por refregarle en la cara a esos bastardos de la sinfónica que seguía siendo mejor que todos ellos y que se habían perdido de mucho cuando me rechazaron, 10 años atrás. Así que tuve que recurrir a, digamos, la última carta de la baraja.  

Tomé el cuaderno de acordes y pasé mis dedos por las páginas, sentándome al lado de él. Conscientemente, dejé que la piel desnuda de mi brazo le tocase el suyo, mientras apretaba los hombros para que la línea de mi escote se acrecentase. Sabía muy bien que era un hombre casado, creo que hasta tenía algún cachorro... que diga, hasta tenía alguna cría por ahí. ¿Por qué no removerle las aguas a este hombre de familia, de paso? Me encantaba destruir familias, y son tan fáciles de demoler como un castillo de naipes…

Suspiré un poco más relajada al encontrarle un uso a mi desagradable compañía y seguí ojeando los acordes:

-De tín, marín, de do, pingüé... -canturreé, contemplando como él se esforzaba por sostenerme la mirada. Entonces hice danzar mis dedos, trepando por los botones de su camisa del color del vino tinto, hasta dejar la yema del índice apoyada sobre la punta de su nariz- si no tocas bien esta, tu carrera se fue.

El rubor en las mejillas del hombre pasó a ser un mero recuerdo, mientras palidecía como estatua de mármol. Se quedó mirándome incrédulo, entonces me estallé en una sonora y muy bien ensayada risa angelical.  Yo sabía que tenía una cierta fama acerca de mis tratos con mis acompañantes, así que no podía mostrar mi faceta vil tan pronto.

- ¿A poco te lo creíste? -sacudí la mano quitándole importancia, mientras acomodaba el acorde de "introducción y rondo capriccioso" para que él la leyese. Era una canción compleja, con cambios súbitos, de esos que me encantaba interpretar- ¿Cómo podría amenazarte con algo así? –le golpeé el hombro, poniéndome de pie. El borde de mi falda estaba justo a la altura de sus ojos y eso lo distraía del vaivén de mis comentarios.

Tomé el violín y me ubiqué al lado del piano, haciendo finalmente un gesto con la cabeza para que comenzara. Le daría, mientras no cometiera demasiados errores, una chance de relajarse interpretando y contemplar a la diosa violinista que tenía en frente suyo.

Me dejé fluir con la canción, cerrando los ojos para alejarme del triste mundo humano. Cada vez que tocaba un instrumento mi mente se abría como flor en primavera, liberado todas las ideas e imágenes que yacían allí, cautivas, y dejándolas danzar frente a mí como si fueran las intérpretes que me acompañaban.
La gente común no era capaz de notar lo que realmente expresaba con mis notas, pero sí se maravillaban frente a su intensidad y a sus giros imprevistos: como los insectos que, sin comprender de qué se trata, se acercan a la luz maravillados de su brillo. Exactamente así veía a la gente. Como insectos parlantes.

El sonido de un cristal rompiéndose me sacó de mi ensimismamiento. Parecía venir desde no muy lejos y, menos de un segundo después, la luz de la habitación parpadeó continuamente hasta marcharse.
La música del piano murió en un seco estrépito.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Lun 29 Ago - 1:17

Por un momento casi lo olvido, en estos lugares la energía se acrecentaba de manera evidente. Las luces suelen ser las primeras en delatar mi presencia y esto era un error que no me podía permitir, aunque en cierto modo resultaba igualmente favorable, ya que contribuía a la atmósfera más idónea para conseguir alimento. Creo que pude sentir por un momento como sus corazones se contraían intentando buscarle explicación a aquello que sucedía por un breve instante.

En cuanto tuve la oportunidad, me sumergí rápidamente sin ser notado, en las profundidades del mecanismo interno con que contaba dicho piano que entonces se encontraban utilizando. Era un lugar acogedor, oscuro y tranquilo, tal como en casa, pero no solo eso, también era el lugar idóneo para jugar una pequeña broma en medio de la situación que se me presentaba.
Maquiné unos cuantos pensamientos en mi cabeza por un momento, mientras que conseguía emocionarme por lo que ocurriría a continuación. Pensé ¿Qué ocurriría si los llevaba al borde de su paciencia? De por sí aquella chica estaba haciendo todo el trabajo sucio por mí sin cortarse. Mientras más le hacía sufrir, más evidente se hacía el miedo que sentía aquel desdichado hombre y a su vez más lograba saciar mi apetito por tan delicioso sentimiento.

Justo cuando las cosas parecían mejorar en cuanto a la sincronía que ambos mantenían, comencé a presionar notas al azar a destiempo, generando ritmos que se iban quebrando progresivamente por si solos y que causaban estruendo en plena melodía. Reí para mis adentros intentando contenerme levemente
– ¡jajaja! ¿Escuchas eso Mask?, ¿es el dulce sonido de la desesperación, tal vez? Creo que es la canción más hermosa para mis oídos- le dije complacido a mi compañera en tono de satisfacción mientras relamía mis labios mostrando gratitud por tan buen festín.

Los gritos de descontento que podían escucharse desde el exterior me hacían saber con certeza de que mi trabajo estaba hecho con tan simple esfuerzo
– ¿Acaso es el sonido de un zapatazo lo que oigo?- la curiosidad pudo conmigo, entonces abrí levemente la tapa de aquel piano en que aún me encontraba y así logré asomar mis ojos levemente. Era divertido ver como echaban a patadas a tan miserable ser quién tuvo la mala fortuna de caer en manos de aquella inquisidora.

-¡Oh chico! Creo que no me divertía tanto desde hace un siglo… ¡Nah! En realidad nunca me había divertido tanto, ¡jajajaja! Creo que me agrada la “damita”.- Pude darme cuenta que al soltar un comentario como ese, Maskeréin comenzó a observarme de soslayo con ojos esquivos y una expresión seria o de molestia. –Pfff!! Que te pasa, ¿estas celosa?- le dije como jactándome de haberle descubierto –No es como que ella ciertamente pareciese más útil, o que a pesar de parecer caprichosa, lo compensa con un aspecto encantador y elegancia totalmente aptas para someter posibles víctimas… jeje!- volví a replicar esta vez con una sonrisa que mostraba picardía en el rostro, mientras ella me regresaba una mirada patética de “Por favor, ¿enserio crees que un mocoso como tú llamaría mi atención?”. Lo cierto es que aunque tenga este aspecto, podría ser más viejo que su bisabuela, he ahí el hecho de que pueda expresarme tan bien pese a mi sugerente aspecto de pre-adolescente, pero ella jamás iba a admitirlo, en sobremanera me gustaba ese lado un tanto tsundere por su parte, lo que hacía sencillo fastidiarle. Nosotros llevamos una relación un tanto especial, como la de dos hermanos que pelean todo el tiempo ¿amor vs odio? Si puede que eso sería lo adecuado para describir el vínculo que nos une.

Menee la cabeza un momento antes de contestar nuevamente
– Solo estoy bromeando, ¿no irás a pensar enserio que estoy interesado mínimamente en una mortal? ¿oh si?...- decidí que lo mejor era dejárselo en claro, a pesar de que no era del todo cierto. Francamente si me hallaba interesado ante tan atípica criatura, pero no precisamente en un sentido romántico, no, no, esos son vínculos lamentables e innecesarios que pretenden falsamente los humanos para vivir en comunidad y yo… -¡Yo no necesito una bazofia vacía y sin propósito como esa!- replique una vez más con las mejillas hinchadas y un tanto ruborizadas por tan solo hacerme una idea tan vergonzosa como esa. No, solo me intrigaba tal comportamiento, y esto fue en incremento en cuanto puede ver como aquella chica se calmaba lentamente una vez se encontró en completa soledad en medio de la habitación, tumbada allí en ese grande y cómodo sofá. ¿Era acaso la misma persona que vi hace un rato atrás?

