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Visita nocturna [Privado +18]

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Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Mar 27 Jun - 5:56

Era una noche tranquila, o almenos para mi, las luces de la ciudad se reflejaban sobre el casco cerrado que traía en aquel momento mientras iba a toda velocidad sobre la motocicleta, quizás era poco elegante, pero con un dinero extra se los encargos de mi tutor y habíamos decidido con Noah que lo mejor era tener un vehículo, además, las ganancias como coordinadora académica nunca podrían haber sido mejores. El viento chocaba contra mi cuerpo agitando fuertemente mi ropa, solo me dedicaba a esquivar los autos que se me cruzaban de una manera quizás arriesgada, pero así solía ser así siempre, tenia la intención de ir a casa pero como siempre terminaba dando vueltas sin rumbo por la ciudad; el festival escolar estaba en desarrollo, pero a los docentes se nos dio los días libres por el resto de la semana; con todo lo ocurrido, la idea de por lo menos pasar un día en la ciudad se me hacía amena. En una calle me detuve, pues para mi mala suerte el semáforo marcó rojo y no pude seguir si no quería terminar en un ataúd, me encontraba cerca de la salida del parque, por lo cual instintivamente comencé a mirar este. La brisa nocturna acariciaba gentilmente las hojas de los árboles y pocas almas jóvenes daban sus paseos bajo la luna, algo... ¿Romántico, quizás? En mis labios figuró una mueca disconforme, no quería saber nada con respecto al amor o similares, aun así... Aquel despiste alejo mi atención del semáforo, y solo reaccione cuando las bocinas tras de mi se hicieron presentes. Arranque como pude, avanzando de golpe hasta la siguiente calle, perdía en control del vehículo, y en un intento por desacelerar me ladee, arrastrando por el asfalto el cuerpo de la motocicleta.

Fueron minutos los que separaron un hecho de otro, ahora, me encontraba de pie mirando las abolladuras y rasguños en la pintura de lo que hace minutos, me tenia por los cielos de felicidad. Carraspee nerviosa y palpé con mis dedos cada daño visible en la motocicleta, era un alivio saber que solo eran superficiales, pero el dolor pagar la reparación seguía dando vueltas en mi cabeza. — La vida mortal no es tan fácil. — Y así era pues, no contaba con la fortuna que alguna vez tuve, los lujos, las joyas, el título y respeto de otros estaba lejos de mi nueva vida, y por muy poco conveniente que fuera, no podía quejarme del todo. Sacudí mís ropajes, haciendo movimientos de arriba abajo con mis manos, pero era inútil, me había deslizado por un charco de agua al caer en el accidente, por lo que mi cuerpo estaba plagado de manchas y cortes poco agradables. Revolví mi flequillo, no tenía idea de que hacer, pero pronto las ideas surgirían, y en menos de lo pensado montaria una vez más el vehículo ya tan mencionado, colocando breviamente el casco en mi cabeza.

Conduci calles abajo hasta los sectores residenciales, como si retornara a mi hogar, pero no fue así, al llegar a cierta intercepción doble en dirección contraria, reduciendo la velocidad paulatinamente mientras subía la pantalla polarizada del casco mirando en varias direcciones, pronto me detendría frente a una casa en particular, estacionadome en el sector indicado de la misma residencia. Aseguré la motocicleta, y colocando un par de seguros me encamine hasta la entrada, con mi dedo índice presione el timbre y acto seguido retire el casco que yacía mi cabeza agitando mi cabello, aun cuando este estuviera sujeto en una coleta. De pronto una pequeña pero agraciada dama de cabellera oscura abrió la puerta inquieta, no parecía fiarse del todo en su acción, pero al ver mi rostro su expresión cambiaría. — Buenas. — Con un tono de voz juvenil, le hablé sin más entrecerrando mis ojos, había venido hasta el hogar de Honlon. Pronto con mi mano libre solté mi cabello, relajando mi cuerpo y tratando de disimular el destrozo de mi ropa. — Hoy ha sido un largo día. — Preferi confesar voluntariamente, no había nada que ocultar. — Mientras paseaba por la ciudad me distraje, y termine perdiendo el control de la moto, nada grave en todo caso. — Mi ojos fueron de derecha a izquierda, por la zona superior de mi campo de vista, como si tratara de recordar. — No... Puedo ir a mi casa en estas condiciones. — No con la gran posibilidad de que Noah estuviera en ella. — Por lo que pasaré aquí la noche. ¿Puedo pasar? — La pregunta estaba de sobra, por que sin palabras intermediarias avance hasta el interior de su morada. Dí un silbido agudo y prolongado, mirando con detención la decoración de la sala mientras arrojaba el casco a un lado. — Aún pareces tener buen gusto. — Las burlas se escaparon de mi boca, y me movilice hasta el centro de la habitación. — ¿Puedo tomar un baño? — La interrupción no podía llegar a más, pero toda tensión se alejo al comenzar a reír inquietamente. Me dolía la espalda, entre otras zonas del cuerpo, pero quería creer que mi receptora me brindaría su ayuda.


Última edición por Lizeth Lawler el Mar 11 Jul - 16:11, editado 1 vez

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Re: Visita nocturna [Privado]

