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Un afortunado reencuentro [Privado]

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Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Mar 7 Feb - 12:53

Salí de la biblioteca sin siquiera saber cuál sería mi próximo destino, podría haberme quedado en la biblioteca, era un lugar muy tranquilo. Silencioso y solitario, exactamente como a mí me gustaba pero creo que por hoy ya había sido suficiente. La razón por la que fui en un principio fue para aprender cosas nuevas pero  era demasiado aburrido, hoy no creía poder llegar a prender nada nuevo. Mis pasos me llevaron al patio, uno de los lugares que más solía evitar por muchas razones. Era un lugar demasiado concurrido, ruidoso y luminoso en el cual era bastante difícil poder pasar desapercibido. Al menos por el momento no había nadie, algo normal viendo que aún no se han terminado las cases ¿Cuánto tardaría en llenarse de gente?

El patio era estresante, realmente estresante. Normalmente pasaba la mayor parte de las horas de estudio en la azotea, incluyendo la hora del recreo, no me agradaba ya que sabía que iba a estar repleto de gente tan pronto terminaran las clases. No me lo conocía en lo más mínimo ¿qué zonas sería más concurridas? Comencé a caminar por el patio, si siempre estuviera tan tranquilo podría llegar a ser un buen lugar para pasar el tiempo, seguí caminando intentando encontrar un lugar un poco más apartado para poder pasar ahí la hora del recreo,, tenía pensado asistir a mis próximas clases, aunque esto ya lo había dicho más de una vez, en esta ocasión pretendía cumplirlo, prácticamente se lo había prometido a Kotoha, tendría que hacerlo para que me ayudara con los estudios, no debí haberle dicho nada, y al estar en mi clase sabrá cuando me las salto. Llegué a una parte algo más alejada, se veía un buen sitio, ya cuando empezara el recreo y empezara a salir la gente ya vería si cambiarme de lugar o no.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Jue 9 Feb - 19:48

Faltaban unos minutos para que comenzara la clase, yo aún me encontraba en mi habitación arreglando un poco mi uniforme y cepillando mi cabello, hoy era uno de esos días en que me despertaba un poco tarde. Terminé de estirar un par de arrugas en mi falda y me decidí a salir del cuarto. Me dirigí hacia el salón de clase ¿Estaría Caius ahí? ¿Cumpliría su palabra? Suspiré, hoy haría una inspección rápida antes de ir a mi lugar. Entré y di una mirada rápida por el lugar, saludé a un par de personas como cortesía y me senté, no había rastros de él, nuevamente solté un suspiro, al parecer no estaba cumpliendo demasiado bien.

El profesor llegó, saludó y dio comienzo a la clase, intenté ponerle atención pero hoy mi cabeza estaba en otro lado, no había dormido demasiado bien y tampoco había desayunado, por lo que mis energías no estaban al 100%. Tercer suspiro del día, apoyé mi mejilla sobre mi mano izquierda y miré a través de la ventana, desde mi lugar tenía vista a casi todo el patio. Podía ver como un par de estudiantes corrían atravesándolo, tal vez iban tarde a clases o solo querían saltárselas, debería de haberme quedado durmiendo. Esta vez bostecé ¿Cuánto tiempo había pasado desde el comienzo de la clase? Saqué el celular, di dos toques en la pantalla y vi la hora, había pasado la mitad de la hora de clase, guardé el celular y di otra mirada alrededor de la sala ¿Realmente no vendría a ninguna clase? Bueno, supongo que no importa. Esta tarde estudiaré, a pesar de que Caius no asista, estaba decidida a ayudarle aunque sea un poco para que fuera capaz de pasar los exámenes. Ya quedaban tan solo 8 minutos de clase, al parecer me había quedado dormida un par de minutos en mi posición, volví a mirar a través de la ventana y ahí estaba el, caminando por el patio bastante tranquilo, hasta que le perdí de vista, pues se había ido a un lugar un poco más alejado. Ya faltaban 2 minutos, el profesor dio permiso de salir. Saqué un sándwich que había en mi bolso, y cuando estaba a punto de darle una mordida se me ocurrió una idea. Bajé corriendo las escaleras, y fui por detrás del camino al que Caius se había ido, estaba en un lugar donde no se quedaba demasiada gente y reí hacia mis adentros. Me acerqué lentamente y toqué su hombro.- ¡Eres un tramposo! No te he visto en las clases.- Inflé un poco las mejillas, mientras le daba al fin un bocado al sándwich, realmente estaba hambrienta.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Sáb 11 Feb - 21:34

No sabía qué hora era ni cuanto faltaba para que empezara a salir la gente, ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba ahí. Me apoyé sobre la pared, respiré hondo mientras cerraba lentamente los ojos intentando disfrutar de la tranquilidad del lugar, a lo lejos podía escuchar los murmullos de las clases, si me concentraba un poco podría escuchar claramente lo que decías en las clases de alrededor pero lo que decían no era algo que llegara a interesarme de ninguna manera. No me saltaba las clases para escucharlas desde el exterior aunque tampoco era una mala idea, de esta manera no tenía que preocuparme de la multitud. Me deslicé suavemente por la pared hasta quedar en cuclillas, coloqué mis brazos sobre mis rodillas para poder apoyas mi barbilla sobre estas. Había hecho una promesa, ahora no podía saltármelas o al menos no tanto como antes, a lo mejor una o dos al día o a la semana, nunca lo dejamos del todo claro por lo que podía tomarme unas pocas libertades. Kotoha está en la misma clase que yo por lo que imagino que habrá notado mi ausencia, o a lo mejor no, podría haberse olvidado por completo de mi existencia ¿eso es posible? En mi mente sí, pero debo admitir que mi manera de pensar no era del todo racional, escondí mi rostro entre mis brazos. No me gustaba pensar, me venían muchas preguntas a la mente preguntas que normalmente no tenían respuesta, eso me frustraba demasiado. Un escalofrió recorrió mi cuerpo, el espasmo de ambas orejas me hizo levantar el rostro, algo se acercaba, podía oírlo perfectamente ¿Cuánto tiempo había pasado ahí? Me levanté rápidamente, cada vez estaba más y más cerca, me encontraba alerta, al menos en los primeros segundos. Rápidamente identifiqué ese olor.

Hola. Fue lo único que pude llegar a decirle en el momento a mi compañera, me sentía como si me hubieran descubierto haciendo algo prohibido. Sonreí de una manera algo forzada, no me esperaba encontrarla y mucho menos que me regañara. Bajé la cabeza algo avergonzado. No hago trampas. Musité con un leve puchero. Tú me dijiste que no me las saltara todas, aún quedan clases. Levanté la mirada, viendo como daba unos bocados a su sándwich. ¿Y qué haces aquí? Espero que no hayas venido a regañarme. El que no estuviera en clases me hacía pensar que pronto empezaría el recreo o a lo mejor… Te han vuelto a echar de clases. Mencioné junto a una leve risa, no era una pregunta ni mucho menos, lo decía más como un hecho, por alguna razón no me resultaría extraño que hubiera vuelto pasar, la risa duró poco ya que no tardé en percatarme de lo curioso de la situación. ¿Cómo sabías que estaba aquí? Lo había pasado por alto sin darme cuenta. ¿Usaste tus poderes? Pregunté a lo mejor demasiado emocionado, no sabía cómo funcionaba los de su especie, podrían tener algún tipo de poder extraño, este podría ser un buen momento para saber algo más sobre ello.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Dom 12 Feb - 0:25