-Vaya, si parece un angelito en cuanto no abre la boca… Casi da miedo, jeje!-  aproveché que cerró sus ojos por un instante para aproximarme a ella y oler su cabello, los cuales parecían finos hilos de oro. Su aroma era suave, diferente, no era similar a nada que hubiese percibido en el pasado, pero realmente me resultaba agradable. Si no fuese porque ahora me hallaba satisfecho, ciertamente me hubiese entrado una curiosidad tremenda por descubrir a que sabría el miedo proveniente de un alma como esa. ¡Que mentira! Si algo tengo claro de mí mismo es que soy un glotón, y entonces moría de ganas por averiguar semejante intriga. Sentí como se me hacía agua la boca como nunca antes ¿que era esta sensación?  ¿Porque tengo tanta curiosidad? ¡Claro! Es que por primera vez esto parecía un desafío verdadero.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Lun 5 Sep - 21:19

Suspiré apesadumbrada por el fracaso rotundo de la noche. Lo único que rescataba era haber roto los sueños del tipejo al decirle que jamás volvería a tocar en esta ciudad. ¡Jo! La cara de pasmado que puso casi me hizo el día, pero lo cierto es que necesitaba practicar hasta que me sangraran los dedos. Nada era suficiente si se trataba de humillar a esos malditos de la sinfónica.

Mi estómago me sacó de mi pequeña meditación: el rugido que pegó me recordó que llevaba horas sin comer, como ocurría siempre que me obsesionaba con algo.
Abrí los ojos lentamente, algo adormilada, y me dio la sensación de que una silueta negra acababa de deslizarse debajo del sofá. Miré hacia la ventana, pensando que algún gato se podría haber paseado por la ventana y dibujado una sombra en la moqueta, pero al asomarme al balcón no vi nada más que la inmensa y redonda luna, bañando con luz de plata el muy bien cuidado jardín.
No me arrepentía en haberme comprado esta pequeña residencia para mí sola, estar lejos de aquella molestia a quien debo llamar familia calmaba un poco mis nervios. Además… jamás podría juguetear allí, teniendo siempre que mantener la imagen de buena niña para que no me internaran. Aunque no los dejaría hacerlo, de todos modos. No esta vez.  

Tras confirmar que no había nada fuera que anduviese merodeando, cerré el enorme ventanal que hacía a la vez de puerta, le puse traba para que ningún felino intentara colarse y me dirigí hacia la cocina.  
Para mi sorpresa, había un paquete de patatas fritas abierto. Por si fuera poco, era mi favorito.
Bufé incrédula de la situación, no sabiendo si reír o ir a buscar a ese idiota y arrancarle mis papitas de las tripas.


- ¿Pero quién diablos se cree que es para comer MIS papas? ¡Ese pianista de cuarta! –rezongué tirando el paquete casi lleno a la basura. No pensaba comer lo que sus inmundos dedos habían tocado.

Fui a la despensa y abrí las puertas de par en par para contemplar mis provisiones: había de todo allí, frituras de todos los sabores, quesos, embutidos y toda la comida chatarra que alguien pudiera imaginar.

Antes de que pudiera siquiera elegir qué comería, en el inmenso silencio de lo que era mi solitario hogar sonó un silbido, casi diría que de asombro.
¿Serían ladrones? La idea me causaba regocijo. Debían ser ladrones: había comprado el lugar más ostentoso que pude, y lo conservé con nula seguridad en la espera de que alguna de esas malditas ratas cayera en la trampa tratando de poner sus garras en mis pertenencias.

Sonreí de par en par ante la emoción de una buena cacería y recompuse mi expresión a la de niña buena, tomando una de mis preciosas y adoradas cuchillas y escondiéndola detrás de mí al darme la vuelta.


- ¿H-hola? –llamé con una dulce voz, imprimiéndole un muy bien actuado temor- ¿H-hay… hay alguien allí?

Avancé lentamente, agudizando mi oído como lo haría una fiera, adentrándome en la siguiente habitación.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Jue 8 Sep - 18:06

Eso había estado cerca, un segundo más y seguramente habría estropeado todo como de costumbre. No contaba con que se levantaría tan de golpe, aunque ya debería haberlo previsto, sabiendo lo impasibles que resultaban estas criaturas. Fue una fortuna el haber tenido ese gran sofá justo en frente, ya que no hubiese llegado a ningún otro escondite cercano considerando la distancia que existía entre cada cosa dentro de la habitación, era verdaderamente una locura, pero era de esperar viniendo de un hogar de ricachones.

Guarde silencio durante un momento para asegurarme de ocultar mi presencia nuevamente, era evidente que le había alarmado un poco aunque ella no tuviese ni la menor idea de a que se enfrentaba y muy probablemente habría atribuido aquella intromisión a la de algo más terrenal como una mascota o algo similar
–Tsk, sabía que debí conservar a ese amiguito de antes. ¡¿Mask, porque le dejaste ir?!- susurré  dándole a entender que había sido su culpa y que ahora podríamos haber hecho uso de aquel minino como un perfecto señuelo para despistar la atención. Mi compañera a su vez me regresaba su mirada característica de “¿y porque no te usamos a ti como señuelo?”, podía sentir cierta malicia tras esas intenciones y debido a ello era inevitable sentirme orgulloso en gran medida a pesar de su evidente propósito de hacerme enojar –Tus ideas son cada vez más macabras- le explique mientras fingía sollozar –Cluster está orgulloso de ti querida amiga- cambié casi inmediatamente mi expresión a una de picardía mientas le enseñaba la lengua demostrando que me había complacido contrariamente a lo que ella deseaba –Sin embargo, es muy probable que mi imponente aspecto le cause tal impresión que no sería positivo ¿verdad? Nosotros no queremos eso, así que usarme de señuelo no sería una buena idea. Podría causar otro infarto- le aclaré. De todos modos eso ya no importaba demasiado, pues parecía que aquella chica ya había restado importancia a toda la situación por su cuenta, o al igual que nosotros, se sentía hambrienta y tenía prioridades, así que le observamos dirigirse con decisión en busca de un bocadillo.

-¡Vaya! Como de sencillo lo tienen algunos. Solo caminan un momento hacia la despensa y ya tienen un aperitivo servido en el acto-  De pronto escuché unos gritos provenientes de la cocina, nada más que eso, debido a que mi actual posición no favorecía en nada la posibilidad de ver lo que ocurría, pero sabía perfectamente quién los emitía, fuera de que estuviésemos solos allí, ese timbre de voz resultaba inconfundible. Aun no lograba comprender como no lastimaba su garganta si dejaba escapar gritos como esos varias veces al día, o al menos es lo que yo había logrado notar durante mi estancia.

-“¿Pero quién diablos se cree que es para comer mis papas? ¡Ese pianista de cuarta!”- parece que no le había gustado en absoluto que hubiese alguien hurgando en su comida, lo cual era muy comprensible, a mí tampoco me agradaba tener a alguien más sobre “mi plato”, aunque era algo habitual teniendo a Mask junto a mí casi todo el tiempo. Y a pesar de que podía comprender sus sentimientos, no había podido evitar sentirme atraído hacia esas patatas de edición limitada que en la vida podría probar, pues exagerando un poco, creo que me hubiese costado un riñón para conseguir tan solo una bolsa visto su precio y considerando que no tengo órganos sería aún más improbable, la curiosidad simplemente me puede a veces –Enserio, tardaste en darte cuenta amiga. Lo lamento, para la próxima déjalo menos a vista de… mí. ¡Jeje!- exclamé mientras me regocijaba un poco de haberle hecho enfadar otro rato. Limpié mi boca con las mangas de mi yukata para eliminar por completo la evidencia y aprovechando su distracción, me dispuse a investigar el resto del lugar.

