Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Día largo [Privado]
Jue 2 Nov - 3:16 por Caius Haiiki

» LAS ARAÑAS SE ESCONDEN MENOS QUE TU ¬¬ [Off Topic]
Sáb 14 Oct - 13:37 por Frank Da Silva

» Volviendo a viejos tiempos [Privado]
Sáb 14 Oct - 13:30 por Ishbahn

» Un encuentro ocasional [Privado]
Vie 6 Oct - 21:29 por Eberhard Baumeister

» Mother Knows best [Privado]
Jue 5 Oct - 20:36 por Lily Flowerfield

» Obtienes lo que mereces [Privado]
Jue 5 Oct - 18:53 por Ishbahn

» Cosechas lo que siembras, aprovechas lo que cosechas [Privado]
Jue 5 Oct - 18:49 por Ishbahn

» Un pésimo primer encuentro [Privado]
Jue 5 Oct - 18:41 por Ishbahn

» Mientras más tentáculos mejor...♡ [Privado]
Jue 5 Oct - 2:11 por Clauster Disouls

» Registro de canto
Miér 4 Oct - 23:51 por Frank Da Silva

» Registro de voces
Miér 4 Oct - 23:46 por Frank Da Silva

» Tomemos un respiro [Libre]
Miér 4 Oct - 23:42 por Frank Da Silva

» Cazar o ser cazado, esa es la cuestión~ [Privado]
Jue 14 Sep - 2:42 por Clauster Disouls

» (╥︣﹏᷅╥) Picnic macabro, una historia basada en hechos reales (?) [Privado]
Miér 13 Sep - 23:35 por Clauster Disouls

» Playa desolada (Privado)
Miér 30 Ago - 0:11 por Caius Haiiki

» Encuentros inesperados [Privado]
Lun 21 Ago - 9:19 por Caius Haiiki

» ☾✧~El consuelo del sueño eterno~✧☽ [Libre]
Lun 14 Ago - 23:55 por Lily Flowerfield

» Paseo bajo el crepúsculo [Libre]
Lun 24 Jul - 1:02 por Adrien LeBlanc

» Falta de sueño [Libre]
Sáb 22 Jul - 21:37 por Kula Diamond

» Cielos obscuros, blancas intenciones [Privado]
Vie 21 Jul - 19:07 por Meri Kytte

Noviembre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930   

Calendario Calendario

Personajes más activos del mes de Septimenbre
Los posteadores más activos del mes
Caius Haiiki
 

¿Quién esta en linea?
¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 39 el Lun 4 Sep - 12:46.

Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Dom 28 Mayo - 19:09

Soy más que consciente de cuál es el mayor padecimiento de un ser inmortal, independientemente de si pertenece a la luz, oscuridad, o alguna variante de éstas. Éste es el mismo padecimiento que puede llevar a cualquiera a la desesperación, a la locura, a una vida de completa agonía: el aburrimiento es el peor mal que puede acechar a quien posea la vida eterna. El aburrimiento, esa privacía de alegría e interés, se almacena en tu sistema y te mata lentamente, cual parásito incrustado en lo más profundo de tu ser. Te obliga a cambiar el enfoque que mantienes sobre lo que te rodea, sobre lo que eres, sobre lo que podría ser, por uno más hostil, hórrido, infausto; consume tu ser y lo transforma, lentamente, en sólo una sombra de lo que alguna vez has llegado a ser.

Aprieto mis labios con fuerza, formando una delgada línea con éstos, y al poco los tuerzo hacia la izquierda. Gracias al reflejo que proyecta, un poco más allá del mostrador donde me encuentro sentado, un espejo de plata el cual tiene curiosos rasguños por todo su marco plateado, es que sé mi rostro refleja todo el fastidio que estoy sintiendo. De esta manera, con mi rostro fruncido, creo que puedo llegar a verme un poco mayor a como mi apariencia muestra. — ¿Qué «debeguía haceg», Amelie? — Pregunto, finalmente relajando mi rostro y viendo hacia el techo tenuemente iluminado por las llamas violetas en las velas que reposan por toda la tienda, sin esperar respuesta de mi difunta esposa. En momentos como éste, no puedo evitar extrañarla como la primera vez; ésa, donde no podía aceptar la idea de su muerte. Ella siempre sabía qué hacer, siempre tenía algo nuevo en mente, siempre encontraba algo nuevo que apreciar y más razones para sonreír.

Yo poseo ahora la apariencia de un joven, pero no puedo volver mi mente a la inocencia perdida.

Siento mis párpados pesados sobre mis ojos, y mi visión borrosa, pero eso no me impide fijarme en la puerta, esperando a que alguien entre por ésta y me libre de esta pesadumbre. Tal vez sea acción de mi mismo aburrimiento, pero siento peligro avecinándose. No esa clase de peligro habitual, el cual te obligue a correr o a paralizarte. No. En absoluto. Éste se siente como esa clase de peligro que te envuelve, incita, pervierte; aquello que te atrapa y te ciega, obligándote a seguirlo, como una adicción. El peor de todos los peligros.

Pese a todo, me fuerzo a formar una sonrisa débil y retiro toda dureza de mi mirada. Por acción de la costumbre, mis labios se separan y toman aire, al escuchar las campanas de la puerta al ser abierta, para saludar con mi frase habitual. — Bienvenido, ¿qué puedo «haceg pog» usted?


Última edición por Adrien LeBlanc el Jue 1 Jun - 16:52, editado 1 vez

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Dom 28 Mayo - 20:02

Quien me conociera, sabría que en estos momentos me encontraba incómodo. Muy incómodo cabe destacar. La suerte que tengo es que nadie en estos lugares me conoce, todavía. Había salido hoy, en plena luz del día y encima por todo el centro de la ciudad, solo para buscar a alguien que me interesaba. Subí mis manos a mi capucha negra con bordes dorados y me tapé un poco más el rostro. El sol daba directamente con mi nariz, y aunque no fuera algo que realmente me dañase, si que me incómodaba bastante. Había oído rumores de un muchacho que dominaba la magia blanca, un mago con aspecto joven. Si, yo era alguien realmente precavido y me había estado informando un poco sobre ese chico, despues de todo, ¿que ser de la oscuridad sería si no me informaba? Me tenía que hacer respetar por encima de todo.

Había intentado por mi mismo hacer los hechizos de magia blanca que necesitaba y como supuse que pasaría, todos mis esfuerzos fueron en vano. Un ser oscuro como yo no podía utilizar magia luminosa. Quizá si en un pasado no hubiera cedido mi corazón a la oscuridad, pudiera haberlo hecho por mi mismo. No, si no hubiera pasado todo lo que pasó, no me encontraría intentando hablar con mi fallecida ex-mujer.  Bueno, eso ahora realmente no me importaba, lo hecho estaba hecho y aunque me arrepintiese de algo de mi pasado, no podría cambiarlo.