Me saludó esbozando una extraña sonrisa, al parecer no esperaba que lo primero que yo dijera fuera un regaño. Bajó su cabeza algo avergonzado y contestó a mis palabras mientras hacía una especie de puchero, no pude evitar reír despacito. La verdad es que sus palabras eran ciertas, yo nunca especifiqué que debía ir a todas las clases y no saltarse ninguna.- Bueno, en eso si tienes razón, ¡Pero! Solo un poquito. - Murmuré lo último mientras le daba otro mordisco al sándwich. Reí un poco más ante su pregunta.- Pues no, no vine solo para regañarte. - Solté tranquila.- Solo me preguntaba cómo te encontrabas. - Saqué una pequeña cajita de jugo de uno de mis bolsillos, y le di un sorbo. ¿Caius tendría hambre? Me pregunté mientras ponía una expresión confusa. Mi contrario hizo una afirmación sobre mí, sonreí de forma extraña, mientras terminaba mi jugo.- Oye… sabrás que no soy tan mala alumna. Esta vez no me echaron, el profesor se fue unos minutos antes. - Miré la hora en mi celular, y faltaban a lo mejor un par de segundos para que comenzara el receso.- Y eso lo sabrías si asistieras. - Dije bromeando, mientras en mi rostro se formaba una sonrisa acusadora.

Terminé de comer mi sándwich, e hice bolita la envoltura de plástico para luego guardarla en mi bolsillo, estiré un poco mis brazos y solté un ligero bostezo.- ¿Te molesta si me siento durante unos minutos? - Solté mientras apoyaba mi espalda en mi pared, esperando una respuesta de su parte, sin embargo antes de responder me hizo una pregunta, seguido de otra que sonaba un poco más emocionado.- La verdad es que te vi caminar a través de patio desde la ventana del salón, sin embargo te perdí de vista cuando venías hacia acá. - Dije mientras le miraba un poco curiosa.- Cuando el profesor se fue, se me vino la idea de venir a saludarte. Sabiendo por donde fuiste fue un poco más sencillo encontrarte, sin embargo igual tuve que seguir tu olor. Mis poderes no son tan útiles para encontrar a alguien, a menos que sea un vampiro. - Le dije intentando dar una respuesta lo más completa posible, pues de nuestro encuentro anterior pude saber que es alguien bastante curioso. Rasqué por detrás de mi nuca, mientras daba unos parpadeos rápidos para espabilar.- ¿Te interesan los poderes de mi raza? – Murmuré mientras mantenía mi mirada curiosa. Puse mis manos en ambos bolsillos y sentí la bolita de plástico que recién había hecho y recordé lo que me pregunté hace unos minutos.- Por casualidad. ¿Tienes hambre? Me comí todo el sándwich sin preguntarte antes, lo siento. - Dije apenada, había sido bastante maleducada.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Mar 14 Feb - 18:44

Aún me encontraba algo nerviosos o mejor dicho sorprendido por el repentino rencuentro con mi compañera, no esperaba verla mínimo hasta que asistiera a una de las próximas clases. No era incomodo el encontrarme con ella, ya habíamos entablado una conversación bastante decente hace no mucho por lo que prácticamente sabía que esperar de ella en estos momentos. Su risa me sacó rápidamente de mis pensamientos, esto me resultaba muy familiar y a la vez conseguía tranquilizarme un poco, siempre parecía feliz y eso era raro pero me agradaba. No esperaba que me diera la razón sin más pero así fue, no se le veía de mal humor ni mucho menos, lo que se veía era hambrienta ¿Qué hora era? Por alguna razón el sándwich llamó mi atención, me parecía extraño ese tipo de alimentos  pero ella parecía estar disfrutándolo bastante. Levanté la vista hacia ella cuando volvió a reír Me alegro, eso habría sido muy feo de tu parte. Una sonrisa apareció en mi rostro tras decir eso, era extraño como me contagiaba su estado de humor, pero eso no duró mucho. Mi rostro se serenó rápidamente al escucharla hablar ¿saber cómo estaba? Fruncí el ceño algo confuso.

Pues estoy bien ¿no? Hablar estaba claro que no era uno de mis fuertes. ¿Y tú? No estaba seguro de si seguía hablando con sentido, me agobio demasiado rápido y eso no me deja pensar con claridad y eso me hacía decir tonterías. Dejó  el sándwich y sacó una cajita, ladeé la cabeza un poco confuso antes de percatarme de lo que era ¿suele comer tanto? O a lo mejor era algo normal, se suponía que eran como tres comidas al día o algo parecido. Su rostro se veía algo confuso ¿me querría preguntar algo? Dejé de pensar en ello al verla sonreír de nuevo, esta chica me confundía demasiado.Bueno, si tú me lo dices tendré que creérmelo.  Volví a apoyarme en la pared, todo estaba muy tranquilo, esperaba que el recreo no empezara pronto. Ya iré, te lo prometí por lo que no tengo opción. Eso me pasaba por andar prometiendo cosas sin más, le sonreí de vuelta  antes de volver a bajar la mirada.Por supuesto. Respondí tranquilamente a su pregunta, haciéndome hacia un lado para que pudiera sentarse cuando ella deseara pero en cambio decidió centrarse en mi pregunta de hace un rato. Eso tenía bastante más sentido que en lo que yo había pensado ¿cuál sería mi olor? ¿Puedes encontrar a otros vampiros con tus poderes?  Eso era algo curioso.

Un poco, suelo ser bastante curioso, pero eso no significa que tengas que responder a todas las preguntas que haga, sé que en ocasiones puedo ser algo molesto.  La había conocido hace bastante poco y no quería que mi actitud la alejara tan pronto. Fruncí los labios al escuchar su extraña pregunta. No, yo nunca tengo hambre. Le di un corto vistazo antes de alejarme de la pared y colocarme enfrente de ella. Soy bastante diferente a los que me rodean. Me giré hacia la dirección en la cual habíamos llegado ambos, el barullo que se estaba empezando a formar me daba a entender que la hora del recreo había legado. Oh, fantástico.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Miér 15 Feb - 17:27

Él parecía confundido con mis palabras, al parecer no estaba acostumbrado a que alguien preguntara sobre su estado, sonreí y le miré a los ojos.- Que bueno que te encuentres bien. Yo también lo estoy, gracias por preguntar. - Solté y a los segundos di un pequeño bostezo.- Solo quizás tenga un poquito de sueño. - Dije mientras con mi mano limpiaba esas pequeñas lagrimitas que salen al bostezar. Inflé un poco las mejillas ante sus palabras y crucé los brazos.- No suenas muy convencido sobre creerme y tampoco suenas muy feliz con lo de asistir a clases.- Murmuré a regañadientes para luego reírme yo misma por mi actitud infantil. A pesar de su afirmativa, decidí contestarle y luego me dejé caer al piso aun con la espalda apoyada en la pared.