-Fiuuu, parece que alguien tiene un par de papis que le miman mucho- afirmé dejando escapar un silbido de impresión luego de recorrer el espacio con la mirada. Creo que no fue el mejor de los instintos que pude dejar salir en ese momento, había vuelto a emitir ruidos ¡¿es que acaso no podía mantenerme callado sin estropearlo todo?! Enserio no puedo guardarme los comentarios para mí mismo ¡soy un idiota de cuidado!

No me extraño para nada sentir pasos que se acercaban casi de manera inmediata, obviamente se había dado cuenta de que tenía invitados no deseados dentro de su hogar, así que me escabullí rápidamente hacía un habitación un tanto oscura y llena de muebles polvorientos, sin embargo no pude evadirle, parecía como si oliese mi presencia y siguiese cada uno de mis pasos, ¡por favor dame un respiro!, pensé a medida que evaluaba la situación, cuando entonces vino una brillante idea a mi cabeza. Me oculté dentro de un viejo espejo de cuerpo completo y con prisas adapté el reflejo de su forma, era algo muy cliché de cuentos de terror o tal vez de películas, pero eso era exactamente lo que hacía la situación perfecta.


-¿H-hola? ¿H-hay… hay alguien allí?- preguntó ella provocándome algo de gracia. Seguro estaría tan asustada por la intriga que pensaría algo tan lógico como que un intruso le contestaría tal pregunta absurda por las buenas. De cualquier modo decidí seguirle el juego y una vez que se encontró en frente del espejo contesté –No dulzura, aquí no hay nadie, menos aún para ti- reí fuertemente entonando con una voz distorsionada similar a la suya, acompañada por una expresión deforme de su propio rostro que lloraba sangre color petróleo. Tal vez me había pasado un poco, pero había sido ella quién me había acorralado de tal manera.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Vie 9 Sep - 19:49

Me quedé atónita contemplando aquella imagen mía derramando lágrimas espesas y oscuras, hasta que la amargura comenzó a crecer en mí. Apreté firme el puño que sostenía la cuchilla, temblando como una hoja. La repugnancia subió desde mi estómago como algo ácido que quemó hasta mis palabras.
Esa imagen mía tan débil e indignante... era asquerosa.

Bajé la mirada al suelo mientras las alarmas de peligro sonaban en mi cabeza: la rabia, como agua de alcantarilla que se escapaba de las tuberías que eran mis neuronas, inundaba mi cráneo y ahogaba el pánico que debería estar sintiendo. Era consciente de que había algo o alguien allí. O quizás no.


- ¡Argh! ¡No puedo con esto! –grité jalándome el cabello al intentar bajar la enorme presión que se acumulaba en mi cabeza y amenazaba con explotar como una bomba. Me sentía como un robot al que se le acababa de dar una orden imposible. Había algo que no podía comprender, que no entraba en mí.

La frecuencia de mis respiraciones estaba fuera de control, al igual que mi corazón, que latía sin compás ni atadura como un loco desenfrenado. Mi aliento se hizo tan fuerte que retumbaba en la habitación, y cuando todo comenzó a dar vueltas, me derrumbé.

Quedé recostada en el polvoriento suelo de madera de aquella habitación olvidada, mirando hacia la nada mientras trataba de encontrarle explicación a lo que acababa de ver.

¿Yo? ¿¡Llorando!? ¿Lágrimas débiles y humanas cayendo de mis perfectos ojos celestes? Reí con la boca temblorosa, y creo que la expresión sólo estuvo en mi imaginación. Era ridículo hasta tal punto que me anulaba la mente.

No sé por cuánto tiempo me quedé allí, tirada como una alfombra. Sólo sé que perdí casi toda conexión conmigo misma… salvo por la sensación de la cuchilla fuertemente sujetada por mi mano. Como si un pequeño resquicio de mí se quedara protegiéndome.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Lun 12 Sep - 1:02

Esto resultaba algo inesperado, inicialmente había predispuesto conseguir de ella una reacción naturalmente evidente, ¿un poco de delicioso pánico? ¿Tal vez solo un pequeño susto sería suficiente para saciar mis ansias por tal reto? pero a pesar de que en cierto modo lo había conseguido, pues era perfectamente capaz de notar como su cuerpo no se contenía al temblar, parecía estar mayormente enfadada que otra cosa. Era de esperar en cierto modo y me alegraba que no fuese tan sencillo como en primera instancia hubiese parecido, esta era la principal razón que hacía todo tan divertido.

-¿Que sucede bonita? ¿Te disgusta contemplar tu verdadera forma?- le dije buscando un tanto de provocación en ella. Me intrigaba saber hasta donde podrían llegar sus emociones movidas por la adrenalina del momento, si había algo de lo que estaba seguro es que sobre todo aquella chica era una criatura impredecible por sobre cualquier otra y eso resultaba demasiado intrigante –Es una lástima ver que un rostro de porcelana como ese vea su perfección ensuciada con lágrimas de petróleo, ¿verdad?- solté una carcajada estrepitosa mientras me jactaba de lo que evidentemente se encontraba pensando –¡Claro! ¿Seguro esperabas que te dijesen algo como eso acompañado por una palmada en el hombro verdad? ¡Que risa! eso pensaría cualquiera. ¿De qué te servirá ese juego vacío de chica perfecta cuando en tu interior estas tan podrida como lo que ves ante tus ojos?- menee la cabeza compasivamente –No me mal entiendas, no te estoy juzgando, solo digo que es divertida la manera en que te engañas a ti misma, los humanos son fascinantes. ¡Jeje!- lo cierto es que hubiese continuado soltando comentarios similares solo por pura diversión, me gusta analizar el comportamiento de la gente y si hay algo que amo más que eso, es el ver sus reacciones tras cada eventualidad que puede llegar a ocurrirles. El único problema es que ella había llegado a un punto en que me estaba ignorando por completo, simplemente tumbándose en medio del suelo.

-¡Oye! ¿Me estas escuchando? – hinché las mejillas enfadado a pesar de que no tenía la certeza de que me hubiese escuchado, pero era justamente aquella intriga que me ponía de mal humor. Era obvio que su cerebro se hallaba en shock al no procesar una imagen que difería mucho de la forma idealizada de sí misma que se encontraba presente en su cabeza.

Explorando en lo que a mi parecer entraba en el área de una psicología un tanto predecible, podía intuir como volver a captar su atención con facilidad
–¡Hey amiguita! ¿Sigues viva?- dije muy a mi pesar con un grado de preocupación sincera, hubiese sido una lástima desperdiciar un festín como ella. Me concentré un momento para dejar atrás la forma de aquella chica y comenzar fluidamente a tomar una nueva, volviendo mis extremidades como largos tentáculos que se extendían envolviendo el cuerpo de la doncella con firmeza. El cuchillo que sostenía en su mano no era un gran problema, después de todo, no podría dañar algo incorpóreo con este aunque lo desease –¡Vaya! Así que tu nombre es Bianca Chevalieur… Che-va-lieur. Me gusta el sonson que tiene tu nombre, jeje.- le expresé al conseguir extraer un tipo de credencial de su cartera, la cual me permitió saberlo con facilidad.

-Mmm… no deberías dejar esa clase de documentos tan al alcance de desconocidos ¿sabes? podría aparecer algún loco e intentar suplantarte la identidad… ¡Oh vaya! ¿No es lo que acaba de pasar?- solté otra carcajada esperando conseguir con esto algún tipo de reacción –Después de todo, ahora conozco tu nombre, también tu apariencia. No creo que nadie se tome la molestia de averiguar que yo no soy tu realmente ¿o sí? ¿Tienes alguien que te aprecie tanto como eso?... los ricos tienen una imagen y un estatus tan delicado de cuidar.- le sonreí con malicia mientras ponía el seguro a la puerta de la habitación –Que situación más desfavorable…- chasque la lengua de manera juguetona al terminar aquella frase –Aunque, si la señorita no desea ser maldecida por este humilde servidor, podríamos llegar tal vez a ¿un acuerdo?- guiñe el ojo sutilmente a la par de que realizaba ante ella una pequeña reverencia, mostrando claras intenciones de ser un “hombre de palabra” pese a no ser humano.