Al fin llegué a la tienda en cuestión, así que me paré en la puerta unos segundos. Una tienda de antigüedades, claro, como no. Una sonrisa inundó mis labios y sin más, dí un paso hacia adelante, abriendo la puerta y dejando que sonaran las campanitas que anunciaban al dueño del local de mi llegada. Escuche su voz y me le quedé mirando desde el lugar en donde estaba, mientras se cerraba la puerta. Al inicio no contesté, hasta que la puerta se terminó de cerrar y me giré un momento para cambiar el cartelito de "Abierto" a "Cerrado". Ahora que en este lugar no se entrometería nadie ni entraría la luz del sol, al menos no directamente, era momento de hablar.
- Vengo a ofrecerte un trato que no vas a rechazar - dije sin más, quitandome la capucha de mi cabeza y empezando a andar hacía el mostrador, mirando directamente a ese aparente muchacho con una sonrisa retorcida en la cara. Cuando llegué enfrente de él, apoyé mis manos en el mostrador e hize que mis dedos repicasen en un compás en la madera - Tú tienes algo que yo quiero. ¡No! No es que lo quiera, es algo que necesito - dije sin dejar de observar los ojos verdes de sujeto enfrente de mi, con una profundidad que pareciese querer saber lo que esta pensando en este momento.
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Dom 28 Mayo - 21:02

Pocas veces falla mi intuición, y ésta no ha sido una excepción. El hombre que ha entrado en mi tienda no sólo despide un aura misteriosa, sino ese intoxicante aroma a tragedia. Frunzo mis labios una segunda vez, aunque esta ocasión de forma inconsciente. No me agrada la altivez con la cual ha entrado, mucho menos el que venga oculto bajo un manto oscuro. Si se resguarda, significa que hay algo que no desea dejar entrever. No me he equivocado en absoluto. Este ser es peligroso, y además la perfecta oportunidad de alejar el mal del aburrimiento que tanto me ha estado aquejando. — Siento «impogtunaglo», monsieur — Hablo, con voz suave y baja, como un susurrante arrullo, mientras lo observo cambiar el estado abierto de mi tienda a cerrado. Enarco una ceja, pero no desaparezco la sonrisa de mis labios. — Mas me temo que no le consiento «cambiag» el «mobiliaguio» de mi tienda. — Siéndome sincero, no me supone ninguna molestia que lo haya hecho; no ha sido más que una prueba para conocer la forma en la cual va a reaccionar.

Contengo el aliento la verlo avanzar a donde me encuentro, motivo por el cual no respondo de manera inmediata a sus palabras. El hombre  debajo de ese manto es alto, muy alto, y aunque no parece ser del tipo musculoso, yo no soy nada del tipo fuerte. Me siento más intimidado de lo que mi rostro muestra, y todo acción de la diferencia de altura entre ambos y su inquietante sonrisa. — ¿Y qué le hace «pensag» que no «pogué guechazaglo»? — Como usualmente, conforme más hablo, siento la necesidad de cubrir mi garganta con una de mis manos; una costumbre que he adoptado al tratar de suprimir mi acento natal. Sé bien que es incorregible ahora, pero no he podido alejarme de este hábito.

Por un instante, consideré la idea de ponerme en pie, pero entonces voy a perder la altura que el taburete me proporciona al estar sobre él. En su lugar, regreso a sonreírle a este misterioso hombre y hablo con una voz más dulce de lo habitual. — Bueno, ¿qué le «paguece» si comienza «pog hablagme» de aquello que necesita? — Así como él no deja de observarme fijamente, estoy haciendo mi mayor esfuerzo por no separar mi vista de ese par de ojos violetas. Sigo entonces con mi teatral pregunta, aquella que he ensañado durante más años de los que me gustaría contar. — ¿Busca el «amog etegno»? ¿La felicidad? ¿«Quiegue conoceg» qué le «depaga» el «futugo»? — Sé que no es nada de esto, es por eso mismo que me inclino un poco más sobre mi mostrador, apoyando ambas palmas sobre la vieja y barnizada madera, y bajo mi voz a apenas un murmullo que puede ser confundido por el correr del viento. — ¿Qué puede «deseag» un «seg» de «oscuguidad» con tanta «fuegza» como «paga necesitag» la ayuda de la luz? — Sé que con esto puedo estarme jugando mi integridad física, pues a pesar de los años de conocimientos, no conozco la fuerza de mi oponente, pero si el destino jugará las cartas que me presenta, no puedo dejarme intimidar por él. No por un ser quien se haya entregado a la oscuridad.

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Dom 28 Mayo - 22:10

Primero de todo, había hechado un vistazo rápido al lugar para comprobar que las tiendas de antigüedades siempre tienen la misma estética antigua y con este olor a madera vieja. Después volví mi mirada al chico y sin apartar mi sonrisa de mis labios, escuché sus primeras palabras. Su accento se me hacía gracioso por una parte, evidenciaba que el hombre con apariencia de muchacho enfrente de mi, tenía origen francés. Yo mismo tenía suerte de no ser de allí, que vergüenza de accento. -   Yo no he cambiado el mobiliario de tu tienda, yo solo intento mejorar el lugar por un corto período de tiempo - dije a la vez que con un simple gesto de la mano, cerrar todas las cortinas del lugar y quedando completamente a oscuras durante unos segundos. Luego las luces de la tienda se encendieron. -   El sol en un día como éste es agobiante, ¿verdad? - de nuevo mis dedos tamborilearon encima del mostrador, sintiendo la madera fría en mis yemas y por primera vez desde que había entrado en ese lugar, mis ojos se movieron para observar mis propios dedos.

Este lugar y él mismo, eran bastante irónicos. Para nada alguien pensaría entrar aquí, siendo un lugar tan tétrico a mis ojos, para buscar magia luminosa, y mucho menos después de observar como viste el propietario. Me mordí mi labio inferior, sin sacar mi sonrisa pero escuchando su siguiente pregunta.
- No lo rechazarás por un simple motivo, querido. Porqué es un trato mío y nadie, rechaza mis tratos. - dije dejando de mover mis dedos contra la mesa y volviendo a mirarle a los ojos.  Con un brazo apoyado ahora en el mostrador, y del otro brazo sólo el codo, empecé a retorcerme un mechóm de mi cabello violeta, esperando más palabras de aquel chico, escuchando de nuevo aquel accento francés a los pocos segundos. Enarqué una de mis cejas al escucharle, y casi me tiro al suelo a llorar de la risa. Y lo hubiera hecho, por no ser de lo siguiente que me dijo.