Mensaje  Honlon Takanashi el Jue 29 Jun - 20:46

Tal como Lizeth me había prometido, me consiguió una casa para comenzar a vivir tranquilamente. El lugar no era enorme, pero tampoco tan pequeño, a decir verdad lo consideré perfecto, tanto espacio me haría sentirme absurdamente solitaria. El lugar tenía todo lo necesario, además poco a poco he podido amueblarlo con lo necesario; una habitación, cocina, un pequeño patio, sala y un baño. Las paredes estaban pintadas de un café muy pálido, decidí poner algunos unos cuadros de origen oriental para darle cierto toque propio y poder así sentirme en lo que cabía, más familiarizada. No tenía la intención de volver mi hogar completamente oriental, así que opte por darle un enfoque más occidental. Trabajar como profesora me había dado la oportunidad de poder abastecerme por cuenta propia, por supuesto que también aprovechaba para comprar algunos gustos personales aparte de los ya mencionados.
Habría transcurrido seis meses desde que llegué a este lugar, el tiempo ha paso tan rápido, cuando llegué a esta casa por primera vez, fue complicado pero aproveche en descansar y estudiar para ser una apta profesora para los estudiantes, además de ponerme al corriente de la actualidad, con ello me refiero a investigar los cambios en el mundo que ocurrieron desde que fallecí. “Fallecí” Aquel pensamiento logró que sintiera un escalofrío al pensar aquello después de tanto tiempo. La tecnología, si bien contaba conocimientos básicos, esta había aumentado considerablemente. Sin embargo con la ayuda de mi querida nieta aprendí más y así puedo darme el cierto lujo de relajarme mientras revisaba algunas tareas de mis estudiantes desde la computadora portátil, aprovechando que estábamos en la semana del Festival, esto mientras tomaba un té verde recién hecho en la comodidad de mi sofá. Faltaba poco para que la primavera terminara al igual que el festival como despedida de esta y llegara el caluroso verano, me sentía un poco triste porque terminara mi estación favorida, pero ¿Qué hacerle? Después de todo hay tantas cosas que hacer y tan poco tiempo. Apenas había terminado el segundo día del evento y ya había tantas cosas que hacer, sin mencionar que hubo tantos incidentes; la proyección del video, aquellas revelaciones de ese estudiante y de Liz. De solo pensarlo era como si quisiera darme dolor de cabeza. Coloqué con cuidado aquella taza en la que tomaba mi té en la pequeña mesa de centro, alcé la vista al reloj en la pared, las manecillas marcaban las 9:14 de la noche; cerré mis ojos por un momento, aquel era el único ruido que abarcaba en la sala. Vivir actualmente sola provocaba que me fastidiara a veces por aquella soledad, logrando así que en mis ratos libres mi mente jugara conmigo con todo lo que acontecía. Después de todo antes que dejara este mundo, habría pasado tantos años en compañía, de mí en ese entonces mi marido, Satoru y de mi pequeña Utsugai. Sin mencionar que antes de eso vivía con la compañía de mis compañeros de pacto por parte de Lizeth y su hija Etsu. Antes de permitirme ser arrastrada por la nostalgia de esos días y que podría terminar por comenzar a sentirme afligida por aquellos recuerdos, pasó por mi mente la joven imagen de Etsu. “Me pregunto… ¿cómo se verá ella ahora?” Formé una pequeña sonrisa en los labios, probablemente era toda una bella mujer, después de todo ella era hija de Lizeth. Cubrí mis labios con la diestra, un poco avergonzada por aquello último, pero estaba bien si solo ese pensamiento quedara como un secreto. “¿Por qué Liz no quiere ver a su hija y nieta?” Aun sabiendo que ella no estaba preparada para decirlo, fui muy insistente y como consecuencia ambas terminamos discutiendo ese día. Debo ser más cuidadosa, debo hacer esta vez las cosas bien ya que Kula ahora pasaba por momentos delicados. Una vez me dispuse a continuar con la revisión las tareas de los alumnos sonó el timbre de la puerta, fue inevitable sobresaltarme un poco, no era común recibir visitas a estas horas. Un suspiro se escapó de mis labios, no habría que temer ¿verdad? Pero aun intentándome convencer de eso, no pude evitar abrir la puerta con cierta desconfianza, para mi mayor sorpresa se trataba de la misma vampiresa que había pensado hace unos minutos. – Buenas noches, Liz- Le respondí aquel saludo un tanto extrañada que me visitara a estas horas de la noche. Ahora que lo pienso ¿desde cuándo las llamaba con ese mote? No estaba segura pero quizá porque me parecía más breve y me recordaba su anterior nombre: Rui. Mientras la escuchaba con atención abrí la puerta con más seguridad, esto mientras se disponía a pasar antes que siquiera digiera algo, el que comentara que se quedaría a pasar la noche me tomó desprevenida. Una vez adentro, cerré la puerta. Con la luz de la sala pude ver a detalle que su ropa se encontraba manchada de lodo junto alguno rasguños en su piel y ropa. – Ya veo, menos mal no pasó a mayo- Fui interrumpida ante su pregunta de que si podría tomar un baño. Solté un corto suspiro para comenzar a guiarla al baño, al llegar encendí la luz y comencé a buscar en un  compartimiento una de las toallas limpias para las visitas. –Toma, pero ¿Qué hay de tu ropa?- Le pregunté aquello mientras miraba de reojo aquellas manchas. –Podría meterla a la lavadora, pero el proceso de lavado y secado tomará unas horas.- Hice una breve pausa para recordar algo. -¡Ah! Podrías usar por mientras un vestido que compr…- Al percatarme mi vos se fue apagando mientras desviaba la mirada y sus mejillas se pintaban de un rubor rojizo. ¿Cómo explicarle que había comprado un vestido para ella porque estaba cerca su cumpleaños? Dije más de la cuenta, ya no habría forma de retractarse. Mirando a un costado le pasó la toalla a la mayor para explicarle. – Tenía planeado darte un pequeño regalo… un vestido ¡Porque casi es tu cumpleaños!- Alcé la vos al comentar lo último, acto seguido caminé rápidamente hacia mi habitación para tomar del closet un vestido que tenía las medidas justas para su compañera, no era de extrañar por los años que compartieron me supiera tallas de esta a excepción, claro a excepción que el busto de ella había crecido. Era un vestido negro, de tirantes gruesos,  entallaba la figura pero era un poco holgado para estar cómoda, tenía unos volantes para que tuviera movimiento y comodidad al caminar, no era muy corto puesto que  apenas llegaban  hasta aproximadamente 4 dedos sobre la rodilla. Sin mencionar que si la vieran usando un vestido tan corto, podría darme…celos. Una vez había vuelto hacia la castaña junto con la prenda se lo acerqué, esto mientras seguía sin mirarla a la cara, estaba completamente segura que esperaría alguna burla o broma así que estaba por así decirlo, preparada. –Hay agua caliente o fría, la que prefieras…para que puedas bañarte- Comenté en son de cambiar el tema. – Si gustas podría prepararte algo de café…- Insistí con otro tema para que  aquel presente quedara en segundo plano. Era absurdo que ni para regalar algo como agradecimiento por todo pero sobre todo para su día especial, ciertamente ella no era detomarle tanta importancia, después de todo llevar la cuenta de 769 años debe ser extenuante para una vampiresa. Tenía planeado envolverlo y entregárselo con una linda presentación, pero llegó tan de repente y no podía quedarse sin vestir algo mientras su ropa fuese lavada. Solo esperaba que le fuera de su agrado, además ella siempre ha estado tan atenta conmigo, sin mencionar que me ha regalado ropa muy linda.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Vie 30 Jun - 22:11