Cerré un los ojos un par de segundos, pensando en cómo responderle para que no sonara confuso.- Hmm… bueno… - Hice unos ruiditos como dando a entender que me encontraba procesando una respuesta.- No sé cómo será la verdad, pero al parecer es una habilidad única de mi categoría como vampiro, no es posible que pueda enseñársela a alguien. Podemos ser capaces de detectar a un vampiro aún si es “invisible”. - Dije lo último mientras hacía con las manos la forma de comillas. Solté un ligero suspiro mientras sacaba aquella bolita de plástico y jugaba con ella lanzándola y atrapándola entre mis manos.- No eres molesto, para nada. Me alegra saber que puedo ser de ayuda contestando tus preguntas. Sin embargo déjame contarte que depende de cada vampiro su poder. En general los vampiros tienen una fuerza desproporcionada, y una gran agilidad, diría que sobrehumana además de un olfato bastante sensible. Igual ya te dije del poder de mi categoría, eso de detectar a otros vampiros y además una resistencia mayor al sol que uno de raza pura. - Entre mis palabras quizás solté uno o dos bostezos, no porque me aburriera contestar ni mucho menos, es solo que las clases y mi “persecución” a Caius me había agotado un poco más las energías. Ante sus palabras le miré un poco confusa ¿Nunca tenía hambre? – Que suerte, al menos no tienes que preocuparte por subir de peso. - Miré hacia mi estómago, como indicando que quizás había engordado un poco. No sé cuándo, pero él se había puesto frente a mí. Al yo estar sentada en el piso, le miré hacia arriba y una idea un poco maliciosa, bromista se acercó a mi mente.- Oh ~ desde esta perspectiva te ves mucho más alto. - Sonreí con inocencia esperando alguna reacción, sin embargo pude percatarme de que soltaba un comentario, al parecer no le agradaba estar cerca de la gente.- ¿No te gustan las multitudes? Si es así, creo que me siento afortunada de que soportes estar conversando conmigo. - Mi sonrisa cambio a una sincera, acompañada de una risa traviesa. Estiré mis brazos mi moví mi cuello de un lado a otro para reaccionar un poco, para luego mover mis dedos y muñecas en formas circulares. Acomodé mi flequillo y miré hacia el cielo. Es bueno que aún no sea verano, así podía pasearme con un poco más de libertad. Tomé nuevamente aquella bolita entre mis dedos y se la tiré suavemente a Caius en la mejilla.- Mi venganza por afirmar que me echaron de clases. - Sonreí victoriosa viendo como caía lentamente aquel plástico al piso.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Lun 20 Feb - 13:13

Que me mirara de esa manera tan fija ya no me incomodaba en lo absoluto. La había conocido desde hace bastante pero recién ahora me fijaba en sus ojos, me quedé un momento estático y e completo silencio, fijándome con detenimiento en sus facciones. Podría haberme quedado varios minutos igual pero su voz me hizo volver a la realidad, sonreí casi por instinto, ya que ella siempre lo hacía, me parecía una buena manera de poder congeniar.  Gracias.Le dije mientras bajaba la cabeza, me hacía sentir algo raro, aunque eso era normal, casi todo el mundo me hacía sentir raro en algún sentido pero el suyo es de los mejores. Se le veía cansada ¿será por las clases? Era una posibilidad, por alguna razón empezaban muy pronto en la mañana, a esa hora la gente parece estar bastante cansada ¿No sería mejor que empezarán por la tarde? Sonreí al verla bostezar ¿Cuánto dormirá la gente? A lo mejor depende de la raza o no, luego ya preguntaría. Si te creo, de verdad.

Le respondí mientras me aguantaba las ganas de reír, eso le quitaría credibilidad a mi respuesta. Y por supuesto que no me siento feliz al asistir a clases. Respondí con el ceño levemente fruncido mientras un puchero se formaba en mi rostro. ¿A ti te gusta? Ella era muy diferente a mí por lo que tampoco sería algo muy raro, si no recordaba mal en la biblioteca me mencionó ser la hija del subdirector, eso de seguro le hacía esforzarse más. Al parecer lo que le dije le dio que pensar o eso me dio a entender con su manera de actuar. ¿Enserio? Eso sonaba muy interesante, siempre me ha gustado aprender cosas nuevas de las diferentes especies, ahora tenía muchas más preguntas que hacerle pero prefería esperar un poco, no quería dejarme llevar por la situación tan de golpe. Me alegraba de no molestarle pero lo que no sabía era si lo de “un placer” lo decía enserio o por ser educada, Escuchaba lo que me decía algo extrañado, las habilidades que me mencionaba me resultaban muy comunes, al menos lo de la fuerza y la agilidad, si no me equivocaba los elfos tenían algo parecido. Quería seguir preguntándole cosas pero se le veía tan cansada. Bueno, según tengo entendido debería preocuparme por otras cosas. Toqué mi estómago mientras pensaba en sus palabras ¿toda la comida te hace engordar? Eso no suena muy bien. ¿Tú sueles engordar muy a menudo?

Fue una pregunta inocente, aunque rápidamente me percaté de que no era muy adecuada, hay personas a las que les preocupa su peso, a mí en cambio no pero también es por lo poco que como. Ahora que estaba enfrente de ella podía verla desde arriba, Kotoha no era muy alta pero si más que yo, aunque eso era normal. Un puchero involuntario apareció en mi rostro ante su comentario, abrí la boca para responderle pero ni una sola palabra salió de mis labios por lo que la volví a cerrar e inflé más mis mejillas mientras me cruzaba de brazos y apartaba la mirada. Yo soy alto. Mencioné en un tono suave, incluso algo infantil. Solo que la altura de la gente es exagerada. Sabía que no era cierto pero era lo que a mí me gustaba pensar. Las multitudes suelen ser ruidosas, tú eres bastante tranquila. O al menos más tranquila que una multitud, eso tampoco es decir mucho. Al ver que levantaba la mirada hacia el cielo yo hice lo mismo, el cielo estaba demasiado claro para mi gusto, estoy más acostumbrado a los días más nublado, oscuros y lluviosos, eran mis favoritos. Imaginaba que Kotoha no debía ser muy fan de los días soleados. Me sobresalte por un segundo al sentir algo chocar contra mi mejilla. Tardé en percatarme de lo que había pasado pese a las palabras de Kotoha. Bajé la vista hacia el suelo donde se hallaba la pequeña bola con la cual hace no mucho Kotoha estaba jugando. Reí un poco ante eso, era tan peculiar, eso me agradaba bastante, me arrodillé para poder coger la pequeña bola, no pensaba tirársela ni mucho menos, en cambio me hice lo mismo que hacia ella haca unos pocos instantes. La lanzaba al aire para luego volver a cogerla. ¿Y si nos saltamos las siguientes clases? Normalmente no contaba con nadie más para saltármelas pero era mejor cuando estaba con alguien más, o mejor dicho, era mejor con ella. Así podrás descansar un poco. Quería intentar convencerla pero tampoco ponerme muy pesado, si se negaba al final tendría que asistir a clases.  

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Mar 21 Feb - 15:07

Refregué mis ojos con las manos para luego rascar un poco mi cabeza, tal vez se veía un poco extraño pero tenía un sueño que no era normal en mí. Sí, la verdad es que soy de aquellas personas que podrían dormir todo el día, el cerrar los ojos era algo que me fascinaba, cosa que no congeniaba demasiado con mi personalidad aventurera y curiosa, reí un poco por mis pensamientos, en estos momentos debo parecer un poco idiota por reír de la nada y sin motivo aparente. Miré nuevamente a Caius, no se veía cansado para nada, realmente no escuché sus palabras pero alcancé a leer sus labios.- Pues la verdad no parece que me creas mucho. - Murmuré entre dientes mientras ponía una expresión graciosa, supongo que era normal el creer que me habían echado de clases luego de conocerme en una situación así.