Por solo una milésima de segundo, la luz que estaba encendida gracias a mi magia negra, se apagó y luego volvió a prenderse, evidenciando que había dado justo en el clavo y que eso me había molestado. Me gustaba explicar las cosas, me gustaba que se quedaron sorprendidos, incluso a veces aterrorizados por lo que les contaba, así que el no haber tenido esa oportunidad esta vez, me molestaba. Pero aún así, mi sonrisa ocupaba mi cara, mis dedos de la mano que estaba apoyada en la mesa volvieron a tamborilear y el dedo índice de mi otra mano seguía enrrollandose en un mechón de cabello.
- No esperaba que alguien que utiliza la magia luminosa fuera tan perspicaz. - dije ahora para luego soltar una pequeña carcajada por la burla que le había soltado - Quizás tu bien sabes que soy un nicromante, y por ende, tengo el suficiente poder oscuro como para conectar el mundo de la vida con el de la muerte, y viceversa. Pero, siempre hay un pero, quiero hablar con una muerta. Una persona a la cual yo maté hace muchísimos años. Sólo con la oscuridad no puedo hacer que los muertos me hablen, así que necesito alguien con el suficiente poder luminoso como para darle voz. - dije para luego, señalar hacia él con el dedo que tenía enrrollado en mi cabello. Primero esperaria a ver su reacción y luego, le ofrecería mi trato.
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Lun 29 Mayo - 19:52

Sin ser capaz de atreverme a despegar mis ojos de su mirada, y pese a lo intensa que es ésta, enarco una ceja. No he logrado comprender qué es lo que ha querido decir al... ¿mejorar? El lugar. Lo único que ha hecho, además claro, de haber dado por cerrado mi establecimiento, ha sido adentrarse en la tienda. — ¿Dice usted que su «pegsona» es una «mejoga» en la tienda? — Esta ocasión, alejo mis manos del mostrador y las coloco sobre mi regazo, entrelazándolas y volviéndolas a separar simultáneamente. — ¿O tal vez se «guefiegue» a las «cogtinas»? Me temo que no lo entiendo,monsieur. — No me preocupo por finalizar así mi día laboral, mucho menos por las cortinas y la repentina sensación de encierro que comienza a hacerse presente. Me preocupa más no poder comprender a este sujeto. Su confianza en sí mismo delata a una persona, o bien estúpida, o bien poderosa. Y en ambas situaciones debo hacer mis movimientos con cuidado.

Doy una larga inhalación, retengo el aliento cinco segundos, y luego lo suelto lentamente por la boca, separando suavemente mis labios. Tras esta acción, vuelvo a tomar aire, aunque lo hago para inflar con éste mis mejillas. Con el aire atrapado en mi boca, mi vista regresa a este hombre. — Veo que usted es una «pegsona» sumamente confiada. — Hablo, finalmente liberando el aire. — La confianza y la «oscuguidad» han sido «siempgue» una mala combinación, — No obstante, no evito que la intriga se haga presente en mi mirada. Ahora no lo observo con la desconfianza de hace unos momentos, sino con la curiosidad propia de un niño de mi apariencia. Tal vez no debí desear con tanta fuerza algo lejos de la monotonía.

Pero la curiosidad no queda únicamente en eso, pues pronto es reemplazada por una inconfundible diversión. El parpadeo de las luces ha sido algo que no pude prever; normalmente me molesta fallar en mis predicciones, pero hago una excepción con esto, pues ha sido gratificante la reacción que causo en el misterioso hombre. Una nueva sonrisa florece en mis labios, amplia en comparación a las sonrisas anteriores. — Seguido me dicen «seg» un estuche de «moneguías» — Confirmo, ante aquel sutil insulto a mi persona. Mientras él carcajea, yo ladeo mi cabeza hacia la izquierda, dispuesto a seguir escuchando sus palabras. — ¡Pero qué «integuesante», un «nicgomante» en mi tienda! Debe «estag desespegado» sin duda alguna, ¿me equivoco? — Una vez más, estoy probando las reacciones de este hombre, aunque ahora burlándome un poco de él. Para hacer énfasis en mi oración, junto mis manos a la altura de mi pecho y luego elevo los brazos, en un exagerado ademán de emoción.

Sin esperar ver su reacción ante mi burla, me bajo del taburete con un suave brinco. Sin volverme aún a él, camino rodeando el mostrador, moviendo ambos brazos infantilmente de atrás hacia delante, y me poso justo en frente suyo. Ahora, viéndolo desde mi verdadera altura, me parece incluso más alto de lo que creí en un inicio. — No me «paguece coguegto pegtugbag» a un alma que haya abandonado este mundo, «pego» me temo que siento no «teneg» opción. — Elevo no sólo mi rostro, sino además mi cuerpo al colocarme en puntillas, para poder observarlo. — ¿Me «lastimagá» si me niego, monsieur? — Por esta ocasión, hablo con voz melosa y lo veo con mi mirada más inocente. Tal vez él crea que la muerte pueda causarme temor, o alguna sensación similar, pero no es así.

Dejo correr algunos segundos, tras los cuales lentamente regreso a tocar correctamente el suelo con ambos pies. — ¿Qué puedo «haceg pog» usted, monsieur? — Pregunto nuevamente, conduciendo mis manos tras mi espalda, entrelazándolas, y al poco comienzo a balancearme sobre mi mismo lugar. Esto ha sido lo mejor, aunque tal vez de igual forma, lo peor que pudo ocurrirme para librarme del aburrimiento.

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Lun 29 Mayo - 21:10

Mi sonrisa se medio apagó de mis labios cuando le escuché decir lo primero. - Mis palabras son referidas al hecho de que la luz del día ya no pasa por los cristales, aunque bueno, mi persona también es algo que influye - dije sin más, observando al muchacho de cabellos plateados. Mi dedo dejó de enrollar mi cabello, y simplemente, llevé mi mano a mi bolsillo, dejándola reposar en ese lugar. ¿De verdad que ese hombre con apariencia de muchacho, no había entendido a que me refería? Ñe... creo que jamás dejaré de pensar que los que están en el bando de la luz son unos torpes. Dejo de mirarlo, ya me ha cansado esta extraña batalla de miradas que tenemos, así que mi vista se va pasando por todo el local, incluso llegando a dar una vuelta sobre mí mismo para observar todo el lugar, al completo. Desde luego que este sitio era aburrido.