Una vez dentro de su hogar, arrugué mi nariz, tratando de aminorar las cantidades de olores que se entremezclaban dentro de mí, siempre tuve un sentido del olfato por sobre le promedio, o bueno, desde que conocí a cierta persona mis sentidos estaban mucho más despiertos. Dejando este detalle de lado, y volviendo a mis primeros pensamientos, aquellos aromas no eran ciertamente desagradables, toques florales junto a las hojas de un té probablemente del gusto de la metamorfa rondaban por los aires en una danza que se prestaban para el deleite de cualquiera que gozara de olfato. Una sonrisa se dibujó en mis labios y di pasos tranquilos una vez cerrada la puerta, el calor de un hogar era notorio, pero siempre mi cuerpo se mantenía frío. – Sí, sí, solo me caí y la moto quedo hecha una mierda. – Como siempre, las maldiciones y groserías se escapaban de mi boca, pero esta vez no con la intención de lastimar a la menor, reí con malicia y rápidamente giré a mirarla cuando ciertas palabras salieron de su boca. – ¿Vestido? – Curiosa la miré ladeando la cabeza, y aproximándome a ella, dejando por supuesto una distancia de por lo menos un metro de distancia. Tomé con delicadeza la toalla que Honlon me entregaba, colgándola en uno de mis brazos mientras le prestaba suma atención. Abrí mis ojos con sorpresa. ¿Cumpleaños? ¿Yo? No lo esperaba, habían pasado tantos años desde la última vez que celebre algo, que casi haba olvidado que estábamos en el mes que nací. En lo que ella se daba en fuga a su habitación mis ojos rodaron hasta un calendario, el cual, curiosamente tenía marcada la fecha en cuestión. – Es… Pasado mañana. – Vagamente mencione mientras entrecerraba mis ojos, mi cumpleaños… Era una situación un tanto incomoda, los sentimientos que se revolvían en mi estómago eran indescriptibles, por un lado, agradecía la amabilidad de la metamorfa, pero a su vez, una tremenda melancolía me cayó encima. Carraspeé unos momentos y traté de alejar mis pensamientos de aquellos recuerdos de hace más de cien años.

Avance hasta la sala, curioseando en lo que Honlon se ausentaba. Todo tenía un aspecto absurdamente oriental, pero… Espera. ¿Oriental? ¿Qué tenía eso de absurdo? Honlon y yo al fin y al cabo éramos de dicha nacionalidad, pero del algún modo, me sentí siempre más cercana a mi origen alemán, quizás fuera la ropa, entre otras cosas, pero más allá de dejar escapar uno que otro termino japonés nunca demostré ser del mismo linaje que mi compañera. Antes de permitirme cuestionar más objetos de la morada en la que me encontraba, una prenda fue extendida sorpresivamente hacia mí, giré rápidamente, un tanto alerta, pero poco a poco bajé los hombros la ver el pequeño rostro de Honlon. Con una de mis manos recibí su regalo, y lo estiré para tener una mejor visión del mismo, era… Bastante agradable a la vista la verdad, por lo que una sonrisa fugaz se dibujó en mis labios antes de siquiera pensar en algo para decir. Mis ojos bajaron, temblando unos segundos mientras una línea recta ahora se dibujaba en mis labios. ¿Por qué me sentía así? Quizás, muy en el fondo añoraba revivir aquellos días de mi juventud, pero aquello jamás ocurriría, parpadee, no una, ni dos veces, dejando que mi tos marcará un cambio en mi actitud. – Oh, vaya, no sabía que tenías tantas ganas de verme las piernas descubiertas. – A modo de broma, alcé mi voz entre risas, dejando en mi boca una nueva sonrisa por demás arrogante, doblé la prenda y con la mano libre que me quedaba revolví el cabello azabache de la mujer frente a mí. – Gracias pequeña. – Recalqué de sobre manera la última palabra y aparte mis ojos de su figura, localizando rápidamente el baño del que me haría dueña en minutos.

Agua fría o caliente, lo importante era asearme como era debido, ladee mi rostro, y cargue mi peso en una de mis piernas curvando con un toque femenino mi cuerpo, tantas ideas tocaban mi cabeza que al final, termine perdiendo el hilo de la conversación. – No creo que eso importe demasiado. – Me aproximé al arco de la puerta, y hallé el lugar perfecto para dejar tanto la toalla como la prenda que hace segundos Honlon, me había entregado. Todo fue perfectamente doblado y acomodado, pero contrario a lo que se podría esperar volví a la sala en un parpadeo. – Aunque supongo que agua caliente estará bien. – Jalé de los puños de mi chaqueta, quitándomela rápidamente para dejarla colgada en un perchero de la entrada, poco a poco, iría desabrochando los botones de mi blusa mientras caminaba al arco de la puerta del baño sin pudor alguno, ya para cuando llegue a este, mi torso solo estaba cubierto por mi sujetador. Y mi pantalón tendría el mismo destino que las otras prendas. – Me duele el cuerpo, no me vendría mal un masaje. – La ultima prenda exterior cayo, y miré a Honlon curiosa. – ¿No quieres entrar y ayudarme? No nos vendría mal un baño juntas. – Pero algo paso por mi mente al mirarla. ¿Estaría avergonzada? – No hay por qué sentir pena, ambas somos mujeres. – Una fuerte risa se escapó de mi garganta, a la par que cruzaba mi brazo por sobre sus hombros. – ¿No? – Casi arrastrándola la lleve a por lo menos a la entrada del baño, una vez allí dentro mire atentamente los botes de diferentes productos que tenía, me recordó por un segundo a Noah, ella siempre compraba todo lo que tuviera colores vivos o dibujos infantiles, a veces, también le daba por el amor a la flora. Una sonrisa se dibujó en mis labios momentáneamente, y pase mis manos a mi espalda, buscando el broche del sujetador que haría presión en mi piel, puede que… Reducir mi busto no fuera mala idea.

Solté con mis dedos aquel amarré dándole la espalda a mi contraria mientras deslizaba en mis brazos los tirantes del sujetador, algunas marcas quedaban en mi piel, dejando una colocación rojiza, pero era completamente comprensible, después de todo, el peso de mis senos no era menor. Di un largo suspiro, y con mi pulgar bajé lo que restaba de mi ropa interior. ¿Honlon miraría a mal que utilizara prendas negras y con encaje? Quizás ella era demasiado conservadora, y el pensar en usar ropa interior con transparencias la abrumaría. Arrojé en un rápido movimiento todo a un canasto con ropa sucia, y giré sin más hacia la metamorfa, cruzando mis brazos frente a mi mientras arqueaba una ceja. ¿Qué esperaba? ¿Una nueva invitación? Solo gesticule una mueca para que se apresuraba mientras con mi pie daba pequeños golpes en el suelo impaciente.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Honlon Takanashi el Sáb 1 Jul - 0:52