-Verás, me he perdido un poco en esta pocilga que llaman ciudad. Si soy franco no me entusiasma la idea, solo necesito un tiempo para averiguar cómo volver a casa de forma segura y para tu desgracia, este fue el primer sitio donde caí…- intentaba entonar mi explicación con la mayor elocuencia posible para conseguir mi propósito, aunque estaba casi seguro de que ella tendría muy claro a estas alturas por donde iban los tiros -… Allí es donde entra el papel de su generosidad mi estimada damisela, necesito ser tratado como un huésped aquí por un tiempo y como agradecimiento no maldeciré este lugar. Me parece un trato bastante justo, en caso contrario, su reputación podría verse un tanto afectada si entiende a que me refiero…- volví a reír fuertemente, demostrando lo bien que la estaba pasando con todo aquello, por supuesto, no sin regocijarme de enseñarle lo que más odiaba en esta vida, una imagen distorsionada de su propio ser, visto desde la perspectiva más repugnante que fuese posible, creo que le había dejado en claro que si no accedía a mis peticiones, me encargaría de hundir su existencia hacia lo más profundo. Cuando tratas con criaturas hostiles, solo te queda emplear tus mejores armas, pero eso era exactamente lo disfrutable de todo aquello –Por cierto, ya que seremos “compañeros de piso” supongo que sería cortes de mi parte presentarme. Mi nombre es Cluster, Cluster Disouls- extendí su mano hacia mí y la besé con suavidad en modo de un saludo aristocrático del que seguro estaría bastante acostumbrada.

Mask me miro con su expresión de “¡Oh vaya! Veo que hasta tu puedes dejar de ser tan soso de vez en cuando y mostrar un par de modales”, creo que es la primera vez que un reproche suyo me avergonzaba tan directamente, quizás había exagerado en lo cursi de aquel saludo, pero a veces me dejo llevar un poco por la emoción del momento y en realidad lo había hecho con una intención de burlarme de su "snobicidad" más que otra cosa, pero era evidente que la jugada no me había salido como yo quería.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Lun 26 Sep - 16:02

Una voz un tanto más dulzona empezó a sacarme de la oscuridad que era mi mente. Sentí algo firme alzándome en el aire como si fuese una muñeca, sujetándome del estómago, pero también de otras partes un poco más… incómodas.  

Ambos brazos colgaban a mis costados, y aunque no había soltado la cuchilla hasta entonces, el notar la transparencia de su cuerpo me desalentó completamente: algo así de incorpóreo sería imposible de cortar con un instrumento de cocina. Por otra parte, si podía levantarme en los aires de aquella forma, entonces debía ser tocable de alguna manera. La parte más dañina de mi cerebro fue recobrando lentamente su actividad, analizando al intruso minuciosamente para encontrar cualquier señal de debilidad.  

Noté que, mientras lo examinaba casi haciendo oídos sordos a lo que decía, éste buscaba en mis ojos una señal de interés casi con necesidad. Algo en su tono de voz y su traviesa mirada me decía que necesitaba más atención de la que podría querer demostrar.

Supe al cabo de poco en la desventaja en la cual me encontraba, y decidí que por mi bien sería mejor atender a sus demandas, al menos hasta estar en una situación más favorable. Aclaré mi garganta con nerviosismo mientras sus fríos labios tocaban el dorso de mi mano: si bien era cuestión de etiqueta, no le permitía a nadie tocar mi piel desnuda sin permiso previo. El contacto directo involuntario me incomodaba hasta un punto más allá de lo imaginable.


- ¿A-así que… necesita una morada? –inquirí impregnándole temor a mis palabras, tratando de volver a mi falsa cubierta angelical. Si iba a mostrarle cualquier tipo de hospitalidad, no podía permitirle conocer mis pensamientos.

Una sonrisa amplia y siniestra se dibujó en su pálida piel, casi como si fuera una grieta en una translúcida pared de mármol, y el brillo que nació en sus ojos fue tan insano que me inquietó; más aún me sorprendió, para mal, lo propio que me hacía sentir.

Aquella respuesta que tuvo su cuerpo me dio a entender que había estado tratando de provocar en mí alguna respuesta, y que finalmente había ganado. Quizás alguien callada y quieta lo aburriera, pero me dio más la impresión de que sólo estaba jugueteando conmigo.


- Aquí a una cuadra hay un jardín de infantes que es de mi propiedad, y sobre él hay una habitación vacía que estaba tratando de alquilar… ¿quizás podría quedarse allí? Sería de manera gratuita, claro está.

La curva retorcida de su boca disminuyó hasta ser un pequeño signo de disgusto, mientras que los tentáculos se cerraron con fuerza, apretándome como a uno de esos juguetes a los que se les salen los ojos. Parecía un niño enojado… aunque uno bastante tétrico y desquiciado.
Pensé que el ofrecerle un lugar así, tan estratégico para lo que parecía ser alguna especie de… ¿poltergaist? Debía ser algo increíblemente tentador, pero evidentemente me estaba equivocando.
¿Es que acaso pensaba que le daría un lugar en mi hogar? ¡¿EN MI HOGAR?! La idea casi me hizo salir de mis cabales, pero volví rápidamente a mi personaje cuando empezó a faltarme el aire.  


- Bueno, podría irme yo a vivir a allí y dejarle mi mansión, señor Disouls –le propuse con la voz entrecortada por la dificultad que tenía para respirar-. Aquí hay comida de sobra, y nadie vendría a molestarlo. Además el entorno es muy agradable –continué, tras toser secamente.

Al aflojar su atadura, comprendí que el respeto con el que entonaba mis oraciones parecía halagarlo (o que, en todo caso, no quería acabar con la vida de su pequeño juguete tan rápidamente): deshizo el mohín en sus labios, mientras un tentáculo me acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja. Tuve que forzarme para no correr la cara y permitirle que me tocase, pero juré internamente en vengarme en cuanto encontrase la forma de hacerle daño.


- ¿Es un trato? –inquirí apretando los dientes en una muy forzada sonrisa, notando el rubor que trepaba a mis mejillas por la furia que me daba el no poder atacarlo.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Miér 28 Sep - 0:34

Eso había sido convenientemente más sencillo de lo que esperaba, pero desilusionantemente más aburrido, o seguro es lo que quería que pensase, ella no me engañaría tan fácilmente con esa actuación barata que conocía de sobra. Por mucho que no me gustase admitirlo, éramos más parecidos de lo que en principio pudiese parecer, gustábamos de tener ese control sobre otros, de hacerles perder su cordura mediante los trucos más enfermizos del libro, eso era lo verdaderamente divertido de tenerle como una potencial compañera de juegos.

Creo que empezaba a sobre emocionarme un tanto con toda aquella situación, tanto así que en cierto punto pude notar como le estaba estrujando más de lo necesario con la forma de mis tentáculos, a veces solo olvidaba los frágiles que son estas criaturas físicamente hablando, por mucho que aparenten ser bestias sedientas se sangre, finalmente no dejan de ser más que carne de cañón
–Señor Disouls… Mmm, me gusta como suena. Puedo darme cuenta a kilómetros de distancia que no eres una aristócrata presuntuosa solo por nombre y apariencia, me agrada saber que puedes hacer notar esos modales snob que te han inculcado- solté una carcajada resonante que hizo retumbar los candelabros en toda la habitación, la cual progresivamente se había vueltos más y más fría. Luego de sus "aparentes halagos" que no terminaba de creer totalmente ¿cómo podría evitar reaccionar así? no se me podía pedir lo imposible –Aunque… puede que entre dentro de lo pretencioso ¿no te parece amiguita? puedes llamarme solo Cluster, te daré el derecho de tener esa confianza conmigo- le sonreí mientras le observaba fijamente con ojos afilados y brillantes como los de un felino, mientras meneaba la cabeza de un lado a otro cuan muñeca de trapo para generar en ella mayor incomodidad.