-¡Pues deberías estar feliz de poder asistir a clases!, así mira. - Respondí mientras me paraba de golpe y ponía una amplia sonrisa en mi rostro, pero al escuchar su pregunta perdí un poco el equilibrio y volví a sentarme.- La verdad es que no me gusta asistir a clases. - Murmuré ahora yo con el puchero en el rostro.- Preferiría dormir más horas y aprender por mí misma investigando todo a su tiempo. - Solté un suspiro lleno de cansancio, no estoy para nada de acuerdo con levantarme temprano para estudiar, me gustaba hacerlo en las tardes en un lugar más privado y quizás comiendo algún bocadillo, sonreí con algo de nostalgia; cosas como esas solía hacer durante los años de exilio, después de un viaje me centraba en aprender.- Sin embargo puede llegar a ser una experiencia gratificante una vez te acostumbras. Además me gusta este lugar, puedo ver a mi padre cuando quiera y puedo conocer gente agradable como tú. - Reí un poco, en estos momentos sonaba contradictoria diciendo que no me gustaba y que a la vez era algo gratificante, en un principio había aceptado venir por las palabras de mi padre, que no me preocupase de nada porque él estaría conmigo y no tendría que enfrentarme a una multitud que no conozco en soledad. Estaba bastante sumida en mis pensamientos, por lo que cuando Caius me preguntó si era verdad lo que le contaba sobre los poderes mi raza me costó un par de segundos entender el contexto de la pregunta, le miré pestañando un par de veces hasta que lo comprendí.- Sip, enserio. - Sonreí un poco adormilada, estaba cerrando los ojos a punto de dormirme hasta que le escuché hablar, abrí los ojos de golpe y centré mi mirada en su rostro para estar más atenta y no correr el riesgo de dormirme, alcé una ceja ante aquella pregunta. Decidí nuevamente bromear un poco.- ¡Sí! Engordo casi todo el tiempo, es increíble el como la comida puede engordar tanto, hasta una simple ensalada puede disparar el valor de tu peso. - Puse la palma de la mano en mi rostro, como lamentándome.- Si no comiera tanta ensalada y fruta no estaría pasada en 10 kilos por sobre mi peso normal. - Lamenté ahora cubriendo con ambas manos mi rostro, la verdad es que no suelo aumentar más de 1 o 2 kilos extra por sobre lo que debo pesar, sin embargo al no ser una mujer tan alta se me notaba de inmediato, si estuviese pasada en 10 kilos mi físico sería completamente distinto.- Bueno, la verdad es que no suelo engordar demasiado, lo siento. - Reí un poco e hice una pequeña pausa. Saqué las manos de mi rostro y le miré con una sonrisa inocente.- No creo que lo hayas creído, pues después de todo la ensalada no engorda.

Vi el nuevo puchero en su rostro, iba a responder mi comentario sobre su estatura sin embargo no salió ninguna palabra de su boca, reí victoriosa ante aquello. Infló sus mejillas y apartó su mirada. Dijo ser alto, solo pude contener la risa para que no se molestase.- Oh, por supuesto Caius ¡Eres la persona más alta que he conocido! – Solté en un tono que parecía ser completamente serio, estuve en silencio un par de segundos para luego soltar unas risitas discretas. Hoy el día estaba bastante claro, sin embargo no lo suficiente para dañar mi piel por lo que podría encontrarme a salvo en lugares sin techo. Solté un pequeño bostezo mientras unas lagrimitas se asomaban por mis ojos. En cosa de minutos el receso acabaría y tendría que ir nuevamente al salón de clases, podría arrastrar a Caius conmigo esta vez, así no podrá saltárselas. Miré al piso justo en el lugar donde se supone debía estar aquella pequeña bolita de plástico, sin embargo no estaba ¿Se habría ido rodando por el viento? Era poco probable, decidí mirar a Caius y este se encontraba jugando con dicha pelotita. Pensar en levantarme se me hacía cada vez una idea más tediosa, suspiré de forma pesada hasta que la voz de Caius nuevamente me hizo reaccionar.- La verdad tenía pensado ir a clases y arrastrarte conmigo. - Solté algo pensativa ante su propuesta, un día sin ir a clases no afectaría mi rendimiento ¿Verdad? – Sin embargo tu propuesta me resulta interesante, no tengo energía suficiente para subir hasta el salón. - Tiré mi cuerpo al piso, acostándome en el en una posición extraña.- Así que acepto. Sin embargo mañana aunque sea asistirás a la primera clase. - Me apoyé sobre mi codo, y el otro brazo lo estiré hacia Caius, levantando mi dedo meñique hacia el.- Es una promesa, ¿Está bien? – Dije alegre mientras esperaba a que respondiera. Me quedé pensativa durante unos momentos.- Caius.- Llamé a su nombre algo dudosa.- Nosotros... ¿Somos amigos verdad?.- Murmuré casi de forma inaudible, tal vez solo yo pensaba de esa manera.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Miér 1 Mar - 23:48

Miré su rostro cansado, parecía que en cualquier momento se iba a caer al suelo ¿tan mal ha dormido? Era diferente a la primera vez que hablamos. En esa ocasión se veía más activa, inquieta, se veía algo rara. Por alguna razón comenzó a reír sin más, no recordaba haber dicho nada raro ¿acaso tenía algo en la cara? Llevé una de mis manos hasta mi rostro mas no llegué a notar nada fuera de lo normal, después las pasé a mi cabello pero tampoco noté nada diferente. Si me fijaba bien en ella podía notar que ni siquiera me estaba mirando -Ko ¿de qué te ríes?- Ahora que sabía que no se reía de mí me entraba la curiosidad, a lo mejor solo estaba delirando por la falta de sueño ¿eso era posible? Me sorprendí al escuchar su respuesta, no esperaba que hubiera escuchado mi pregunta pero al parecer estaba más espabilada de lo que yo pensaba. Su respuesta me hizo sonreír un poco. ¿Mi rostro me delató? Con ese comentario prácticamente le estaba confirmando que estaba en lo cierto.

Decir que Kotoha me sorprendía era quedarme corto, en esto momentos no sabía que era lo siguiente con lo que  me iba a salir. Por lo que su repentino movimiento me hizo retroceder, no esperaba que se levantara tan de golpe y tampoco esa sonrisa tan amplia. La miré sin ninguna emoción reflejada ne mi rostro.
-Dudo poder sonreír de esa manera.- Me resultaba algo rara, pero eso no quería decirlo, algo raro para mí podría ser algo completamente normal para la mayoría. Volvió a sentarse rápidamente. -Pues entonces no te entiendo ¿Por qué sonríes si no te agradan las clases?- Me fijé en su rostro ahora carente de la gran sonrisa de hace unos segundos, ahora se había formado un puchero. Volví a acercarme hacia ella, quedando esta vez un poco más cerca, me incliné un poco hacia adelante, apoyando mis manos sobre mis rodillas mientras la miraba fijamente. Haces mucho pucheros. Dije sin mas, era cierto, en eso se parecía a mí, aunque ella era bastante más expresiva. Normalmente solía estás bastante serio, la manera de ser de Kotoha me gustaba mucho más. En eso estoy de acuerdo contigo, excepto por lo de dormir. Volví a enderezarme y me alejé dando unos cortos pasos hacia atrás. Muchas cosas que enseñan en clases son aburridas y no me van a servir para nada. Gruñí un poco ante su comentario, eso suena muy tedioso. ¿Y cuanto tarda uno en acostumbrarse? A lo mejor nunca me acostumbraba y termina por irme, aunque eso no era muy probable, este sito me agradaba de cierta manera. Quizás lo de ver a su padre le hacia menos tediosos todo al oír eso una pregunta se me paso por la mente pero preferí no formularla, de seguro sonaba algo rara. ¿Yo, agradable? Eso sonó muy extraño ¿qué se supone que me hacia agradable? Siempre he sido alguien muy soso, ni siquiera sabía la razón por la cual aún permanecía aquí conmigo, pero mejor no preguntarle. ¿Tu padre hace las cosas más fáciles? Ahora que lo pensaba, no acabaría ganando nada estando aquí, no me interesaba conocer a gente nueva y las enseñanzas me parecían algo inútiles, suspiré mientras llevaba mi vista al cielo, debería pensar antes de actuar. Su respuesta me sacó de mis pensamientos, casi me había olvidado de esa conversación que habíamos tenido hace unos minutos. Pensé que su raza tendría muchas más habilidades, más tarde le preguntaría un poco más sobre el tema, ahora mismo parecía que se iba a quedar dormida, al parecer no u¡iba a responder a mi otra pregunta. O eso me pareció hasta que volvió a hablar, su tono y lo que me decía me resultaron extraños, yo no sabía mucho sobre las comida pero por lo simples que eran las ensaladas pensé que no engordarían casi nada. Fruncí el ceño algo sorprendido por lo que me estaba contando ¿10 kilos? Estaba a punto de preguntarle cuando volvió a hablar. ¿Eh? Ahora decía lo contrario y encima se reía. Tardé un poco en darme cuenta de que se trataba de una broma, mi rostro cambió y volvió a un semblante serio, ahora me sentía idiota.