Escuchaba sus suspiros, aquellas inhalaciones y exhalaciones fuertes de aire, que indicaban que el sujeto enfrente de mi estaba pensando bien en que hacer y como responder a mis palabras. Mi rostro dejó de sonreír, no por nada en especial, si no porque no siempre se debe de sonreír. Realmente, no lo sé porque dejó de hacer algunas cosas de repente, solo dejo de hacerlas. ¿Acaso puedo parecer un loco por eso? Me decían que era alguien excéntrico, más no loco.
- ¿Por que es una mala combinación? ¿Acaso no te gusta como soy? ¿O es que a lo mejor te pongo nervioso? - de nuevo, mi sonrisa volvía a mi rostro. ¡No lo podía evitar! Yo disfrutaba de las conversaciones interesante, y este chico me estaba divirtiendo como hacía años no lo hacía nadie. Todas las conversaciones que tenía eran monótonas, aburridas, y durante mis casi 900 años, nadie era capaz de decirme algo que no hubiese escuchado en otra conversación. Bueno, creo que no he hecho mal en venir a este lugar a buscar al mago.   - La oscuridad y la confianza no son malos juntos. Solo se debe de saber llevar. Si tratas bien a la oscuridad y le ofreces tu corazón en bandeja, la oscuridad te tratará bien a ti - dije sin darle mucha importancia a eso, y rascándome el cabello un poco.

Y claro, después de explicarle lo que tenía en mente hacer, vinieron las burlas tipicas de un ser de la luz. ¿Acaso se creían ser muy importantes? Solo por siempre acabar siendo los buenos de las peliculas, ya se creían una especie de Dios. El chico era un arrogante, pero después de todo no me podía quejar, yo también lo era.
- ¿Desesperado? Creo que te equivocas, querido. - dije antes de que mi sonrisa volviera a aparecer. Esta aparecía y se esfumaba, era como me convenía. - Soy permutante, me dedico a hacer tratos con la gente para obtener un beneficio propio. ¡Pero mis trueques son muy especiales querido! Yo no soy un cualquiera. Yo puedo conseguir todo lo que deseas, o todo lo que necesites, como tu gustes. Lo único que debes hacer es ayudarme y lo que me pidas será tuyo. - le expliqué, ahora observando la estatura original del muchacho, el cual se había colocado justo enfrente de mí. Era bajito, muy bajito en comparación de mi.

Realmente, sus gestos y acciones inocentes, no valían conmigo. Si, puede ser que quizá no lo esté haciendo adrede o que simplemente se haya acostumbrado a reaccionar de esa manera, pero yo sabía que de niño tenía bien poco y que si me la intentase colar haciendose pasar por un adolescente, me reiría en toda su cara.
- No es de mi incumbencia si te parece bien o no. Yo te he pedido algo a cambio de algo y punto. ¿Porque los magos de luz luminosa siempre le dais vueltas a todo? Y no, no te lastimaré - dije ya con un deje de fastidio,pero sin que se me notara demasiado, ya que en mi rostro todavía reinaba mi sonrisa. Su última pregunta, hizo que sacara mi mano del bolsillo, y que me acercara a él, agachándome incluso, pasando por su lado y con mi mano agarrar suavemente aquella larga trenza de cabellos plateados para acariciarla, y de esta manera, también poder hablar en voz baja cerca de su oído y que me escuchara. Además, en mi otra mano aparecían un pergamino con un contrato y una pluma - Necesito combinar tu magia de luz, con la mía de oscuridad para poder darle voz a ese espíritu. A cambio de tu ayuda, cuando acabemos con lo que te he pedido, haré algo por ti. Lo que sea, en cualquier momento de tu vida. Es como un deseo que puedes pedir cuando se te antoje, aunque estaría bien que me pidieras suprimir ese acento francés tuyo. Pero, debo avisarte que toda magia conlleva un alto precio. Así que dime, Adrien, ¿firmarás este contrato? - le pregunté a la vez que dejaba en paz su cabello y de nuevo volvía a mi posición anterior, enseñándole el pergamino ahora abierto y extendiéndole la pluma para que firmara, mientras sonreía de la manera mas retorcida posible. Si aceptaba mi trato y firmaba, por fin podría pedir las explicaciones que tanto tiempo me ha llevado intentar conseguir. Al decirle anteriormente su nombre, esperaba haber dejado claro que sabía perfectamente quien era y que por encarte, que había estado investigando sobre él.
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Mar 30 Mayo - 13:32

Fingir demencia es una cualidad la cual se aprende con enorme facilidad, además de que ésta es siempre útil en diversas situaciones. Una habilidad indispensable en algunos casos incluso. Aprieto mis labios en una delgada línea y me permito que las comisuras se curven, haciendo notar la sombra de una sonrisa. Lo miro, pero sin realmente observarlo, mientras me da aquella explicación. Es irrelevante, pero me ha parecido un gesto enternecedor responder una pregunta que, obviamente, él ve como una bobería. — Jiji... — Rio en voz muy queda, bajando mi vista, y ocultando mis labios tras la punta de ambas de mis manos. El motivo de mi risa no ha sido otro que las ganas de hacerlo. Mi risa se repite al verlo dar una vuelta sobre sí mismo. Otro punto gracioso es que ahora parece ser que la persona aburrida es él, no yo. La desaparición de su sonrisa fue un factor que también tuvo efecto sobre esa percepción mía.

Su voz vuelve a hacerse presente, obligándome a alzar mi vista, una vez más. Posiblemente termine con un dolor de cuello al término de esta espontánea reunión. Su primera pregunta me obliga a guardar silencio, meditándolo. Hay muchas razones por las cuales la oscuridad y confianza no son buena combinación. Claro, no todo tiene que ser negro, como no todo tiene que ser blanco; un muy interesante debate el que podríamos tener respecto a estos temas, pero no es éste el momento para ello, ¿verdad? A modo de responder, opto por encogerme de hombros. — ¿«Pog» qué es buena combinación? — Pregunto en su lugar, aunque sin esperar una respuesta ya que me apresuro a seguir hablando. — «Pego» monsieur, ¡si yo no le conozco de nada! ¿Cómo me pide «tomag» una opinión del gusto «pog» usted? — Mis manos se elevan con gracia cuando doy ese animado grito. Tras esto, llevo mi mano derecha a mi pecho, señalándome apenas con la punta de mis dedos. — Además, ¿cómo «poguía» un desconocido «ponegme negvioso»? Non, non. — Mas me obligo a guardar silencio, sus palabras siguientes han sido más interesantes de lo que había esperado. Esta ocasión, lo veo con un aura distinta, aunque apenas por un par de segundos.

Confieso que ahora en verdad deseo mantener una conversación más tranquila y civilizada, que sólo este pequeño intercambio de sutiles ataques. — On ne sait jamais trop — Susurro para mí, regalándole a este hombre una sonrisilla. No cabe duda, ¡nunca se sabe demasiado! Sus palabras son comprensibles viniendo de un ser oscuro, pero ha sido la resignación que ha tomado su voz lo que me intriga; es la misma resignación usada por todos al hablar de una verdad absoluta. Vuelvo a encogerme de hombros ante su pregunta y siguientes palabras. — Supongo entonces que sólo he tenido «suegte» — Me hablo a mí mismo, otra vez, escuchando a medias la presentación de la profesión de este hombre. Los permutantes son seres de cuidado, peor aún si no tienen reparo en descaradamente mencionar sólo buscar su beneficio propio. ¿Será que este ser espera que no lea entre líneas, usa esto siempre para presentarse, o tal vez sólo me subestima? No lo sé, y niego con mi cabeza por ello, dándole seguramente una curiosa imagen de mi propia pelea interna.