Ahora bien, era bastante obvio que trataba de jugármela de algún modo, si bien ella podía talvez contar con ese sadismo que por iniciativa propia yo había decidido prescindir, eso no confirmaba de ninguna manera que estuviese en desventaja por astucia, si algo me había enseñado el paso de los años es que debes desconfiar de absolutamente todo, “tu solo quieres escapar de mis garras”, pensé instantáneamente, era obvio que si le dejaba marcharse a otra residencia temporal podría estarle entregando en bandeja lo que potencialmente podría terminar en la confabulación de un plan para recuperar lo que a fuerzas era suyo pero que había tenido que dejar forzosamente debido a los beneficios de su servidor
–Tsk, tsk, tsk… ¡Muy lista, muy lista! ¿verdad?- le aplaudí sarcásticamente dando a entender que sus propuestas no terminaban de convencerme –Puedes quedarte aquí, hay comida de sobra, bleh bleh, yo me iré a mi otra propiedad bleh bleh ¡PAMPLINAS!- grité imitando el tono de su voz al esbozar aquella frase –¿Cuál  es la prisa que tienes por irte? mmm, no creo que sea muy educado ¿acaso planeas herir los sentimientos de Mask quien se ha tomado la molestia de prepararnos la merienda?- extendí mi tentáculo para dejarlas viéndose una frente a la otra, mi compañera observaba a Bianca con ojos de cachorro, mientras dejaba escapar un par de lagrimones oscuros y espesos que evidenciaban el hecho de estar igualmente en desacuerdo con que ella se marchase sin al menos tomar un poco de té en compañía nuestra.

Junto a nosotros había aparecido una bella sobremesa decorada minuciosamente, cubierta por un mantel rojo escarlata y candelabros flotantes con rosas que le entregaban ese toque elegante que le hacía tan perfecto para la situación, ¿quién sabe cómo habría aparecido allí tan rápido verdad? pudimos haber sido nosotros, como talvez no, “pero eso no podría saberlo ella ¿verdad? ¡jeje!” , tenía que mantenerle intrigada si deseaba que debido al miedo guardase algo de respeto ante la situación
–¿Qué te parece? ¿Es lo bastante elegante para la damisela? Por favor ponte cómoda y toma asiento. Espero que no te moleste que nos tomásemos la libertad de traer nuestras propias recetas para esta velada- expliqué mientras relamía mis labios y finalmente la dejaba libre de mis “amistosos tentáculos” para volver a mi forma original, solo por el simple motivo de que la mesa en realidad no era muy grande para que cupiésemos todos y de otro modo mis octópodas extremidades hubiesen estorbado más de lo que en principio me hubiese gustado.

-¿Que sucede? Pareces algo cansada… aunque no me extraña luego de ser estrujada por tanto tiempo. Seguro si me extendía un poco más ibas a sentir como tus huesos se quebraban, eso hubiese sido muy lamentable. ¡Tranquila! Solo estoy bromeando, luego de merendar seguro recuperas tus fuerzas, solo déjame acomodar al resto de invitados antes de comenzar a servir.-  corría de un lado a otro para poner todo en su sitio, por un lado acercaba la silla para que Mask estuviese cómoda, por otro debía poner más libros al señor Teddy, un oso de felpa blanco quién vivía en esa habitación y afirmaba que no llegaba lo suficientemente alto para alcanzar la mesa y disfrutar la velada con nosotros, seguro era un viejo amigo de Bianca así que decidí darle la atención que merecía. Para ayudarme a terminar con la organización, invoqué un par de fuegos espectrales los cuales se encargaron de traer con mayor facilidad la vajilla desde la cocina, luego de un breve momento todo estuvo listo.

-¡Uff! ¿Bueno están cómodos? Sé que es algo tarde pero la espera habrá valido la pena- todos parecían satisfechos una vez vieron cómo una procesión de bandejas con pasteles, galletas y té cruzaban por la puerta flotando hasta ser depositados en la mesa, todos menos la damita, quién parecía clavarme como dagas su expresión de odio con la esperanza de eliminarme –¿Mmm, que sucede? ¿No te gustan los dulces? Yo lo entiendo, a mí tampoco me gustan demasiado, pero son los favoritos de Mask, así que los traje. Buscaré si hay algo más, mientras tanto déjame servirte un poco más de té- ella me extendió la mano con desgana mientras vertía el líquido para ella. En cuanto Bianca dio el primer sorbo exclamó -“¡Sabe un tanto extraño!”-  a lo que yo contesté con una sonrisa de oreja a oreja –¡Es una receta que hice especialmente para tí! ¿Acaso no te parece suficientemente refinada?- acto seguido ella dejó escapar un grito desgarrador, arrojando la taza contra la pared y quebrándola en mil pedazos –¿Qué sucede? Si no te gustaba solo tenías que decírmelo. No le he puesto nada raro, ¿oh si?- creo que se había enfurecido, visto que arrojó contra mi un cuchillo de mantequilla tenía a la mano y que por pocos centímetros logré esquivar, acabando ensartado en medio de la pared. Creo que nunca me le había pasado tan bien en una fiesta de té en el pasado, solo podía limitarme a contemplar como ella rebuscaba entre los pequeños pedacitos rotos como si hubiese visto algo que ahora no se encontraba allí –¿Ves? ¡Enserio no te mentía!- di un par de sorbos a mi taza de té pretendiendo una expresión de inocencia,  después de todo ¡no era mi culpa! ella debió considerar en principio que la hospitalidad no solo se trataba de alojamiento, sino de ser un buen anfitrión en si, era su obligación jugar con nosotros un rato más, muy en el fondo ella también acabaría divirtiéndose tarde o temprano.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Lun 3 Oct - 18:05

Juraba que había visto un par de ojos humanos flotando en ese asqueroso té, y por lo poco que pude estudiarlos antes de arrojar la taza, estaba casi segura de que eran los míos.

Me aferré a la silla para no hacer una estupidez y miré al desquiciado “niño” como si pudiese matarlo con los ojos. Su expresión divertida (casi diría que extasiada), me picaba los nervios, ese maldito loquesea estaba tan ansioso por verme salir de mis cabales que podía vérselo dibujado por toda la cara, pero no iba a darle el gusto. Soy mucho más fuerte mentalmente de lo que cualquier humanucho con el que pudiera haber jugado.


- La verdad es que no hace un buen té, Cluster –le dije más tranquila, tragándome el rechazo que sentía de tomarle confianza. ¿Confianza? ¡JA! Ese tesoro estaba a una eternidad de distancia de sus inmundas manos-. Tampoco me gustan los dulces, ¿ve? Creo que no tendríamos una buena convivencia. Es por eso que le sugerí tener su espacio propio.

Miré hacia mi costado, donde el osito de peluche se llevaba una taza vacía a las costuras que dibujaban su boca. Ese juguete no era mío, sino que era un tonto recuerdo que había decidido tomar de mi vieja vecina, que ahora debía estar descansando en un espacioso panteón en quién sabe dónde. Si mi memoria no fallaba, y jamás lo hacía, allí dentro en sus entrañas de felpa había escondido una jeringa con veneno para ratas concentrado. Pero el veneno tampoco debía ejercer efecto en esa cosa… ¿o sí?