Finalmente sus bromas fueron bienvenidas, por decirlo de una forma, puesto que ya las estaba esperando, pero no significaba que disminuyera mis propias reacciones. Como resultado el mismo sonrojo sutil continuó en mi rostro ante aquel comentario sobre sus piernas. ¡Como si ella no usara ya esa clase de vestidos! Un pequeño puchero se formó en mis mejillas cuando revolvió mi cabellera, no es que estuviera tan arreglada ya que del desfile llegué a hacer de cenar para revisar las tareas, pero aquel acto terminó por despeinarme más. Dejando a un lado aquel hecho, pude apreciar aquella corta pero agradable sonrisa que se formó en su rostro, ¿le habría gustado? Parecía que sí y era más que suficiente para sentirse aliviada de que le agradara.
Cuando mi compañera se aproximaba al baño junto con la toalla y el vestido, me dispondría a apagar la computadora para luego terminar el poco té que dejé, pero nuevamente Liz regresó para dejar aquella chaqueta oscura y, con forme se aproximaba a la regadera comenzaba a desvestirse sin más. Me percaté de ello cuando la miré de reojo justo cuando su blusa completamente desabotonada era retirada de su torso. Como reflejo casi instantáneo desvié la mirada “¿¡Por qué no se desviste en el baño!?” Pensé por un momento mientras aquellas delgadas pero redondas mejillas se coloraban. Aclaré mi garganta para evitar responderle con tartamudeo como consecuencia de su acto un tanto sinvergüenza. –Si gustas podría usar de mis habilidades para corroborar que no tiene algún daño muscular para así curarlo.- Le ofrecí mirando a otra dirección para quitarme aquella imagen, sin embargo su propuesta de bañarnos juntas provocó que volteara a verla y para mi sorpresa solo se encontraba en ropa interior. El rubor aumentó en mi rostro en consecuencia. –¿¡Eh!? Y-ya lo sé…pero…- Mis ojos giraron a otra dirección evitando verla, difícilmente se quitaría aquella imagen. Aunque ciertamente planeaba tomar un baño en un rato, no contaba con aquella idea de bañarnos juntas, mi pena de ver cuerpo desnudos era tal que ir solo una vez a las termas fue suficiente martirio. Si aquello me avergonzaba, el que fuese Liz con quien me bañaría aumentaba considerablemente la vergüenza. Tenía razón que ambas somos mujeres, pero no quitaba el hecho de que yo… -E-Espe- Me sobresalté al sentir el agarre de mi contraria, jalándome como es su costumbre, al interior del baño. Una vez ambas adentro, mientras la vampiresa me dio la espalda para quitarse el sostén, la miré de reojo por unos segundos, iba enserio con lo de tomar un baño juntas. Giré el rostro para comenzar a sacar mi toalla y colocarla aún lado de la de Lizeth. Solté un pesado suspiro para darle también darle la espalda, para así comenzar a bajar el cierre de mi sencillo y ligero vestido blanco que me gustaba usar en la comodidad de mi hogar. Mis manos se volvieron torpes que hasta temblaban por la pena, cuando me había retirado aquella prenda, mi propia curiosidad me llamó a girar levemente mi rostro para mi compañera, topándome así con su delgada y bien formada figura quitándose aquella ropa interior negra, un tanto transparente con encaje. “¿¡No es muy atrevido!?” Pensé por un momento al ver lo adulta que eran esas prendas, muy por el contrario quedé con mi ropa interior blanca con un poco de encaje pero sin llegar a ser tan pequeña ni transparente. Momentos antes de que girara, regresé a enfocarme a mi propia dificultad para desvestirme teniendo a alguien a lado mío. “Cálmate…solo es un baño. Después de todo ella no me mira con esos ojos, debería estar tranquila por eso” Tragué saliva para terminar de desvestirme, agradecí tener una cabellera larga porque cubría mi espalda hasta parte de mis muslos en la parte trasera y en mis pequeños senos en la parte delantera, así que opté por cubrir de manera sutil con mis manos aquella intimidad. Hice mi mayor esfuerzo para para evitar un contacto visual con la envidiable figura de las castaña para así abrir el grifo de la bañera para que se llenara, mientras miraba a un costado. Los nervios de llegar a verla desnuda me comían, ni siquiera yo sabría cómo reaccionaría, así que intenté calmarme lo más que podía, aunque el sonrojo era muy notorio.
Una vez estaría la tina llena con agua caliente, toqué con cuidado el agua con los dedos de las manos, así después derramé algunos productos en el interior que hacía que el agua tuviera un leve color blanco junto con un aroma flora, además el vapor de agua caliente inundó el baño de manera paulatina. Sin pensarlo mucho me adentré al agua, me reconfortaba que al menos esta cubriría mi cuerpo y disminuyera así mi vergüenza. Además de girar mi cuerpo para mirar la pared y así darle la espalda a Liz. –O-Oye Liz- La llamé por su nombre mientras ella entraba a la tina. – ¿Te gustaría hacer algo o ir a un lugar para celebrar tu cumpleaños?- Algo insegura le pregunté, entendía si no sería de su completo agrado llevar a cabo una pequeña celebración, pero quizás salir a algún restauran a cenar algo bastaría para que a menos fuera un día resaltante a los demás. Tomé un poco de shampo para empezar a lavar mi larga cabellera y después mis brazos, esto mientras comenzaba a calmar aquella vergüenza, en sí era porque mantenía mi mente ocupada escuchándola mientras enjabonaba mi cuerpo. De lo contrario sería un libro abierto si me mostrara más avergonzada de lo que ya me encontraba. Sin embargo dejando lado mi timidez, sentía una extraña nostalgia, recuerdos lejanos de cuando mi contraria peinaba mi cabello o me ayudaba vestir algunos Kimonos o uniforme escolar, inundaron mi mente quedando por un momento distraída.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Lun 10 Jul - 6:02