Antes de responder a su pregunta, sintiéndome con la necesidad de hacerlo, doy una vista rápida a todo mi establecimiento, donde detengo mi vista sobre el espejo de marco plateado. — Hay un sabio dicho el cual dicta: "piensa mal y «acegtagás»". — Y nunca se es demasiado precavido, además. Alguien como él debería entenderlo. Al verlo acercarse a mí y tomar mi altura, hago un suave movimiento inclinándome hacia un costado, mas me retracto y regreso a mi sitio. Tampoco hago nada para impedir que juegue con mi cabello, aunque no por ello disfruto de la sensación. Todo lo contrario. Me estremezco sin notarlo cuando comienza a hablar cerca de mi oído, frunciendo tanto el entrecejo como los labios. Está mal, está terriblemente mal sentirse tentado ante esto. No tengo un deseo que quiera cumplir, pero mi mano ha comenzado a cosquillear exigiéndome tomar lo que fuese que él me entregara. Afortunadamente, escuchar mi nombre  a través de sus labios me hizo detenerme. Fue como si recién pudiera observar y pensar de nuevo. — No... — Susurro, cerrando mi mano derecha en puño y clavándome las uñas en la palma. — No puedo «figmag» sólo así. Yo no tengo inconveniente con «pguestasgle» mis «segvicios, pego», ¿qué pasa si yo no deseo nada? — La única vez en que busqué con desesperación cumplir uno de mis deseos, terminé perdiéndolo todo: a mi esposa, mis hijos, mi identidad... mi vida, aunque no en un sentido tan literal.

Pero, por el otro lado, si no acepto por igual puedo perder algo; no sé qué será esto, pero indudablemente lo haré. Odio admitirlo, pero este hombre me ha dejado contra la espada y la pared. Él me conoce, y posiblemente conozca el alcance de mi poder. Y, aún si no es así, yo de él no conozco más que el físico que me muestra, por lo cual no debo hacer ningún movimiento precipitado. Es demasiado arriesgado y su recompensa no es para nada útil en comparación. — «Figmagué». — Anuncio, tras un largo silencio. Con un temblor que no soy capaz de controlar, acerco mi mano al pergamino y pluma, tomándolos primero uno, y luego el otro. — «Pego» no necesito ese deseo. Puede usted «dag pog» sentado que no lo «usagué» — Ésa es la única condición que puedo imponer, el único contraataque que soy capaz de efectuar.

Coloco el pergamino sobre la lisa madera del mostrador, alisándolo con mi mano izquierda. La derecha no deja de temblar, pero no por ello la detengo. La pluma se mueve con torpeza sobre el papel, dándole a mi manuscrito una forma poco elegante. Una vez concluyo la labor, observo con pesar mi propio nombre. Con lentitud, mi vista, ligeramente nublada, se vuelve al hombre. Soy incapaz de hablar, y por ello mismo no me permito desviar la mirada. Me siento a su completa merced y puede que así es como sea.


Última edición por Adrien LeBlanc el Miér 31 Mayo - 0:48, editado 1 vez

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Mar 30 Mayo - 17:38

Su risa me había dejado un poco descolocado, en cambio no lo mostré ni dije nada al respecto. Quería acabar por una vez esta conversación. Si, admitía que era una conversación interesante, pero estaba gastando saliva de más y prefería estar haciendo otras cosas que hablar con este muchacho. Lo mismo hice con sus próximas contestaciones. Solo sonreía como contestación o simplemente no hacía nada, volviendo a dejar que hablase. ¡JA! Si pretendía hacer que me saliera de mis casillas con esas preguntas y respuestas, estaba equivocado. Yo era alguien paciente y sabía guardar las composturas si lo necesitaba, y ahora mismo lo necesitaba más que nunca. No me arriesgaría a que ese mago se negara a mi contrato por el simple hecho de decirle una de las barbaridades que pensaba. Ahora claro, cuando hubiese firmado, me reiría de él y abusaría de él cuanto gustase. Después de todo, ya no podría negarse a ayudarme.

- Ese dicho está mucho en lo cierto, sobretodo si estás hablando conmigo - de nuevo volví a hablar cuando dijo ese dicho. Era la más pura verdad, y yo lo sabía de primera mano. Después de exponerle en que consistía el contrato, y que se negara a primera instancia, me hizo hacer el ademán de dar un paso hacía delante. Sin embargo, no lo hice al escuchar que iba a seguir hablando. Mi sonrisa no perdió fuerza en ningún instante. Yo siempre tenía un plan B por si en algún caso el sujeto en cuestión se negaba, pero no se estaba negando en este caso. Él solo tenía una pequeña duda. Sin más, volví a agacharme, pero esta vez no me puse a un lado de su rostro. ¡Oh no! Quería observar su reacción por lo que le iba a decir. A partir de ahora, la conversación se estaba poniendo de lo más interesante. Si antes ya lo era, ahora mismo mi niño interior se encontraba saltando de la alegría. - Oh querido, todos deseamos algo con locura. Cualquier cosa. Y si por un casual no lo tienes, en algún momento de tu vida querrás algo. Siempre es bueno tener un favor con la oscuridad. - dije sin volver a mi lugar de inicio hasta pasados unos segundos.

Y ahora, veía como sus manos tomaban el pergamino y la pluma de las mías. Olía su nerviosismo, él se sentía inquieto, angustiado por lo que ese contrato pudiera deparar a su futuro. Mi sonrisa se intensificó, haciéndola parecer triunfante. Y así era, en este momento me sentía superior a él, y eso me gustaba. ¿A quien no le gusta sentirse así? Al acabar de firmar, me mira y yo suelto una carcajada, admirando aquella firma del contrato encima de la mesa. ¡Por fin lo había conseguido! Sin embargo, necesito contestar a sus anteriores últimas palabras ahora que había firmado.
- Has firmado bajo esas condiciones, tienes un deseo de mi parte, cualquier cosa a partir de este mismo momento. Solo tú sabrás el momento de usar ese deseo. Quizá no ahora, o después, pero sé que lo usaras. Los seres vivos nos aferramos a cualquier pequeña esperanza, sobretodo cuando estamos agonizando, desesperados, buscando una salida... Y entonces, es cuando tu me llamaras, cuando no sepas a quien recurrir. - le expliqué, mientras tomaba el pergamino y la pluma con mis manos y las hacía desaparecer en un haz oscuro.