Contemplé al tipo, evidentemente muy intrigado en saber lo que pasaba por mi cabeza, mientras un fuego fatuo colocaba una taza nueva en mi plato y otro entraba en la habitación con una tetera distinta a la anterior. Éste último me sirvió un líquido amarillento que poca pinta de apetecible tenía, pero de todas formas y sin examinarlo demasiado, decidí beber. Lo tragué de una sola vez, esforzándome para no prestarle atención a su extraña textura, y suspiré cuando finalmente atravesó mi garganta.


- ¿Sabe usted, señor Disouls, que a este osito le tengo mucha estima? –inquirí, levantándolo de los libros sobre los que estaba sentado. Lo puse frente a mí y este me miró como si no entendiese mi repentino afecto. Cluster, al mismo tiempo, inclinó la cabeza con interés. Senté al oso en mi falda mientras articulaba mi plan mentalmente y proseguí con la conversación- Es mi fiel amigo desde que era pequeña, me lo regaló mi psicoanalista. Supongo que usted tiene esa misma relación con ella –insinué con mi mejor sonrisa mientras le clavaba una mirada de falso interés a la máscara que estaba sentada a su lado. Era obvio que estaba manejando mis emociones minuciosamente, pero traté de no demostrarle qué pretendía con ello.  

Entonces fue cuando él comenzó a hablar de su amiga, muy trivialmente, casi como si solo siguiera mi juego. Llevé disimuladamente mis manos a mi falda, abrazando al peluche, mientras seguíamos conversando acerca de amistades, de un gato al que le gustaba perseguir, del número de pianistas que había pasado por esta casa. Me tomó un par de largas charlas el que por fin me perdiera algo de atención, mientras discutía con su amiga. Parecían tener una relación de “tire y afloje” constante que lo hacía desconcentrarse, afortunadamente para mí.

Palpé la espalda del osito hasta encontrar la aguja y rasqué con la uña hasta abrirle un agujero en la nuca, por el que pudiera sacar la jeringa.
Tomé un pastelito lleno de glaseado rosa y le di un mordisco para acabarme el té más fácilmente, entonces me puse de pie para servirme algo más para beber.

La discusión se había acalorado con su compañera, y decidí muy amablemente servirle el té a ambos, vertiendo junto con él una buena ración de veneno para el señor.


-Por favor, no peleen. Es más que obvio que se llevan mejor de lo que aparentan –interrumpí finalmente, dándole otro mordisco al empalagoso pastelito cuando volví a mi asiento.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Mar 4 Oct - 17:37

¿Tendría que habérmelo tomado como un insulto? pero francamente me daba igual, no es como si el propósito de mi vida fuese volverme maestro en la preparación del té de hoja más fino ni parafernalias de esas –Pues vaya, supongo que es decepcionante, pero lamentablemente tendrás que conformarte bonita. Así como tú no eres una perfecta Alice yo tampoco estoy cerca de ser un Mad hatter en esta rara fiesta del té, aunque si podría decirse de cierto modo que todos aquí presentes estamos un poco locos ¿o no?- volví a reír mientras me columpiaba sobre mi silla de adelante hacia atrás apoyando los pies sobre la mesa, haciendo rechinar el piso de una manera bastante desesperante casi de manera intencional.

Luego de dar otro sorbo a mi taza de té continúe con el dialogo
–¿Pero sabes?  no estoy de acuerdo con lo que dices, al contrario, yo creo que podemos llevarnos muy bien. ¡Tú me agradas!- le dije con una expresión burlesca en el rostro, pues sabía perfectamente que yo no era su criatura favorita especialmente, sin embargo, yo había sido sincero con ella, quién de verdad me parecía una persona interesante, o cuanto menos divertida y me había caído en gracia. Es curioso como aquellos que me agradan no suelen compartir ese sentimiento reciproco conmigo, pero es comprensible, seguro mis maneras de tratar resultan un tanto intensas y no aptas para todo público, tal como en las películas de terror clase “c”.

Pero en fin, justo cuando creía que Bianca no podía agradarme más va y comienza a platicarme sobre su relación con el señor Teddy
-¡Oh! Eso es muy interesante, ese es un vínculo de muchos años, supongo que podría compararse a lo que hemos pasado Mask y yo, pero a pesar de lo que creas, tenemos una relación bastante compleja, peleamos casi todo el tiempo. Ella es algo temperamental al igual que tú, pero ciertamente no es tan divertida- agregué finalmente sin intenciones realmente de halagarle, pero de algún modo lo había hecho igualmente.

En realidad era curioso encontrar en otros una relación similar a la que llevábamos Maskeréin y yo, realmente quería creerle sobre eso, porque hubiera sido mucho más sencillo guardar un tema en común, pero algo me hacía dudar al respecto, quizás  debido a las incisiones por las que deliberadamente salía el relleno interior del señor Teddy cuan tripas a flor de piel o por el hecho de sus mal zurcidas costuras sobre las mismas como si hubiesen sido remendadas con una ira palpable
–Y bien cuéntame un poco sobre tus pasatiempos… parecen ser algo “apasionados” tal vez, algo me hace intuirlo- pregunté a Bianca mientras observaba de reojo al señor Teddy quién parecía un tanto desesperado al verse en su regazo, mucho más de lo que Mask podía parecer a mi cuidado. En momentos como aquel me alegraba no contar con un cuerpo que ella pudiese dañar fácilmente y al mismo tiempo me entregaba claridad sobre las razones de que casi nadie, mucho menos alguien con sentido común se acercase a esta residencia. Con Bianca el lugar resultaba más aterrador que acercarse a mi bosque maldito y eso en cierta forma me daba algo de celos, me hacía querer desafiarle para probar quién de nosotros era el mejor en lo que hacía, de algún modo se había vuelto un desafío personal, aunque ella no me hubiese desafiado directamente ¿entonces tendría que proponerlo yo? ahora no se me ocurría realmente un modo para hacerlo ¿quizás ella tendría alguna idea? y más importante aún ¿tendría interés por enfrentarme? no creo que lo último fuese un problema si encontraba el incentivo adecuado –¡Oye! ¿Que te parece si jugamos un juego? si aceptas y me ganas supongo que me marcharé por ahora y te dejaré en paz, pero si yo gano te volverás mi juguete por la eternidad. Será divertido jeje!- le propuse, relamiendo mis labios mientras esperaba expectante por su respuesta, cruzando los dedos para que aceptase.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Miér 5 Oct - 14:59

Estaba tan atenta a que se tomara el maldito té que su pregunta me tomó por sorpresa: no sólo me estaba sugiriendo jugar a algo, sino que encima lo hacía con una expresión tan tétricamente risueña que me recordaba a la de un niño en navidad.

Me esforcé en evitar la risa que nacía desde la incredulidad, pero su propuesta fue más fuerte que mi voluntad y no pude contener el estallido. Me reí de tal forma que, si él hubiera sido un humano, seguramente habría terminado encandilado por mi encanto.


- No sabe cuántas cosas puedo ver en tan pocas palabras, señor Cluster –comenté aún divertida. Creo que mi reacción estaba mezclada con los nervios de la situación, pero me había vuelto tan gradualmente bipolar con el correr del tiempo, que cuando podía, simplemente me dejaba fluir. No obstante, el torcer de su boca me dio a entender que mi respuesta no parecía complacerle demasiado. Quizás lo estaba insultando… aunque eso en parte me despertaba cierto goce-. Pero es que usted me dice que si gano, e indudablemente lo haría si es un juego justo, usted me dejaría… ¿En paz? ¿Supone? ¿Acaso ha usted venido a mí porque estaba aburrido? –negué con la cabeza- Soy una mujer ocupada, no una niña que juega con espíritus, y espero no ofenderle. Además… ¿qué certeza tendré de que usted cumplirá con su palabra?