Ante las respuestas de mi contraria agite mi cabello de una sola vez, llevando este a mi espalda, y descubriendo por ende todo mi cuerpo sin problema, me sumergí en silencio en el agua, justo detrás de Honlon. La calidez y el aroma a flores se impregnaron en mi nariz, logrando así que una sutil sonrisa se dibujara en mis labios, pronto, acomodaria mis piernas y con mis manos tomaría una gran cantidad de agua para dejar caer esta sobre mi cuello. — Los baños orientales son mucho más grandes,  creo que... Es lo único que extraño de nuestra cultura. — Comente vagamente para luego observar la espalda desnuda de Honlon, blanca y reluciente, la idea de un baño parecía un tanto ajena ante su pulcritud, pero seguro la ayudaba a relajarse. Extendí mi mano hacia ella, tocando su espalda y mojando la misma con calma, aun así, antes de poder decir cualquier cosa su voz resonó en las paredes blancas del cuarto. — ¿Eh? — Solté confundida, alcanzando un jabón con mi mano libre para tallar delicadamente la espalda de la menor. — La verdad, creo que me conformo con estar tranquila. — Y vaya que lo necesitaba, pero entonces caí en cuenta de las intensiones de mi compañera. — Pero si lo deseas, podemos salir a algún lugar, por mi no hay problema. — Risas ocurrentes brotaron de mi boca a la vez que mis manos subían y bajaban por su espalda, su cuerpo... Seguía siendo tan pequeño como en aquel entonces. Fue allí que cuando nuevas dudas con respecto a mi persona surgieron. ¿Era correcto modificar mi apariencia física así? Quizás, y solo quizás, debí haberme mantenido a como era en mi juventud pero... Pose sin más las palmas sobre mis senos, apretando estos sin presentar ninguna facción en particular, la verdad el que crecieran así resultaba ligeramente problemático, no solo por los dolores de espalda, si no que muchas blusas no cerraban como debían en la zona mencionada. —  Hey... Honlon. — Y allí, las malas decisiones comenzaron.

Tomando por el hombro a la pequeña logré que su rostro girará, obligándola técnicamente a mirarme, pase ambas manos por debajo de mi busto, y comencé a mover el mismo de arriba a abajo para captar su atención. — ¿Crees que se me ven mal? — Una pregunta inocente surgió, entre mujeres suponía que era normal preguntarse tales cosas, pero Noah al tener un busto aún más grande que el mío, y siendo por supuesto ella tan estúpida, jamás terminaba las conversaciones. Dejé quietas mis manos, ahora mis ojos se posaron en el cuerpo de Honlon, ella seguía dándome la espalda,  por lo que...  Sí, me acerque para sobar sus pechos. — Ah, sigues igual de plana que antes. — Abrí y cerré mis manos sobre los bultos de su piel, eran suaves, moldeables y sobre todo flexibles, quizás debido a que los senos pequeños contenían menos grasa. —  ¿Es verdad que son más sensibles? — Apegue mi cuerpo al suyo en un intento por tener una mejor visión desde su hombro, curiosa por aquello que mis manos moldeaban. —  Oh, se encogieron. — Solté entre risas burlescas y miradas divertidas, seguramente me llevaría más de un regaño de la pequeña, pero nada que no se pudiera solucionar. Con cierto toque travieso moví mis manos de arriba a abajo, aplastando sus pezones con la palma y moviendo los dedos intercaladamente. — ¿Acaso te gusta esto? — Me parecío que jamás habíamos hablado de temas sexuales con la metamorfa, y la razón de ello se debía a sus modales y cultura, que, por mucho que compartieramos detalles, seguían siendo muy diferentes. —Apuesto que tu esposo logró sacar provecho de esto.  — Palabras ligeramente crueles salieron de mi boca, inclinando mi cuerpo hacia adelante, y con ello, obligando a mi contraria a apoyar sus pequeñas manos en el suelo de la bañera. —  ¿Qué se siente? — Preguntas y preguntas salían de mi mientras entrecerraba mis ojos y esperaba sus respuestas en silencio, el cuerpo de una mujer era... Extraño. Las principales diferencia que lograba asimilar entre un hombre y ella eran las sensaciones que dejaba, era pequeña, frágil, sentía como si yo dominará la situación, por otra parte, se sentía todo mucho más delicado, como si a pesar de mi rudeza dos flores danzaran a merced del viento. Fruncí mis labios algo inquieta, me costaba entender el por qué de mis propias acciones, dejé huir un suspiro, y comencé a mover mis manos poco a poco más lento.

La deje ir, sorprendida de la duración de mi propia broma, definitivamente, era de las personas que se dejaban llevar demasiado fácil. Formulé una sonrisa, rápida para aligerar el ambiente y tome el shampoo callada. Lleve este a mis manos, esparciendo el contenido del bote en las mismas para luego revolverlo en mi cabello, talle y talle, logrando de alguna forma dejarlo todo por minutos en un peinado sin duda peculiar, reí para mi misma y traté de la misma forma hacer reír a Honlon. La espuma volaba por todas partes, y mis hombros recibían en golpes mi cabello que por el peso no pudo seguir arriba. Lo enjuague con cierta elegancia, cerrando mis ojos y alzando mi mentón, el vapor se apoderaba de todo, pero al abrir mis ojos seguía siendo capaz de apreciar el rostro de mi compañera. — Es tan relajante. — Murmuré en completa paz, dejando que mi espalda tocara la fría pared y recibiendo así un satisfactorio escalofrío. Mis brazos se cargaron en los bordes de la bañera y permanecí así por más tiempo del que creí estar. Las complicaciones y todo aquello que alguna vez ocupo mi mente desaparecía, el subir y bajar de sensaciones contradictorias surgía, pero por esta ocasión, me sentía cómoda con ello. — En el instituto apenas tengo tiempo, tomo una ducha por las mañanas y salgo a trabajar apenas puedo. — Expliqué entrecerrando mis ojos y apreciando los colores del agua. — Quizá deba tomarme más días libres pero...  — Me preocupaba el hecho de que Kula tuviera problemas, el que Matt se le acercara, o el que Kotoha lo pasara mal. Mas ninguna de estas palabras surgió, se quedaron allí, en mi garganta. Suspiré, una vez más suspiré largamente mientras apartaba hacia atrás mi cabellera. — Necesito olvidar muchas cosas. — Ahora mi voz se presento como un suave susurro, grave, pero femenino. ¿Hace cuanto no me sentía así? La melancolía era aterradora, necesitaba dejar todo atrás, y aquello lo lograba distrayendo mi mente con lo primero que viera. Allí estaba Honlon.