No debí comentar nada sobre mi altura y aunque su tono no era igual que el de antes podía notar que estaba bromeando, su risa no tardó en confirmarlo, un leve sonrojo apareció en mi rostro. Ante eso solo suspiré y desvié la mirada hacia el suelo esta tema no me agradaba, por suerte Kotoha parecía estar lo suficientemente casada como para no permanecer muy centrada en lo mismo. Ya me había aburrido de la pequeña bola peor no veía cerca ningún bote de basura por lo que me la guardé en el bolsillo. Pronto terminaría el recreo, esperaba que poder convencerla para que no tuviéramos que ir a clases. La escucha atentamente mientras hablaba sobre ello, mordí suavemente mi labio mientras esperaba el veredicto final. Una sonrisa apareció en mi rostro cuando terminó de hablar.
Fantástico, las clases pueden esperar. Me había librado de tener que asistir a las próximas clases y eso me aliviaba bastante. Cuando se tiró al suelo por un momento pensé que se había quedado dormida. Me arrodillé justo delante de ella. ¿Estás cómoda? A la vista no lo parecía mucho, pero a lo mejor por el sueño que tenía eso le daba bastante igual. Creo que no es el mejor sitio para dormir.

Hice un puchero cuando comenzó la negociación ¿Tenía que ser la primera hora? No quise negarme nada por lo que simplemente acepté mentalmente. Miré fijamente su mano ¿Otra promesa? Parecia saber como comprometerme. Lo prometo. Acerqué mi dedo meñique hacia el suyo para enlazarlos.Me llamó por mi nombre lo que hizo que bajara mi mirada hacia su rostro, se le veía dudosa. ¿Amigos? Mi tono y mi expresión no mostraban lo que sentía ahora mismo. ¿Quieres ser mi amiga? Tenia que preguntárselo ya que no quería estar malinterpretando las cosas, si la respuesta era afirmativa ella sería mi primera amiga y eso aunque no quisiera admitirlo me emocionaba bastante.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Jue 2 Mar - 20:37

Al escuchar sus palabras preguntando de que me reía, tan solo pude reír un poco más.- No es de ti, te lo aseguro. - Solté con una amplia sonrisa en el rostro.- Estaba pensando, me fascina dormir, más que nada en el mundo, sin embargo a la vez una de mis pasiones es viajar y recorrer ¿No es un poco contradictorio? – Dije respondiendo a su pregunta, quizás él podría encontrarle sentido a mi manera de pensar, incluso tal vez la respuesta sea demasiado obvia, sin embargo yo no encontraba una solución por lo que se me hacía gracioso pensar de aquella forma. Sonrió cuando descubrió que me había enterado de que no creyó para nada mis palabras, tan solo pude inflar las mejillas como respuesta, pues debido a mi comportamiento la verdad era que no tenía como defenderme.

-Todos podemos sonreír, yo hasta hace poco no lo hacía demasiado, y aquí me tienes. - Llevé mis manos a su rostro, específicamente a sus mejillas. Con ambos pulgares me acerqué a la comisura de sus labios y levanté estas un poco, tal vez le molestase que le tocara con tanta confianza, sin embargo sentía que debía hacerlo.- ¿Ves? Incluso tú. - Sonreí para luego soltar su rostro y volver a mi posición, a decir verdad él tenía razón, si las clases no me agradaban no tenía motivo alguno para sonreír.- Porque de cualquier experiencia se puede sacar una enseñanza, y aunque no me guste asistir a clases esto me permite adquirir nuevos conocimientos, por lo que tengo un motivo para alegrarme y sonreír. - Quizás mi respuesta no sonaba muy concreta y tampoco lógica pero era como me sentía, y estaba muy segura de mi misma en ese sentido. Se podría decir que esto era tanto un defecto como una virtud sobre mí. Caius se inclinó un poco y me quedó observando, mi puchero se desvaneció con sus palabras y fruncí el ceño de forma leve.- Pues tú tampoco te quedas atrás, eres bastante bueno haciendo pucheros. - Reí por sus palabras mientras en mi mente procesaba alguna respuesta.- La verdad es que tienes razón, al menos la mitad de las cosas que enseñan pueden resultar inútiles a futuro, sin embargo alimentan el conocimiento de alguna forma, por lo que no es tan malo si lo vemos desde aquella perspectiva. - Escuché como el albino gruñía ¿Sería por mi culpa? Arqueé una ceja algo curiosa mientras le observaba un poco intrigada ¿Qué iría a decir? Mi expresión cambió cuando hizo aquella pregunta.- Depende de cada persona y su forma de ser, puede llegar a tardar bastante tiempo como puede no tardar demasiado. - Murmuré un poco insegura, la verdad una persona podría no acostumbrarse jamás a este modo de vida y no sería nada de raro, pues todos somos distintos. – Si, me resultas agradable. A pesar de que seas un poco difícil de tratar y mi personalidad quizás te resulte muy explosiva e incluso invasiva, puedo mantener una conversación contigo y disfrutar de estos momentos. - Expresé de forma sincera, la verdad desde el principio Caius no parecía alguien fácil de tratar y en algún momento creí que se hartaría de mí y me dejaría hablando sola, sin embargo no lo hizo y de alguna forma eso me hacía feliz. Escuché su pregunta, la verdad es que era todo lo contrario, por el bien de mi padre debía preocuparme de mantener calificaciones altas y un comportamiento ejemplar, pero no me quejaba, si así podría mantenerme cerca de él aquello solo eran detalles. – Si te soy sincera, me las hace más difíciles. Pero no me quejo. - Reí un poco, cualquiera se sentiría hasta presionado por tener que comportarse de cierta forma, sin embargo no me molestaba porque de igual forma podía ser yo misma. Después de bromear sobre mi peso y sobre las comidas, Caius se puso serio ¿Le habría molestado? Una sensación subió de mi estómago hasta mi pecho y viceversa, mientras en mi rostro se lograba ver claro arrepentimiento.- Lo siento, no fue mi intención hacerte sentir mal. - Dije mientras agachaba la cabeza avergonzada.
Me tomé mi tiempo para responder a su propuesta, y esto parecía tenerle nervioso, reí internamente por aquello hasta que finalmente dije que me quedaría en su compañía y me saltaría las clases a su lado. Me había tirado un poco fuerte al piso y eso se notaba en la palma de mis manos, como también posiblemente en mis rodillas, pues se habían enrojecido un poco. Escuché a Caius y miré hacia arriba buscándole, cayendo en cuenta de que se había arrodillado justo frente a mi.- No estoy para nada cómoda. Estoy de acuerdo, no es un sitio adecuado para ponerme a dormir. - Reí aun tirada en el piso. Cuando selló la promesa enlazando su meñique con el mío quedé un poco más tranquila, suponía que el muchacho no era de aquellas personas que rompían sus promesas, aunque quizás fui un poco cruel sentenciando lo de la primera hora, pues a nadie le gustaba asistir a esta clase.- Muy bien, prometido entonces. Confiaré en ti, si la primera hora no te gusta, puedes asistir a partir de la segunda, pero debes entrar aunque sea a una, lo prometiste eh. – Dije un tanto divertida.