Se quedaron mirándome tanto su máscara como él, y por un momento sentí que estaba molestándolo demasiado. Tomé otro sorbo de té, tragándolo tan rápido como pude, y retomé mi lado más dulce, para que la situación no se saliera de control.

- Sepa comprender mis dudas, he visto suficientes películas como para saber que las promesas del villano no suelen cumplirse –añadí mordiéndome la lengua, pues yo misma había hecho unas cuantas propuestas traicioneras. Estaba tildando a alguien más de villano, cuando yo misma trataba de eliminarlo… era insólito.

EL espíritu respondió a carcajadas como si estuviésemos en un concurso de chistes, aunque su máscara permanecía seria. Si bien su risa sonaba histérica y bastante molesta, era mucho mejor obtener una reacción jocosa y no un estallido de furia por la irreverencia que yo demostraba. Miré su taza de té con ansiedad, aunque a la hora de la verdad, ya estaba dudando de que aquel plan del veneno fuera de utilidad.

¿Cómo iba a deshacerme del espíritu si terminábamos tomando el té entre risas y pasteles?

Quizás… quizás si ganase algo de tiempo, ¿Podría buscar algo en internet? ¿Cómo siquiera podría buscar información de algo que no sé qué es?
Por mucho que me disgustase, creo que lo mejor sería complacer sus caprichos y ganarme su confianza, de alguna forma. Tendría que obtener la información suficiente de su propia boca, o al menos estudiarlo un tiempo para saber por dónde estaba su talón de Aquiles.
Quizás podría lograr salir en algún momento, con alguna excusa, y ganarme algo de tiempo para consultar con alguien que estuviera más en el tema.

Él seguía hablando de lo divertido que sería que aceptara, y yo nuevamente me había abandonado a mis pensamientos, más que nada porque sentía lo mucho que lo exasperaba el que no le prestara atención. Largué un profundo suspiro, me apoyé en el respaldar de la silla en señal de derrota y lo interrumpí, tras ver repetidamente cómo bebía su té sin siquiera inmutarse.


- Está bien, señor Disouls –acepté con pesadez -, me ha convencido. Jugaré con usted, pero también tiene que darme tiempo, tengo un recital al que debo asistir, pase lo que pase… ¿es un trato? –inquirí mirándolo seriamente mientras me forzaba a tenderle la mano.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Miér 12 Oct - 0:42

Comencé a girar mi cuchara en pequeños círculos que me permitían revolver el té dentro de su taza, podría decirse que por simple afán de ocio, no era como si en realidad hubiese puesto terrones de azúcar allí dentro, pero un sabor curioso dentro de aquel liquido me hacía desatar aquel instinto, como buscando de alguna manera neutralizarlo ¿acaso ella le habría puesto algo dentro mientras me descuidaba? eso seguro sería un problema si se tratase de alguna sustancia nociva para el cuerpo humano, pero debido a que aquellas cosas no me afectaban realmente, solo había comenzado a pasar por alto el tomar precauciones como esas, sin mencionar que resultaba bastante divertida la manera en que fijaba su mirada intensamente sobre mí esperando algún tipo de reacción.

Continué sorbiendo pequeñas bocanadas de té a la par que relamía suavemente mis labios, dando a entender que había sentido provecho por aquella taza, aunque en realidad había probado mejores, pero obviamente no se lo diría, el simple hecho de ver como sus ojos casi se salían de sus orbitas acompañado por la sensación de que parecía como si fuese a arrancarse los cabellos era algo que simplemente no tenía perdida
–¿Sucede algo?- Pregunté fingiendo inocencia –Por cierto ¡muy bien, muy bien! supongo que te daré puntos al ser un tanto desconfiada. Haces muy bien en pensar de ese modo.- aplaudí pausadamente por sus méritos y por la entretención que me entregaba a través de cada palabra que soltaba. Me halagaba de sobremanera que tuviese tales percepciones sobre mí en tan poco tiempo ¿un villano? vaya honor, más valía dar la talla supongo– Pero de algún modo sigo pensando que no terminas de comprender la situación ¿no es así? quiero decir, mira a tu alrededor… ¿crees que tienes más opciones? o mejor dicho aún ¿realmente crees que tienes el control de la situación?- le regresé una sonrisa sombría y amplia de oreja a oreja- Además, talvez estás pecando un tanto de arrogante al pesar que puedes vencerme en un juego donde yo soy quién pone las reglas- menee con la cabeza negativamente.

Guardé silencio por un momento para escuchar lo que tendría que decir
–¡Oh vaya! Por un segundo creí que me habías mal interpretado, pero veo que lo entiendes claramente, eso facilita mucho las cosas...Supongo que en parte lo que afirmas es cierto, solo estoy aburrido, solo sigo un acto caprichoso quizás, pero que a su vez es un modo de supervivencia del que tarde o temprano acabas disfrutando. Tómalo como quieras, eso me trae sin cuidado- estaba bastante consciente de que la meta en la vida de Bianca definitivamente no era el pasar un pequeño rato jugando con nosotros, pero al mismo tiempo tenía certeza de que la insistencia es la clave para conseguir lo que quieres de otros –Y por  supuesto descuida, estoy bastante al tanto de tus obligaciones y compromisos ¿acaso podría llamarme buen compañero de piso sino?- contesté juguetonamente mientras balanceaba su agenda que sujetaba con mi mano derecha y que deliberadamente había robado con anterioridad de su bolsillo en un pequeño descuido –Pude leerlo claramente aquí por supuesto, recital de violín ¡y es por ese motivo que se me ocurrió este pequeño juego tan divertido! sé que a ti te encantará- expliqué emocionado mientras empujaba hacia ella de una patada el estuche vacío de su amado instrumento –¿Acaso no es emocionante? creo que ya es tiempo de pedirte que mires en tu bolsillo- luego de que ella fuese capaz de comprobar sobre aquello a lo que me refería, no parecía tan entusiasmada como yo lo cual era decepcionante –¡Oh vamos! Se pone mejor… Considera esa primera pieza como una pequeña ventaja, un regalo por mi parte, solo porque es la primera vez que jugamos juntos- dije mientras ella sujetaba fuertemente la clavija de su violín –Bueno, supongo que está de sobra explicar las reglas ¿verdad? ya me has demostrado que eres bastante lista, solo debes encontrar el resto de las piezas antes de que acabe el tiempo. Tu recital es como en media hora ¿no es así? ¡vaya! más vale que comiences pronto, no escondí esas cosas en lugares tan sencillos. Solo diré como pista, que están en algún lugar dentro de esta casa y que en cada sitio donde se encuentran hay pequeñas sorpresas esperando ¡ojala te gusten!- di un par de pequeños saltitos de emoción antes de correr ocultarme en medio de la oscuridad recóndita que envolvía el pasillo de aquella mansión, no sin antes afirmar –¡TicTac, TicTac! No sé si te diste cuenta pero el juego ya comenzó- acompañado por una carcajada resonante.

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Bianca Chevalieur el Mar 25 Abr - 23:47

Se me cayó el alma a los pies cuando sentí el pequeño trozo de mi violín favorito entre mis dedos. ¿Qué sentido tenía buscar el resto? Ya estaba arruinado. Y para peor, a esta hora ya era imposible encontrar un nuevo violín.
Miré cómo el intruso se desvanecía ante mis ojos, mientras su máscara me guiñaba un ojo, y reprimí un grito de furia que probablemente sólo rasgaría mi garganta.

Con toda la urgencia que me suponía el asistir a ese concierto, en mi cabeza todo lo que había eran gritos de guerra. ¿Cómo podía hacerle sufrir? ¿Cómo podía hacer que me las pague, y con creces?