Me sentía exaltado, con mucha energía en este momento, así que en un arrebato de locura, me quité la capa ancha y oscura que llevaba y mientras la tiraba al aire, la hacía desaparecer, justo como el contrato. Con paso calmada y como si de un niño se tratase, me senté encima del mostrador y crucé las piernas para de nuevo, empezar a hablar, pero ahora con un tono de voz mas alegre, aunque pareciese un tono de locura. No podía hacer nada para evitarlo, así es como me sentía.
- Y ahora querido, te voy a explicar las bases este contrato que tan cordialmente has firmado. Puedes pedirme lo que sea, en cualquier momento de tu vida, y no pasa nada si cuando quieras pedir tu deseo no estoy contigo. Solo deberás decir mi nombre tres veces seguidas y apareceré donde estés. Por cierto, mi nombre es Settra. Mmm... ¿que más? ¡Ah si! Hay tres únicas cosas que no puedo o no quiero hacer. La primera; revivir a un muerto que ya está en estado de descomposición, sería muy asqueroso ¿verdad? La segunda; no puedo hacer que alguien se enamore de otro alguien, el amor es la magia mas poderosa que hay. Y por último; yo no voy a cambiar tu pasado, pero si puedo cambiar tu futuro. Genial, ¿verdad? Todo lo demás que me pidas, lo haré encantado. Pero te voy a volver a advertir de algo, querido, toda magia conlleva un alto precio. Así que a la hora de pedir tu deseo, piensa en todo lo que podrías perder.

Mis dedos de nuevo se ponen a tamborilear encima de la madera de ese mostrador, observando al chico casi sin pestañear y sin dejar que mi sonrisa se vaya. De nuevo, estaba ganando. Cualquier deseo que me fuera a pedir, yo lo haría a mi manera y él pagaría el alto precio de este igualmente. Pero no me importaba, yo solo buscaba mi propio beneficio y a los demás, simplemente que se buscaran la vida. Me mordí el labio, observando y esperando a que Adrien me respondiera.
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Miér 31 Mayo - 1:04

Una gota de sudor frío recorre mi espalda, trazando el sendero de mi columna vertebral, y me provoca un ligero y casi imperceptible estremecimiento. Casi, porque sé bien que este hombre lo notó sin suponerle un problema. Muerdo mi mejilla izquierda de manera interna, cortando los pensamientos paranóicos que comenzaron a florecer en mi mente. Lo único que he hecho ha sido firmar un contrato, no otorgarle plena consciencia de mi ser... no aún. ¡Y rezo por que no nazca la idea de dejarle que así sea! No necesito volverme a mí mismo, como un enemigo, si ya tengo esta modesta demostración de dominación. Escuchándolo a medias, camino en dirección al espejo de plata, enderezando la base para que el hombre pueda verse reflejado a sí mismo, en caso de seguirme con la mirada.

No he podido dejar de sentir el temblor en mis manos, por lo cual tras mover el espejo, rápidamente las escondo en las largas mangas de mi túnica. Camino por mi tienda, ahora yendo a donde las figurillas de porcelana. Todas sus palabras anteriores, antes de tomar la pluma y pergamino, siguen presentes en mi mente aunque no soy aún capaz de responderlas. Con suavidad, acaricio la figura de bailarina sobre su base musical, dándole una ligera vuelta. — ¿Es malo no «deseag» nada? — Le pregunto en voz baja, sin despegar mi vista de la bailarina. De reojo lo he visto lanzar su capa y desaparecerla. — Me «guefiego» a sus «acuegdos, clago» — La bailarina da dos vueltas más antes de detenerse. Al hacerlo, inmediatamente vuelvo a conectar nuestras miradas. Estoy en completa discrepancia conforme a mantener esta clase de tratos con la oscuridad, mas no lo paso a voz. Él ya lo sabe, yo lo sé.

Una nueva duda se abre camino por mi mente, martilleando mi cabeza con furia, como si no tuviera ya suficiente de lo cual ocuparme en estos momentos: ¿Cómo aferrarte a la esperanza si ésta se ha desvanecido? ¿Por qué buscar una salida, cuando lo que necesitas es una entrada? Dado que me ha causado más agobio que alivio, prefiero no pensar en ello. Ni en el pequeño atisbo de aversión por este hombre.

Doy una larga inhalación, cerrando mis ojos, y camino a ciegas frente al aparador, donde me detengo a unos pasos de su persona. Y así, con los ojos cerrados, escucho, esta vez con total atención, sus palabras. Su tono de voz alegre, el cual resuena con mayor fuerza en mi tienda ahora, contrasta completamente con mi pesar actual. El único momento en que lo interrumpo al hablar es al escuchar su nombre, tomo también la molestia de abrir los ojos para ello. — Es un «placeg», monsieur «Settga» — Por mero reflejo de la costumbre, mi mano izquierda se posa sobre mi garganta. Cuando menos me habría gustado poder pronunciar correctamente su nombre. Con mi mano aún sobre mi garganta, sigo escuchándole. Las tres condiciones impuestas me han hecho volver a bajar la vista, meditando. Me parece bastante acertada su primer exigencia, pero no lo hago notar. La segunda, sin poder evitarlo, me hace esbozar una sonrisilla al estar completamente de acuerdo. Y por último, la tercera, me ha devuelto un poco de confianza en mí. Mis manos ya no tiembla, por lo cual las dejo de ocultar en este mismo instante.

Me doy unos segundos para apreciar y disfrutar de la melancolía que me llena de golpe. Ésta es una de las sensaciones que más disfruto, la dicha de la tristeza; un sentimiento tan contradictorio como reconfortante. Ahora, más que en los minutos anteriores, soy capaz de ver mi mente con completa claridad. — Descuide, yo jamás le «pediguía pegtugbag» un alma. — Le aseguro, dándome la confianza para dar un paso más cerca de Settra. Una sonrisa amplia sonrisa se hace presente en mis labios antes de seguir hablado. — El «amog» ha sido mi fiel aliada toda mi vida, conozco sus alcances y sus limitaciones. — Sí, es la magia más poderosa, pero no sólo ello: es también la más maravillosa de todas. — En último «lugag», jamás me «atreveguía» a «cambiag» un solo segundo de mi vida. — Y me he resignado ya al futuro incierto. Sigo firme ante mi postura de no pedir ese deseo. No lo necesito. El riesgo a perder algo, pese a haber perdido todo lo que importa ya, tampoco es algo que necesito.

Usted sabe, monsieur, yo me dedico a «ayudag» a quien lo necesite. Ha sido un «jugamento», uno hecho «pog» el inmenso «amog» a una «pegsona». — Por ahora, ésa es la única razón que necesito tener. Y ésta será lo que me valdrá andarme con cuidado. No niego que, tal vez, pueda llegar a necesitar este favor en un futuro. Desearía que mi clarividencia funcionara, sólo por esta ocasión, para desvelar mi propio futuro, pero no es así. Doy un nuevo paso atrás y entrelazo mis manos detrás de mí, comenzando a balancearme de izquierda a derecha. — Muy bien, ¿qué debo «haceg» entonces? — Mientras más rápido acabemos con esto, mejor. Y mientras más lejos pueda mantener a Settra, y su inquietante aura, mucho mejor aún.