Cuando llamé a su nombre el solo me miró, cuando continué con lo que quería decir me miró de una manera extraña y preguntó por lo que dije ¿No quería ser mi amigo? Eso sería una decisión respetable y no tendría derecho a reprocharle nada, pero no podía negar que me causaba un poco de tristeza si esto fuera así. Hizo otra pregunta casi al instante, sin dejarme seguir pensando en que tal vez no quería ser mi amigo. Su pregunta me dejó un poco de esperanza, por lo que me incorporé, sentándome. Arreglé mi falda que la tenía en cualquier lado menos donde debía, y limpié un poco mi uniforme, quizás estaba tardando demasiado en responder pero quería hacerlo seriamente. Tomé un poco de aire y cerré los ojos unos instantes para luego dirigir mi mirada directamente a los ojos de Caius quien estaba frente a mí. Mantuve el silencio durante otros segundos, para luego sonreír cálidamente.- Me encantaría ser tu amiga, Caius. - Dije en un tono entre segura y amable, si él también quería ser mi amigo, sería la primera persona dentro del instituto a la que podría llamarle de aquella forma, y de algún modo esto me alegraba.- ¿Tú no quieres?. - Solté expectante, deseaba desde lo más profundo de mi conocer la respuesta, aún si la posibilidad de que dijera que no era alrededor de un 50%.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Dom 2 Abr - 20:55

No entendía lo que estaba pasando, era normal verla sonreír pero que se riera d la nada me parecía bastante extraño, no descartaba aún la opción de que se estuviera riendo de mi pese a haber sido mencionado por ella que yo no era la causa de su repentina carcajada. Preferí dejar que terminara de reírse mientras yo apartaba la mirada durante unos segundos, junté mis manos en un único aplauso mientras llevaba la mirada al lugar por el cual habíamos llegado ambos hace no mucho, por suerte este no parecí ser un lugar al cual solían venir los otros alumnos, eso en parte me alegraba bastante, era bueno conocer lugares solitarios aparte de la azotea y la biblioteca. Escuchaba lo que me decía pero sin llegar a girarme, al fin conocía la razón por la cual se estaba riendo. –Es algo extraño.- ¿Por eso le haría tanta gracia? –No entiendo la razón por la cual te fascina dormir.- Yo tenía entendido que dormir era como estar inconsciente por cual no sentirías nada. Me crucé a la par que bajaba la mirada hasta el suelo, podría no estar entendiendo bien el asunto. –No puedo comprender del todo, somos demasiado diferentes.- Y eso desde hace no mucho me incomodaba bastante, me dificultaba demasiado el poder entablar una buena conversación con las personas. Aunque para ser sincero había notado como tenía unas ciertas similitudes con ella, eran pocas, muy pocas peor ahí estaban y eso me daba ciertas esperanzas, por el momento con eso las cosas eran más fáciles, me gustaría que las cosas continuasen de esa manera.

Captó toda mi atención con un simple comentario ¿antes no sonreía tanto?  Eso era curioso, ahora mismo no me la puedo imaginar cómo una persona seria, sonreí demasiado para ello.
– ¿Puedo conocer la causa de ese cambio?-  Percibí el movimiento desde un principio pero en ningún momento pensé que llegaría a tocarme, pese a haberlo hecho el otro día en la biblioteca. En un primer momento no reaccioné, me quedé mirándola fijamente a los ojos, esperando que me diera pronto un explicación por ese repentino acto, antes de que mi mente empezara a divagar por su cuenta, en momento como este siempre imaginaba lo peor y dudaba mucho que de un momento a otro quisiera atacarme sin más. Mis mejillas adquirieron un leve tono rosado ante su cercanía, no era algo a lo que estuviera acostumbrado y dudaba mucho que pudiera llegar a acostumbrarme, al menos por ahora. Sus manos eran bastante suaves y eso en parte me ayudaba un poco y hacía que todo me pareciese menos incómodo. No pude evitar morder mi labio ante su comentario, no me lo esperaba en lo más mínimo y por un momento casi me saca una sonrisa, bajé la mirada cuando al fin se alejó, aún un poco sonrojado por lo recién acontecido. –Pues eso parece.- Suspiré hondo, en mi cabeza todo era diferente, solía darle demasiada importancia a las cosas sin siquiera llegar a darme cuenta. Levanté levemente la vista hacia ella, mi rostro se veía algo confuso. – Eso ha sonado demasiado maduro.- Volví abajar la mirada, si llegar a fijarla en ningún punto en concreto. –A veces no sé qué esperar de tu parte.- Y era cierto, sonreía de la nada, se reía a carcajadas, acostaba las distancias, levantaba la voz e incluso me tiraba cosas. –Creo que tienes razón.- Eso me hacía sentir aún más pesimista, a lo mejor yo también debía alegrarme, aunque solo fuera un poco.

Casi había olvidado mi anterior comentario sobre sus pucheros, la miré de reojo, no podía decir nada al respecto ya que tenía bastante razón, a lo mejor hacía demasiado sin llegar a darme cuenta, al final solo me encogí de hombros, no quería volver a darle la razón. Volvía a reírse, en ese momento ni siquiera me llegué a replantear la razón por la cual lo hacía.
–Alimentan el conocimiento.- Repetí de manera casi automática, solían decirme que yo era alguien sumamente curioso, pero aun así muchas de las clases no me llegaban a interesar, sobretodo porque no entendía nada de lo que decían, supuesta ente Kotoha me había dicho que me intentaría ayudar ¿aún recordaría que lo menciono hace no mucho? Tampoco tenía verdaderas razones para hacerlo, yo lo propuse sin pensar y a lo mejor a ella también le tomó por sorpresa. –Pues espero poder llegar a acostumbrarme algún día.- Era algo deprimente pensar así pero era muy posible que o pudiera acostumbrarme pronto o nunca. -¿Tú ya te has acostumbrado del todo?-