La mire, en silencio y un poco imtimidante. ¿Como me vería ella? Al pensar en ello en mis labios una torcida sonrisa se dibujo con toques de picardia y burla, sí, la estaba provocando a propósito. Gesticulé una mueca para indicar que se acercara, pero al apenas notar como su delgado cuerpo avanzaba fui hacia el frente. — ¿...Qué pasa? — Pregunté prácticamente acorralandola entre una de las paredes de la bañera y mi cuerpo, su diminuto busto chocaba contra el mío, y su aliento rozaba mi cuello. Honlon era tan pequeña e indefensa cuando me hacía frente, pero incluso ahora lograba sacarme un muy sutil sonrojo.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Honlon Takanashi el Mar 11 Jul - 0:48

Extrañamente podía sentirme un poco más tranquila en aquella tina estando juntas. Era un baño común y corriente, era lo que quería pensar, pero de igual forma seguía sintiéndose avergonzada, pero de manera reducida que al principio. Cuando me estaba a mitad del proceso en enjabonarme el cuerpo sentí las frías y estilizadas manos de ella tocar mi espalda. No pude evitar sobresaltarme pero de manera muy leve, para así volver a continuar con lo mío ya que me estaba ayudando a lavar aquella parte que es un tanto difícil de alcanzar, por supuesto no habría problema para mí si usara algún truco y así facilitar el alcance, pero ¿Por qué no aceptar su ayuda? Por el contrario era una sensación gratificante. Una fugaz sonrisa se formó en mis labios para escuchar a su compañera con respecto al tema de su cumpleaños. Su respuesta no se alejaba a lo que me había imaginado, sabía muy en el fondo que Lizeth no era alguien de celebrar esas fechas y que la opción de “Pero si lo deseas” era más por mi intención de querer hacer algo especial. Agradecía que me tomara en cuenta, pero sería mejor si ella misma digiera por sus propias palabras que hacer para ese día. Aunque pensándolo bien, quizás algo sencillo estaría bien para ella para que se sintiera como ella había mencionado; Tranquila. –Entonces…Supongo que una salida estaría bien, después de todo también estaremos algo ajetreadas por el festival.- Le comenté en son de que quizás el tema se cerraría con aquello, en todo caso quería planear algo especial para ella, sin caer en lo exagerado…Quizás para ella no era la gran cosa y me lo tomaba más persona, quizás por el hecho de que la vampiresa es alguien especial para mí, sin ninguna duda.

-¿mh?- Al sentir el tacto en mi hombro, por inercia giré para mirarla, había pasado por alto la situación, además que estaba un tanto inmersa en aquellos pensamientos. Mi atención fue directo a esos senos que se movían de arriba abajo por sus manos. Lo que había querido evitar ver, era lo que veía a primer plano, sentí como mis mejillas se pusieron calientes por la vergüenza, estaba casi segura que de igual forma mi rostro parecería un tomate. Rápidamente desvié la mirada para aclarar mi garganta. -¿M-Mal?....N-No, admito que son quizás algo grandes, pero tiene una forma natural…- Entendía que la pregunta era bastante “cotidiana”, además que últimamente la ponía en situaciones similar, un ejemplo como el primer día del festival donde la castaña había prácticamente tomado mi mano para tocarlos sin más. Pero no quitaba el hecho de mi inmensa vergüenza con respecto a esos temas. Sin esperármelo, o probablemente con la ligera sospecha ahora mi contraria tenía ambas palmas situadas sobre mis pequeños y redondos pechos, para masajearlos. Abrí los ojos por completo bajando la mirada a sus manos, fruncí el ceño ante su comentario con respecto a que era plana. –C-calla…me gusta así…. ¡Y no el que sean pequeños no quiere decir que sean más sensibles!- Espeté y acto seguido inflé mis mejillas haciendo un puchero. Prácticamente estaba esperando a que se le pasara el gusto de molestarme con aquello, pero para mí extrañeza, seguía continuando. Con espero intentaba desviar mi atención mirando a un costado mientras apretaba mis labios, con el rostro claramente ruborizado, quería evitar permitirme concentrarme en aquel tacto. Aquel inoportuno comentario con respecto a su ex esposo causó que lo primero que recordara fue aquella noche cuando nosotros… ¡Ah! ¡Era en lo que menos quería recordar!
Nuevamente se apegaba más hacia mí, apoyé mis manos en el parte interior de la bañera para evitar que el peso hiciera que perdiera el equilibrio. Liz seguía insistiendo con sus preguntas tan lógicas. Pero era claro el objetivo de estas, que le respondiera con esa vos temblorosa cuando me enojo y avergüenzo. Por supuesto que no quería darle el gusto, sin embargo mis intentos decaían cuando sus pálidas y frías manos se movían con más lentitud. Ahogué un quejido con los mismos labios que estaban sellados con fuerza.
Finalmente se había detenido, seguí con el rostro mirando a otra dirección, el latir de mi pecho era fuerte, pero paulatinamente volvía a su ritmo regular. ¿Habría ya acabado su gusto? Como si nada hubiera ocurrido mi compañera se dispuso a lavarse el cabello formando así una sobresaliente cantidad de espuma junto a su cabello para formar un peinado tan tonto. Solté una pequeña risa al verla así, a veces podía comportarse como una niña. Con más tranquilidad juntaba mis dedos para agarrar un poco de agua de la tina y esparcirla en las zonas donde aún había restos de espuma del jabón y el Shampoo. La miré de reojo con atención cuando habló después de un rato. –Entiendo, pero pronto vendrán las vacaciones de verano, aunque nosotros debemos estar una semana más antes de eso. Así que podremos descansar un poco.- Respondí para hundir un poco la cabeza en el agua hasta la altura de su labio superior mientras cerraba los ojos sintiéndose más aliviada por todo lo anterior. Al disponerme en levantar mis parpados me tope para mi sorpresa con aquella mirada tan típica de Lizeth cuando traía algo entre manos. -¿Q-qué? ¿Tengo algo en la cara?- Pregunté con un tono de queja, sin responder ella nuevamente parecía interesada con continuar aquella broma y provocación.
Sin alcanzar a reaccionar en su momento, quedé acorralada contra la fría pared, esa sensación causó un pequeño escalofrío. Por primera vez estábamos demasiado cerca, prácticamente estaba apegada contra mi cuerpo, con el rostro alzado mirándola a los ojos. -¿Q-Que? ¡Yo debería preguntar eso!- Tragué un poco de saliva aun viéndola. -¿V-Vas a seguir con esta broma?- Le pregunté directamente para nuevamente girar los ojos a otra parte. En el pasado ella no hacía cosas como estas, habían bromas pesadas, pero últimamente hacía estas cosas con referencia a esos temas. Era un tanto delicado, no solo por el hecho de la pena que me daba, si no que mi cuerpo por sí mismo era expuesto ante sus provocaciones. Además justamente era ella, aun siendo compañeras de trabajo, de pacto, del cariño y aprecio que le tengo, no estaba tomando en cuenta que aunque fuese mujer ella seguía atrayéndome. No era justo que hiciera eso…
Un silencio incomodo se presentó entre ambas, ¿Cuántas veces han ocurrido situaciones similares? La verdad que ni siquiera las contaba, pero siempre sentía esa tención cuando ella se pasaba de la línea. Miré de reojo aquel apego entre ambos bustos. –Yo…creo que son bonitos…- Revelé aquello para intentar apaciguar aquel tenso ambiente, aun cuando no era la causante. Ahora que lo meditaba, quizás no debería quejarme por cosas como esas, debido a que hemos pasado tantas cosas. Amigas, parejas, compañeras. Ninguna u otra palabra podría quizás esclarecer lo que nosotras éramos, quizás era mejor así. Ya que al final ella seguirá siendo alguien quien me importa y aprecio mucho. Independiente de lo que fuéramos.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Mar 11 Jul - 4:26