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Miér 31 Mayo - 9:17

Mis ojos perciben ese estremecimiento, él estaba nervioso por mi presencia, por el contrato o a lo mejor era un cumulo de todas esas cosas juntas, pero él se sentía incomodo. Y me lo dejó claro cuando se giró y simplemente se fue a mirar a un espejo en el que yo mismo me podía ver igualmente. Mi sonrisa se borró al verme reflejado en ese espejo, odio los espejos. En mi morada no existen, no me gusta verme reflejado en ellos. Bajo mi vista al suelo, perdiendo mi mirada en las aburridas baldosas. Hacía mucho tiempo que no me miraba a un espejo, y recordaba el último día que lo hice con gran recelo. Odiaba verme de esta manera, odiaba ver mi imagen consumida por la oscuridad. Me mordí el labio a la vez que me levantaba del mostrador y me alejaba de este, para no estar en la trayectoria de aquel objeto y poder  levantar la vista del suelo. Intento no hacer notar mi malestar con ese objeto haciendo que mi sonrisa vuelva al lugar donde le pertenecía, aunque sé que he sido evidente.

Mis ojos vuelven a seguir al chico, viendo como va trasteando con cada uno de los objetos que tiene en esa tienda, observando sus movimientos de manos y como las esconde tras aquella túnica.
- No es malo, ¿porque debería de ser malo? Solo es... el momento. Supongo que estás en un momento de tu vida que no deseas nada, pero algún día lo desearás. Es algo normal - suspiré luego de eso, sin dejar de reír. A lo siguiente, prefiero no decir nada, solo seguir observándole y sobretodo, mirar a aquella bailarina de la cajita de música con una extraña curiosidad. Me pregunto como habrá conseguido todos estos objetos. Bueno, yo también tenía objetos en mi hogar por todos los tratos que he hecho, pero mis objetos eran mas... oscuros. Personas convertidas en muñecos de paja por una maldición, piedras preciosas malditas, tarros de arena del lago de las almas y muchas otras cosas que solo alguien con el suficiente poder oscuro puede tener en la mano sin sentir un ápice de incomodidad.

Al escuchar mi nombre dicho con ese acento francés y luego ver como posaba una de sus manos en su garganta, me dio una idea. Una efímera y pequeña idea.
- También puedo quitarte ese acento que tienes, pero es tu deseo, tu único deseo. Aunque si no deseas nada, ¿por que no aprovecharlo? - dije ahora sin observarle, para empezar a pasearme por la tienda, justo tal como lo había hecho él anteriormente, con pasos largos y pausados. Solo dedicándome a escuchar lo que me decía, mientras paraba mi andar enfrente de un pequeño collar con forma de recipiente. Mis hábiles dedos se quisieron entretener con la cadena plateada de tal objeto, acariciando toda su longitud. En lo último que escuché que dijo, tenía toda la razón del mundo. Yo ahora, no cambiaría lo que hice en un pasado, absolutamente nada. Bueno, si habría una cosa que haría. Encerrar a mi hijo con cadenas si hiciera falta con tal de que no se fuera de mi lado.

Lo siguiente que dijo, me sonó a lo mas interesante que había escuchado hacía mucho tiempo. Mis dedos pasaron de acariciar la cadena, a aquel pequeño recipiente. Creo que este mago ni siquiera sabe que es lo que tiene en esta tienda. Algo tan poderoso como esto, no puede estar a la vista de todos, y menos de alguien como yo.
- Oh, querido, creo que tu y yo tenemos una visión diferente de lo que es el amor. ¿Sabes que hacen las personas como yo con el amor? Se aprovechan de ese sentimiento, lo destruyen, luego cogen cada pedazo y lo hacen servir como el arma mas poderosa del mundo - dije sin dejar de admirar aquel collar con mis ojos. Sin más, mis manos dejas de acariciar tal objeto, y de nuevo mis andares pausadas se hacen oír. - Oh querido, cálmate. Todo a su tiempo. Cuando estemos en el lugar que toca, te lo explicaré todo con lujo de detalles. Y ahora, ¿tienes alguna pregunta? ¿Alguna curiosidad? Debemos ir a mi hogar - le contesté sin más. Debía explicarle todo, como consistía y como lo haríamos para unir nuestras dos magias.


Última edición por Settra Maine el Jue 1 Jun - 15:04, editado 2 veces
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Adrien LeBlanc el Miér 31 Mayo - 20:28

Pudiera ser que esto sea sólo una coincidencia, o una mala jugada de mi mente, pero me parece que Settra tiene una aversión por los espejos. Perdió su sonrisa y buscó refugio para su mirada en el suelo. Siento ahora la curiosidad de conocer qué es lo que ve él reflejado en aquella superficie; ¿un hombre al que ya no es capaz de conocer? ¿Un pasado el cual le atormenta? ¿Una vida que, tal vez, fue todo menos lo deseado? A lo largo de mi vida, he conocido a todo tipo de personas, incluso a aquellas quienes buscan refugio de sí mismos, evitándose como el más temible de los enemigos. — Hmm... — Hago un sonido pensativo al observarlo, preguntándome qué es lo que puede haber llevado a un hombre al camino de la oscuridad; no obstante, la pregunta desaparece tan pronto como aparece. No es algo que deba preocuparme.

Lo veo ponerse en pie y alejarse del mostrador, por lo cual lo sigo con la mirada. Como sospecho, ha evadido completamente volver a cruzar miradas con su reflejo. Doy un largo suspiro silencioso sin dejar de observarlo, para después proceder a sentarme nuevamente en mi taburete tras el mostrador. Desde mi sitio soy capaz de observar con detalle la tienda entera, por ende aquello que captura la atención de Settra. Coloco ambas manos sobre el mostrador, tocándose entre sí con las puntas de los dedos, y deslizo mis brazos hasta el otro extremo; de esta manera he quedado inclinado sobre la madera. — Entiendo. — Respondo, en voz suave, agradecido por su respuesta. Ciertamente, no lo esperaba. — «Espego seg» lo suficientemente nogmal — Me pregunto si en verdad llegaré a desear algo en un futuro. ¿Qué podría causarme tanto deseo ahora? Infantilmente, ahora me siento con la emoción de encontrar esta razón desconocida.