Fruncí levemente el ceño, no es que no me creyera que le parezco agradable, solo me resultaba algo extraño que lo mencionara, apenas me conocía, aun podía llegar a caerle mal. – ¿Difícil de tratar?- Junté las yemas de mis dedos, en un acto algo nervioso. -¿En qué sentido?- Si conocía lo que me hacía ser tan difícil de tratar a lo mejor en su futuro no muy lejano me fuera menos difícil el relacionarme. –A mí me gusta mucho tu forma de ser.- Quise dejarlo claro lo antes posible, no quería que llegara  a pensar de manera equivocada.  –Me he vuelto a perder.- Había pensado que al tener el apoyo y la compañía de su padre todo le sería aún más fácil pero al parecer no era así. Su rostro cambio a uno algo extraño, no conseguía identificarlo del todo pero no parecía muy bueno ¿sería por el tema de la comida? Abrí la boca para poder preguntarle cual era el problema pero rápidamente llegaron unas disculpas por su parte, me costó un poco averiguar a lo que se estaba refriendo. –No te disculpes, no has hecho nada malo.- El momento casi me pareció gracioso, me recordaba a mí. –Solo me has recordado lo ignorante que suelo ser.- Era algo que esperaba con ansias que cambiara pronto, quería evitar este tipo de momentos. Su respuesta no fue para nada inesperada, sería raro que en esa posición estuviera cómoda y mucho menos después de haberse lanzado de esa manera, pero ni siquiera eso parecía bajarle los ánimos, me daba hasta un poco de envidia. -¿Buscamos un lugar para que puedas dormir?- Parecía alegrarle que al final sellara la promesa, ya no podía echarme atrás aunque quisiera. –Pues mejor será a la segunda, aunque también depende de las clases que toquen.- Tenía un claro favoritismo por unas pocas y una gran aversión por muchas otras. El tema de nuestra amistad aún no me había quedado del todo claro por lo que aún espera una respuesta por su parte antes de poder responderle. Se incorporó y después empezó a arreglarse el uniforme, yo siempre había sido alguien sumamente paciente pero en este momento empezaba a ponerme nerviosos ¿y si le había hecho pensárselo mejor ya no quiere ser mi amiga? Cuando al fin me respondió dejé salir el aire que sin haberme dado cuenta estaba conteniendo en mis pulmones. -¿Yo?- Era normal que ahora quisiese saber mi respuesta, ya sabía que quería ser mi amiga entonces ¿por qué estaba tan nervioso? –A mí también me gustaría.- Respondí en un susurro casi imperceptible. –Aunque no sé muy bien cómo funcionan este tipo de cosas.-

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Sáb 13 Mayo - 23:50

Mis ojos expresaban algo de sorpresa e incredulidad ¿De verdad le resultaba extraño mi gran fascinación sobre dormir? Argumentó su respuesta haciendo referencia a lo diferente que somos, y ciertamente poseía razón en sus palabras, sin embargo no me quitaría de la mente que dormir es algo extraordinario.- Pues, sientes que tu cuerpo descansa y puedes sumirte en sueños muy agradables. Lo único negativo que veo de dormir es que pierdes tiempo que podrías invertir en otras cosas.- Murmuré con un ligero puchero, mirándole de reojo.
Pude notar como en el rostro de Caius aparecía una sonrisa luego de escuchar que yo antes no sonreía, preguntó el motivo de mi cambio y tan solo pude corresponder a su sonrisa.- Llega un momento en la vida en el cual simplemente es imposible que no puedas sonreír, y ese momento para mi llegó hace poco, cambiando totalmente mi punto de vista sobre la vida y me di cuenta de que estar seria no solucionaría nada.- Expliqué de una manera quizás, un poco neutra y ambigua, espero que haya entendido a que me refería, y si no que al menos pregunte. Pude notar que no reaccionó ante mi tacto, cubrí suavemente mis labios con una de mis manos y reí un poco mientras sentía su mirada sobre mis ojos. Aquel sonrojo en sus mejillas, y su casi imperceptible reacción a sonreír me resultaban realmente adorables. Su mirada bajó y contestó ante mi afirmación. Dijo que mis palabras habían sonado maduras, y que habían veces en las que no sabía que esperar de mí.- Supongo que puedes decir que actúo según me siento, ¿Soy impredecible quizás? – Expresé mientras ponía mi dedo índice sobre el mentón, con un tono de voz dudoso, pues a decir verdad ni yo misma a veces sabía cómo iba a reaccionar.

Esbocé una gran sonrisa una vez escuché que esperaba acostumbrarse a este lugar, pues era extraño que el albino expresase un sentimiento positivo ante las situaciones y la verdad, me hacía tener un curioso sentimiento de felicidad. Escuché su pregunta con atención y procesé un poco la respuesta ¿Yo estaría acostumbrada a este lugar? Realmente no lo sé, pero tampoco me sentía incómoda acá.- No sé si del todo, pero no me incomoda estar en este lugar.- Solté con sinceridad, pues no podía simplemente hablar de tema y luego tan solo mentirle, era incorrecto. Su entrecejo se frunció, asustándome un poco ¿Acaso le estaría molestando ya mi presencia? Estuve a punto de disculparme hasta que habló nuevamente. Suspiré aliviada y tomé un poco de aire antes de responder.- Pues te ves cómo alguien reservado y reacio a hablar con la gente, por lo que se hace un poco intimidante hablarte. Sin embargo no es algo malo, es solo cuestión de hablarte durante unos instantes para acostumbrarse a tu forma de ser.- Llevé una mano a mi cabello, acomodándolo suavemente a la par que hablaba. En mi rostro apareció un fugaz sonrojo cuando escuché que le agradaba mi forma de ser.- Gracias.- Murmuré despacio, quizás tanto que ni si quiera se escuchó.

Mencionó haberse perdido nuevamente, y realmente cualquiera lo haría si me escuchase decir eso, pues ciertamente podría hacer lo que se me antoje, inclusive manipular a los profesores, pero no era correcto, no debía hacerlo, por lo que me impuse no manchar la imagen de mi padre. Me tranquilicé cuando escuché que no había hecho nada malo, pues realmente llegué a pensar que el tema de mi pequeña broma sobre la comida le habría molestado. Negué con la cabeza ante su pregunta de buscar otro sitio.- No te preocupes, acá está bien. Además sería maleducado de mi parte dormir si estás acompañándome.- Hablé con gratitud a pesar de haber rechazado. Pude notar el nerviosismo de mi compañero ante mi obvia lentitud para responder al tema. Una vez respondí pude ver como se tranquilizó, me causó un poco de gracia pero luego yo me encontraba en su posición; impaciente por saber la respuesta a la incógnita. Escuché a duras penas su respuesta, pues había respondido bastante bajito. Estuve a punto de darle un abrazo, pero me detuve. Comencé a jugar de forma nerviosa con mis dedos y le miré un poco avergonzada.- ¿Está bien si te abrazo? ¡Digo! Para conmemorar que somos amigos.- Sonreí, esperando a su respuesta. No quería incomodarle, a pesar de que quizás ya lo habría hecho un par de veces antes.

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Caius Haiiki el Vie 2 Jun - 11:41

El verla sorpresa en sus rostro me confundió un poco, genial ¿qué tontería había dicho ahora? Esperaba que tampoco fuera una muy grande. En lugar de preguntarle me quedé ahí quieto sin decir nada, entrelazando mis manos por detrás de mi espalda, esperando que ella se explicara sola como había hecho en las otras ocasiones. Su explicación como imaginaba no se hizo esperar, pero seguía sin comprenderlo. –Pues a mí no me gusta.- Dije de manera directa, suavizando un poco mi voz. –No puedo saber lo que estoy haciendo cuando duermo, ni lo que pasa a mí alrededor.- Ragnar me había dejado bien claro que bajar la guardia era de las peores cosas que se podían hacer y dormir era un riesgo que podrías acabar pagando de la peor de las maneras. –O a lo mejor porque mis sueños no son lindos… o eso creo, suelo olvidarlos muy rápidamente.- Al contrario que ella, para mí perder el tiempo era lo que menos me importaba, tampoco es que tuviera mucho que hacer durante el día.
 