Una fuerte carcajada brotó desde mi garganta ante sus palabras, aun así, fui moderando poco a poco el volumen de mi voz, hasta reducir aquel gozo de mis cuerdas vocales en risillas ocasionales; me separe por centímetros, dejando un espacio prudente entre mi cuerpo y el de ella, pero sin dejarle mucho para huir. — Oh. ¿De verdad? — Pregunté con cierto toque pícaro en mi voz, pero mucho antes de que mi contraria pudiese responder con la punta de mis dedos arrojé agua a su pequeño rostro. Force una sonrisa, y cargue mi cuerpo hacia un lado mientras apoyaba mis brazos en los respaldos de la bañera. — ¿Qué te avergüenza tanto? Tu también tienes unos... — Mis ojos bajaron hasta su busto, hundiendo mi cuerpo en el agua hasta dejar solo de mi boca hacia arriba en la superficie. Entrecerre mis ojos, y unas pocas gotas cayeron en mis mejillas pues como era de suponer, mis pestañas estaban mojadas; sus pechos eran... Redondos, pequeños pero redondos. — Aún que es como la versión pequeña de los míos. — Musite a la vez que mi índice se ubicaba en su piel, justo en donde iniciaba la elevación de su seno. Fui deslizando mi dedo, poco a poco hacia abajo y moviendo una que otra gota en su cuerpo, deteniendome justo antes de llegar a lo que sería la punta. — ¿Entonces no son más sensibles? — Fruncí mis labios, en mi cabeza hacia demasiadas comparativas entre un busto grande y pequeño. Por lo que tenía entendido, mientras más pequeño fuera el pecho, más sensibilidad podía llegar a sentir. Como son únicamente lípidos, entre mayor cantidad haya, más se amortiguaria a cualquier clase de impacto; entonces, llegaba a pensar que tener un pecho prominente se vuelvia aburrido, porque sólo estorbaba y rebotaba. No servía para nada más. Lentamente moví mi dedo, dejando la yema del mismo sobre aquel rosado pezon, era... Pequeño, y debido al calor había tomado su tamaño normal, pero seguro que si se tocaba más de lo debido se erguíria. Lo pique, con delicadeza, una y otra vez, dejando la mirada fija. ¿Ella sentiría algo? Era como estar frente a un misterio, incluso cuando tenía cuerpo de colegiala mis pecho jamás fueron TAN pequeños. — Me causa curiosidad... —Admití retrocediendo unos milímetros y retirando mi mano. — Mi busto es demasiado insensible, quizás por su tamaño, o bien, por que llevo demasiado tiempo en el campo de batalla, pero... —Cruce mis brazos frente a mi. — No soy capaz de sentir nada fuera de lo normal, a no ser que sea un poco brusca. — Y no era la idea, aun que eso me recordaba ciertas cosas. Digamos que, no era presisamente suave en el campo sexual; clave mis ojos en Honlon, tratando de analizarla, quizás y solo quizás no estaba demás hablar de ello.

Volví a mi lugar de inicio, apoyándo mi espalda en una pared y colocando mis rodillas frente a mi, mi cabello flotaba a mi alrededor, por lo que mientras mi voz se explaya lo sujetaba en un tipo de moño improvisado. — ¿Como fue para ti el tener relaciones sexuales, Hon? — Sin más solté a la par que apartaba la mirada, recordar al padre de mi hija me era incomodo, pero junto a la metamorfa me sentía más segura. — Me imagino que tu y Satoru debieron hacerlo más de una vez, si no, no me explico como nació Utsugai. — Una fugaz risa surgió de mi garganta con un aire más maduro, luego, solo acomode mis manos entre mis piernas para sentirme más cómoda. —Yo... Bueno, quizás es algo obvio pero solo lo he hecho con... Ejem, Belial. — Su nombre dejaba un gusto amargo, era difícil pasarlo en mi habla y a la hora de tragar saliva sentí un nudo en mi garganta. Aquel día en que ambos nos volvimos uno por primera vez era complicado de llevarlo a palabras, y no, no fue solo una vez, pero eso era otra historia. — Como te imaginarás él no era precisamente amable a la hora de consumar su amor. — Un pesado suspiro fue dejado atrás y con mis manos señale mis piernas, justo en los muslos, poco a poco dicha zona simuló las marcas de rasguños, pero no de aquellos humano, no, más bien parecía que había sido atacada por un animal salvaje, eran los rastros de sus garras. Esta ilusión desapareció al instante, dejando mi piel lisa y libre de marcas. — Fui golpeada contra paredes, puertas y el suelo, aveces pienso que debí haberme enamorado de alguien más gentil. — Pero no, eso jamas hubiese ocurrido, aquel hombre era... Más que un amante, más que un guardián, más que cualquier otra cosa que pudiese pensar. — Ni el caerme de una azotea me causó tantos daños. — Recuerdos del ayer afloraron mis pensamientos, joder, en verdad que ese imbécil era un bruto. Carraspee un segundo, y mis ojos se posaron sobre la metamorfa. ¿Quizás ella tomaba estos temas como algo sencillamente banal? A mis ojos, seguramente la opción de haberme enamorado de ella hubiese sido menos dolorosa. — ... Hon. — Una tímida sonrisa se dibujo en mis labios. — ¿Recuerdas el que estabas enamorada de mi? — No era el momento, lo sabía, pero aun así continúe. Avance hasta ella, poco a poco y en silencio, hasta lograr que mi mano se posara en su cabeza. — Quizas todos estos problemas no hubiesen existido si yo... — No termine aquella frase, solo me limite a revolver su cabello con mis dedos. Me sentía extrañamente tranquila, cómoda, pero la presente calidez del baño obstruia mi pesar; me deje caer, justo sobre su hombro, apoyando mi rostro en su piel. ¿Qué era el ser amada? Habían pasado tantos años desde que alguien tuvo dichos sentimientos por mí que desconocía el como proceder en asuntos del amor ya. Cerré mis ojos, y aflojando mi cuerpo logre distraerme un momento. — Creo que moriré sola, tu tienes suerte de estar joven aun, podrías buscar un novio y... — Reí, suave y burlandome de mis propias palabras. — No, seguramente yo lo ahuyentaria, no me gusta que toquen lo que es mio. — Y pues si, Honlon era mía, solo mía, aun después de tantos años ella estaría obligada a estar a mi lado, pero... A pesar de tener la facultad de ello jamás tuve que forzarla.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Honlon Takanashi el Mar 11 Jul - 11:24