Me sacudí las ideas de tortura para después, pues un cuchillo jamás rasgaría a ese maldito fantasma neurótico y mi poco don con la telequinesis jamás afectaría a un ente incorpóreo.
Lo único que podía hacer ahora mismo era escapar, de alguna forma, y asistir al concierto.


- ¿Quieres que juegue? ¿Eh? ¡¡Pues bien!! –arrojé el trozo de violín y salí hecha una furia hacia el living. Como era de esperarse, un ambiente tétrico y denso lo cubría todo, y ya no había luz alguna que luchara contra la penumbra de la habitación.

Luz. ¡¡¡Eso era!!!

Saqué mi reloj-guardapelo casi con desesperación y comprobé satisfactoriamente que habían pasado más de cuarenta minutos con la energía cortada. Eso significaba, aunque el bobo fantasma no lo supiera, que la alarma se habría disparado haría algo de veinte minutos, por lo que pronto entraría en acción la guardia Chevallieur.

Simulé cual actriz profesional una desesperación que casi ya no sentía, pues un sabor a victoria (o al menos a empate) estaba llenando mi boca. Revolví casi sin esmero entre almohadones, viendo de reojo cómo siluetas oscuras se movían en la oscuridad de la habitación. Intenté forcejear la puerta sólo porque debía descartar la posibilidad y comprobé al instante que había alguna fuerza sobrehumana bloqueándola.
Un par de chasquidos provinieron desde todos lados, como si desde su escondite estuviera reprobando mi intento por escapar. Su voz, increíblemente molesta, simulaba al de las agujas de un reloj en un “tic-toc” incesante.  

Tenía muy bien contabilizado el tiempo que demoraba el escuadrón que protegía a mi familia en entrar en acción, así que cuando me pareció oportuno, me acerqué al ventanal que daba al patio, mientras rebuscaba detrás de una planta para seguirle el juego al niño.

Pasaron dos minutos exactos, en los que fuertes golpes se sintieron desde la puerta.

“¡La puerta está bloqueada, señor!” se oyó gritar desde la entrada, y pronto el vidrio del ventanal estalló en pedazos, con al menos cinco tipos uniformados entrando desde el techo colgando de sogas al mejor estilo SWAT.


- ¡A que no te esperabas esto, fantasma idiota! –grité entre carcajadas, y crucé el patio hasta llegar a la calle, sin siquiera mirar atrás.

Mi meta era llegar al concierto, y ya luego, lejos de los estúpidos juegos de ese niñato, planear mi contrataque. Llamaría al mismo sumo pontífice si eso fuera necesario para mandar a ese espíritu al purgatorio… o donde fuera que iban esas cosas.

Tras atravesar el trecho que me separaba de mi limusina, cerré de un portazo y le indiqué al chofer que condujera a toda velocidad hasta el teatro.
El tipo obedeció, sin responder nada concreto, y yo finalmente pude relajarme unos minutos en la comodidad del asiento trasero.

Habiendo ya avanzado unas cuantas cuadras, con la mirada perdida en la fachada de las casas que pasábamos rápidamente, repasé mentalmente cómo todo se había ido al demonio de un momento para el otro: aquellas horas casi parecieron días. Recordé su voz, la máscara, el desagradable té, la imagen del espejo... y por último, al pianista.

El pianista.

Él había sido, hasta hace poco, el responsable de llevarme a la actuación que tenía ésta noche. Pero tras haberlo echado como a un perro, tenía que haber buscado a alguien que lo reemplazara... cosa que jamás hice, pues ese fantasma me alejó del mundo terrenal.
¿Él habría mandado a un chofer para que me pasara a buscar? Parecía demasiado improbable.

Miré hacia el espejo retrovisor con el ceño fruncido, y mi sangre se heló al no encontrar más que un espacio vacío. Me asomé entre los asientos delanteros, comprobando por mí misma cómo el volante se movía suavemente a la par que el auto, sin nada que lo controlase.

Las trabas de las puertas bajaron al instante, y el auto dobló rápidamente hasta meterse en una calle desconocida.

"El fantasma no podrá alcanzarte" me aseguró una voz masculina que provino desde la radio "pero mucho me temo que no podrá llegar al recital esta noche, señorita Chevallieur. Asuntos más importantes la aguardan".  

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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

Mensaje  Clauster Disouls el Mar 9 Mayo - 0:43

Había sido un poco desconsiderado de su parte abandonarme de esa manera cuando para empezar me había tomado las molestias de crear el ambiente adecuado, todo para que nos la pasáramos bien un rato, pero podía entender que careciese un poco de sentido del humor, o talvez en ese aspecto nos parecíamos bastante, nos gustaba soltar bromas que fuesen consideradas un tanto de mal gusto pero al mismo tiempo sentíamos totalmente un sacrilegio que alguien pudiese hacernos lo mismo de vuelta, lo veía totalmente plausible en base a la personalidad que me había enseñado.

Me quedé en silencio observándole desde las penumbras solo para ver cómo realizaba una retirada preventiva resguardada por lo que parecía ser un escuadrón de guardaespaldas, algo muy esperable y cliché en alguien de su clase, solo se retiró gritando triunfante antes de salir huyendo, como si tuviese algún mérito el hecho de que escapase de ese modo tan cobarde
–Oh vaya y pensar que lo habías hecho tan bien hasta ahora guardando esa imagen de damisela educada ¿solo para echarlo todo por la borda dejando ver tu verdadera cara con esos insultos tan baratos? que decepción– menee la cabeza negativamente al escuchar cómo me llamaba idiota, pero bueno, de todos modos no podría oírme ya encontrándose bastante lejos, perdiéndose en la distancia alejándose en aquel coche tan estrafalario mientras les observaba por la ventana.

Di un largo suspiro mientras emergía desde las sombras un tanto decepcionado de que todo acabase de esa manera
–¿Crees que me habré pasado un poco con ella Mask? y pensar que tenia planeado regresarle su violín en cuanto acabáramos la sesión de escondite, pero creo que no lo entendió del todo– explicaba a mi compañera mientras le enseñaba el verdadero violín favorito de Bianca escondido bajo la tela de mi yukata completamente intacto –Es una lástima que ella no supiera que esas partes que le entregué eran simples repuestos rotos que había buscado deliberadamente entre sus cosas, solo para jugarle una pequeña broma, tampoco soy tan malvado ¿o sí?– sonreí con una picardía maliciosa, supongo que no todos podían entender mi especial sentido del humor –“A mí no me engañas, lo hiciste a propósito”– reprochó mi compañera como si de alguna manera debiera sentirme culpable por aquello, aunque no era así en absoluto, a pesar de que fuera por un breve momento me la había pasado en grande como nunca, esperaba poder volver a verla pronto suponiendo que eventualmente tendría que regresar ¿verdad? –Ni modo, supongo que entonces ya no necesitaré esto– me dije a mi mismo ya bastante conforme arrojando el violín, por la ventana que su mismo escuadrón habría roto al momento de venir a socorrer a su damisela en apuros, sacudiendo mis manos bastante satisfecho en todo sentido ya que al mismo tiempo me había brindado un festín digno de un príncipe gracias esa última reacción suya, la cual por cierto había disfrutado bastante, no podía evitar emocionarme un poco cuando se trataba de almas saladas.

Ahora sin embargo todo resultaba bastante aburrido nuevamente ¿qué caso tenía el haber conseguido un lugar tan espacioso como este si no tenía un anfitrión con el cual pasar el rato? pronto perdí el interés, pero sabía que tarde o temprano regresaría así que me planté volver más tarde, así quizás entonces me contaría si aquel amigo suyo que manejaba la limusina nos acompañaría en nuestra velada la próxima vez.


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Re: ♣ Tomando el té con la doncella sádica ♣ [Privado]

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