La conversación era algo curiosa pero agradable,  no hablábamos de temas de suma importancia pero era entretenido, resulta agradable pasar tiempo con ella. –Yo pensaba que siempre solía llegar el momento en el que no puedes sonreía más aunque quieras.- Era como lo que había dicho eso pero al contrario, como una manera más negativo de ver las cosa, ese siempre ha sido mi punto de vista, era una de las razones por las que Ko me daba tanta envidia. -¿Cuándo y por qué suele llegar ese momento?- A mí no me había llegado y  no parecía que fuese a ocurrirme pronto. –¿A mí también me llegará ese momento?- Aunque quería, no me podía imaginar como Ko, sonriendo cada pocos segundos y sin razón aparente, lo más seguro es que ese momento nunca me llegue. Actuar según uno se siente ¿las personas funcionan así? Yo en mi caso noto que soy más simple que los demás, tanto mi expresión como mi manera de actuar no cambian  muy a menudo ¿será porque siempre me siento igual? ¿Eso es bueno o debería cambiarlo? Incluso ella se veía algo dudosa por lo que podían intuir que tampoco estaba muy segura de ello, eso me agradaba, así no era el uno desentendido del tema.
 
Otra gran sonrisa apareció en su rostro, algo tan simple como escuchar que lo iba a intentar parece incluso que le hace feliz. El verla casi me hace sonreírle de vuela, casi. En vez de eso volví a bajar la mirada, centrándome otra vez en mis dedos, me resulta mucho más interesante mirarla a la cara pero su extraño positivismo y su permanente buen humor me hacían sentir extraño. –Me alegro de que sea así.- Yo en mi caso no podía decir lo mismo, todo era demasiado nuevo para mí. –Estar en un lugar nuevo rodeado de tantas personas me pone algo nervioso.- Convivir nunca fue lo mío, por lo que siempre preferí estar en soledad, las normas tampoco me ayudaban, me hacían sentir que todo lo que hacía estaba mal, aunque la única que me saltaba era la de asistir a clases, pero tenía mis propias razones para ello. Su respuesta no me agradó en lo absoluto pero no lo hice ver a través de mi expresión. ¿Esa es la manera en la que siempre me ve la gente? ¿Resultaba intimidante? –No sabía que me veía así.- Separé rápidamente mis manos, en momentos como estos no era adecuado mantener las manos separadas, no quería montar un numerito delante de Ko, sería muy vergonzoso. –Eso explica muchas cosas.- Miraba un punto fijo sin siquiera llegar a notar que me encontraba hablando en voz alta, era más que nada un pensamiento que terminó saliendo sin yo quererlo. 




Comencé a buscar con la mirada, el único lugar poco concurrido que había encontrado por el momento era ese, pero si Ko quería dormir sería mejor encontrar un lugar más apropiado, donde mínimo pueda acostarse sin mancharse. –Creo que aún no conozco bien este lugar.- otra vez estaba hablando para mí mismo. –A mí no me importa, si quieres dormir puedes hacerlo.- No me parecía necesario que se mantuviese despierta solo por mí ¿Por qué se tomaba tantas molestias? Pero era su elección por lo que preferí no insistir, si al final se arrepentía ya buscaría un sitio para dormir. Otra vez se le veía nerviosa, ahora estaba algo más seguro de a que se debía pero aun así no me esperaba su pregunta. –¿Un abrazo?- Pregunté como si fuese lo más loco que alguien me había llegado a decir. –Ehmm…- La miré fijamente a los ojos. –Claro, eso es lo que hacen los amigos ¿no?- Froté mis manos volviendo a apartar la vista, volvía a sonrojarme, me sentía muy avergonzado. Di un paso hacia ella, acortando la distancia entre ambos, eso sería necesario para el abrazo. Levanté la mirada, no estaba seguro de cómo funcionaba eso y ahora Ko se veía más alta, estiré mis brazos a la par que cerraba los ojos. –Adelante.- Mencioné de manera decidida esperando que en cualquier momento Ko me abrazara. 

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Re: Un afortunado reencuentro [Privado]

Mensaje  Kotoha Crosszeria el Dom 16 Jul - 18:04

Crucé mis brazos cual niña pequeña, mientras inflaba mis mejillas. Si, aceptaba que no le gustase dormir, sin embargo nadie quitaría de mi cabeza que dormir era la mejor actividad del mundo. Claramente habían momentos en que bajar la guardia y dormir no era precisamente la mejor idea, y se trataba de algo completamente temerario, quizás aquello me hizo apreciar todo momento destinado a aquel dulce placer de dormir. Ciertamente Caius tenía razón, al dormir no se sabe lo que se hace ni lo que sucede y tampoco era una actividad tan agradable si se tenía pesadillas constantemente. Suspiré y relajé mis hombros, volví a sonreír.- Está bien, tu ganas. - Murmuré dando por cerrado el tema sobre dormir.

Llevé uno de mis dedos a mi mentón, demostrando que sus palabras me habían dejado pensando ¿Un momento en que simplemente no puedes sonreír aunque quieras? Si, era posible. No todo el mundo necesariamente era como yo, la diversidad es amplia, tanto que el límite es la cantidad de personas que habitan la tierra. – No sabría responderte con exactitud, pues eso depende de ti y lo que te pueda hacer feliz. - Comencé a jugar con mi cabello, no podía darle una respuesta clara, como seguramente Caius estaba esperando, pero quería que me entendiera.- En algún momento tendrá que llegar. Hay que ser paciente ¿No? - Solté divertida, yo era como él. No tenía esperanzas en que algo bueno fuera a sucederme, pues mi madre había muerto y mi padre me abandonó a mi suerte, me desterraron y tuve que vivir en lugares peligrosos. Sin embargo, de un día para otro ella volvió, encontró a mi padre y Sreisfer volvió a aceptarme ¿Un poco extraño, no?

Noté como fugazmente en su rostro casi me devuelve la sonrisa ¿Caius sería orgulloso? ¿Tal vez por eso no le gustaba sonreír? Tal vez solo le doy muchas vueltas a las cosas, quizás solo no sepa expresarse. Su mirada bajó, y sus palabras me dejaron un sabor extraño ¿No le gustaba la gente? ¿Quizás yo estoy siendo muy invasiva en lo que respecta a su espacio personal y lo que acostumbra? Sacudí mi cabeza y volví con mi expresión alegre, antes de que el albino decidiera volver su mirada a mí. Me sentí un poco mal al escucharle, quizás no debí haber sido tan… dura respecto a cómo lo vi por primera vez, sin embargo fue lo que pensé en ese momento.

Su mirada fue de un lugar a otro, como buscando algo ¿Seguía pensando en que quiero dormir? Sonreí, me alegraba saber que al menos le importaba aunque sea un poco.- No, no voy a dormir. Se supone que hay horarios para ello ¿No? - Cerré uno de mis ojos, haciendo una especie de guiño.
Pareció sorprenderse por el abrazo que le pedí, su mirada se centró en mis ojos aceptando mi petición. Sus ojos se cerraron mientras daba un paso hacia mí y estiraba sus brazos, se veía adorable de esta forma y no pude evitar reír bajito.- Está bien. - Me agaché un poco, para segundos después darle un abrazo.- ¡Gracias! – Solté para instantes después deshacer el abrazo, realmente se sentía reconfortante el tener un amigo, pues a pesar de mi personalidad, no era como si tuviese muchos amigos.

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