Enarco una ceja al escucharlo hablar, aún recargado casi completamente sobre el mostrador. Lo único que le ofrezco es una sonrisa. — Se lo «agüadezco», mas me temo que me gusta mi acento, así que lo «consegvagué» — Miento, aunque de manera piadosa, queriendo evitar que él siga mencionando mi acento. ¿Qué más le da a él que lo posea, además? Frunzo ahora los labios y arrugo la nariz en un gesto que bien podría pasar por un puchero. Uno gesto que no dura demasiado, pues pronto la molestia se esfuma para darle cabida al interés. — ¿Le gusta? — Pregunto, finalmente enderezándome en mi asiento, no viéndolo a él sino al collar. — Lo conseguí hace un tiempo, unos cien años «apgoximadamente» — Cuando lo encontré, en su interior reposaban cenizas y fue un trabajo difícil purificar el objeto. Pero ahora que está aquí, tranquilamente en la tienda, es porque ha dejado de ser un peligro.

Le sonrío al verlo dejar el recipiente y comenzar a hablar, escuchando su retorcida manera de definir el amor. Aunque esto era de esperarse, eso no cambio ni redujo el desagrado que he sentido al escucharle. Mi sonrisa sólo se ha vuelto más amplia con esto. — Es que ustedes lo utilizan mal. — Respondo, con un tono más agudo e ironía en la voz, replicándole de manera infantil, además de hacer un ademán moviendo mi mano derecha, como si éste bastara para agregar "obvio" a mis palabras. No creo en la respuesta que le he dicho, pero me ha nacido darle la contraria como es que sé darla. Esta reacción infantil se intensifica al escucharlo detenerme, diciéndome que haremos las cosas con calma. Suspiro y, para tomar su palabra, trato de pensar en alguna pregunta que pueda aún mantener.  — ¿Cuenta como un buen deseo «pedigle» su opinión «sobgue» mi nueva «gueceta» de pastel de manzana? — Hago un ademán como de estar pensando, jugueteando ahora con mi bufanda gris. — ¿O tal vez «pedigle tomag» el té conmigo el sábado? — Vuelvo a bajar del taburete con un brinco, trenzando mi bufanda y avanzando a él. — ¿Y «pog» qué debemos «ig» a su «hogag»? — A pesar de estar haciendo estas preguntas, y cuestionándole también, me dirijo a la entrada de la tienda. De entre mi túnica saco las llaves y cierro tarareando en voz baja. Una vez esto hecho regreso a donde Settra, a quien sólo sonrío dando a notar mi acuerdo de ir con él.

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Settra Maine el Jue 1 Jun - 12:22

Seguí paseándome por esa tienda, solo escuchando mis pasos y la voz de ese muchacho. Oh, demonios! Como odiaba ese acento.Creo que si de verdad me pidiese dejar de hablar así, lo haría con mucho gusto. Y sin más escuché aquella respuesta sobre lo de su acento, y reí, solté una fuerte carcajada. Sabía que lo diría, sabía que se negaría a que le cambiara la voz. A lo mejor había sido muy evidente, ya que si en algún momento me pedía que le quitara ese acento, le arrebataría la voz y me la quedaría. Luego no sé que haría con ella, pero bueno, ahí estaría por si en algún momento de mi larga vida lo necesitaba. Siempre era bueno tener una voz en mi poder. - Esta bien, señorito «Adgüien», como gustes - dije imitando ese acento francés en su nombre, burlándome de esta manera de su voz. Yo sabía idiomas, no es que fuera a saber solamente el alemán, así que en verdad estaba más que acostumbrado a tener que hablar con diferentes tipos de acentos, pero aún así, lo seguía odiando como nunca.

Escuché de nuevo su voz, ahora interfiriendo entre aquel collar que me había quedado mirando. Sabía bien que era en realidad, y de donde procedía. Incluso sabía por buenas fuentes, quien lo había forjado. El collar plateado más poderoso de todo esta ciudad, y este chico lo tenía aquí, en esta tienducha. Cuando yo, si estuviera en mi poder, lo estaría usando. ¿Cien años había dicho? Ese collar, ¿llevaba cien años en este lugar? Marchitando su poder y malgastandolo. Estúpida criatura de la luz... Oh, pero eso iba a cambiar.
- Es un objeto bastante singular, solo lo estaba mirando. Hace unos cuatrocientos años, vi a un hombre llevando uno parecido - oh, y tan idéntico. Sabía que era ese, y sobretodo sabía que el hombre que lo portaba hace tanto tiempo era yo mismo. ¡Estúpida bruja que me lo había arrebatado! Y después de tantos años, lo volvía a encontrar. ¡Casualidades del destino supongo! No... Esto no era una casualidad. ¡Las casualidades no existen!

Sin más, intenté dejar por un momento de lado las cavilaciones sobre ese collar y me centré en lo siguiente que me estaba diciendo.
- ¡Oh, no querido! Nosotros utilizamos el amor como se debe de utilizar. ¿Si no para que serviría? Es un sentimiento penoso e inútil, si lo miramos desde tu perspectiva - le contesté sin más, parándome justo en el borde de uno de los espejos que había colgados en la pared, sin ponerme enfrente de él. ¿¡Porque en estos lugares habían tantos espejos!? Acaricié el marco de este, un marco el cual parecía estar bañado en oro. En mi hogar tenía uno parecido a este, pero lo mantenía bajo llave en un armario. El espejo que te muestra lo que necesitas ver. No lo que deseas, si no lo que necesitas en cada momento. Yo no había sido capaz de reflejarme en él, y aunque sé que es por el miedo que ver algo desagradable, siempre me lo he negado a mi mismo. ¡Como si lo necesitara de verdad!

Sus dos próximas preguntas, hicieron que dejara de observar el marco del espejo, y me giré hacía él, viendo como se levantaba de su sitio y se iba a la puerta. No pensé que estaría tan dispuesto a seguirme, pero así era mejor. Lo hacía todo más fácil y no tendría que seguir hablando con él de este tipo de tonterías que solo me hacían perder el tiempo.
- Podrían servir como deseos, pero te aconsejo que te lo guardes para un deseo de verdad. No es nada personal, es solo un consejo. Además querido, yo no tomo el té los sábados, solo los jueves - Y de nuevo ahí soltaba una risotada de mi parte por lo dicho. Esas preguntas que me había hecho, eran tan estúpidas que necesitaba tomármelas con algo de humor, por que si no me enfadaría en este mismo momento y eso es algo que no desearía ni el mismísimo Dios si existiera. Sin decir nada más, aún y escuchando la siguiente pregunta de su parte, la cual también me resultó bastante estúpida, moví mis dos manos, haciendo que un vórtice oscuro engullera a Adrien y lo enviara a mi hogar. Después de eso, caminé de nuevo hasta donde estaba aquel collar y con un movimiento de mi mano lo hice desaparecer. Ahora, de nuevo estaba en mi poder. Mi sonrisa triunfadora se intensificó para sin más, hacer aparecer uno de esos vórtices enfrente de mí, caminando y pasando por él, llegando al lado de Adrien.

[TEMA CERRADO]

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
avatar
Settra Maine
Nigromante
Nigromante


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ten cuidado con lo que deseas [Cerrado]

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.