Sin más y esperando, aquella risa se presenció por parte de la mayor, un pequeño suspiro se escapó por mi parte al sentir algunas gotas llegar a mi rostro a causa de ella. Aquella distancia volvió a presenciar se para mi suerte. El tema con respecto a algo tan natural como los senos, parecía continuar. Al principio no estaba tan segura de querer hablar del tema, pero parecía ser que para mi compañera era algo cotidiano y estaba dispuesta a seguir. Supongo que….¿no tenía de otra? Situada a lado mío con tranquilidad su diestra se alzó para crear un rose entre uno de mis senos con la yema de su pulgar. Mis hombros se contrajeron un poco por el tacto, aquel dedo comenzó a moverse lentamente sin ninguna presión, pero fue más que suficiente para que ambos pezones se pusieran erguidos. Apreté los labios mirando aquellas acciones. ¿Tanta curiosidad le provocaba? Me preguntaba aquello después de que comentó abiertamente el porqué de su afán con respecto a aquello. -¿Brusca?...¿pero eso no seria malo para tu busto?- Pregunté apenas y había la oportunidad después que retiró su mano, el sonrojo de mis redondas pero delgadas mejillas estaba presente desde el principio y no había un indicio que se desvaneciera. Mucho menos cuando Lizeth se dedicaba a tocar mi cuerpo sin más.
Ambas estábamos ahora en nuestro sitio, una enfrente de la otra en aquella tina que no era en si muy grande pero si lo suficiente para que entráramos cómodas. Hundí por un momento toda mi cabeza con el agua cálida llena de fragancias, aun con la profundidad pude oír claramente su pregunta con respecto a Satoru, causando así que saliera del agua de manera un tanto alarmada.  -¿¡Ah!?- Alcé la voz apenada, rápidamente me di cuenta que no era la mejor reacción, así que me reincorporé en mi lugar. -Nosotros…- Hice una pequeña pausa para mirar a la dirección de donde se encontraban las toallas. No tenía sentido que me alarmara hablar de ello, ¿verdad? Después de todo, si me sentía cohibida era por el simple hecho que era algo íntimo, pero recordar aquellos actos no causaban en ni una reacción particular como en esos días. -Siempre he sido reservada para esas cosas y él lo sabia, así que solo unas veces lo hicimos….Por supuesto, quien iniciaba era Satoru…- Inconscientes mi vos parecía bajar de tono con forme avanzaba. Quizás era suficiente con decir aquello, pues dejaba en casi en claro que quien tenía la iniciativa era mi ex pareja, pocas veces yo lo hacía, por no decir que eran contadas. Volví la mirada hacia la castaña quien contaba ahora sus experiencias con aquel tema. A decir verdad nunca había pasado por mi mente el cómo fue que….procrearon a Etsu. Y saberlo ahora causaba que sintiera cierta molestia, le indignaba enterarse que aquel imbécil fue brusco con ella. Ahora parecía mas cercana la respuesta de que él era el causante de que el cuerpo de Liz fuera “insensible “ Ese tipo…¡No puedo creer que llegara a ese extremo!- Comenté con clara molestia en mis palabras. -A una mujer se le debe tratar en ese aspecto con delicadeza.- Agregué formando un probablemente infantil puchero, aunque me chocara enterarme de eso, ella también parecía que no le daba un alto o que quizás muy en el fondo, ¿se lo permitió?  Aquel puchero se desvaneció al apreciar aquella pequeña sonrisa mientras llamaba mi atención al nombrar con un mote, mi nombre. Abrí un poco más los ojos cuando me preguntó sobre….eso. Volví a sentir el frío tacto de la mano de la vampiresa. Continuó con sinceras palabras. Entre cerré los ojos viendo su rostro. -Tonta…No sirve de nada lamentarse ahora. Además para bien o para mal, Etsu nació y estoy segura que ahora es una bella mujercita como su madre.- Aquello ultimo fue para al menos sacarle una sonrisa, aunque también era para que al menos viera el lado positivo. Por unos momento intenté imaginarme a Etsu ya grande ¿tendría el cabello igual de corto cuando era pequeña o  quizás más largo que el de Lizeth? Pensamientos vagos sobre aquella, en ese entonces pequeña, que cuiidé como a una segunda hija, tomaron mi atención hasta que sentí como mi compañera se  recostó a la altura de mi hombro, bajé un poco el rostro para apreciarla, se veía tranquila, pero solo en apariencia porque seguía con sus comentarios tan propios de ella. Formé una sonrisa ante su comentario de ahuyentar a posibles pretendientes. -No digas tonterías. Para empezar no estoy interesada en tener alguna relación al estilo escolar, en segundo solo me llevas más de cien años de diferencia. Y en tercera…No estas sola, me tienes a mí.- Revelé con cierta timidez en mis propias palabras. Son mis manos libres acaricié con benevolencia la espalda de mi contaría, era pálida, fría pero tan tersa y suave. -Lizeth...- Mencioné su nombre con el motivo de escuchar el sonido de aquel nombre que aun le parecía lejano. Mis manos bajaron para posarse en uno de los pechos de la vampiresa, estaba sería que ni siquiera se lo esperaba. Con cuidado comencé a masajearlo y entre mis dedos se encontraba su pezón siendo rosado entre estos. ¿E-Entonces…no sientes nada si hago esto? Y si lo hago un poco más fuerte…- Acto seguido proporcione más fuerza continuando con aquellos lentos movimientos. Giré los ojos para mirar su reacción ¿aun no era suficiente? Mi compañera se había tomado la libertad de curiosear ¿Por qué no podría hacerlo también? Además, ¿podría lograr yo causar en ella algún estímulo? Muy probablemente no, pero al menos intentarlo no quitaba el hecho de tomarlo como una manera de quedar “a mano”. Liberé por un segundo aquel grande buscó para ahora apretar aquél erguido pezón. ¿Habría funcionado? No estaba segura, pero continúe con lo propio. Era irónico que aun haciendo edad cosas seguía sintiéndome avergonzada y algo exaltada. -Supongo, que realmente depende de la persona quien te toca si llegas a ser sensible o no…- Esclarecí por debajo ¿entendería a lo que se refería y significaba? Prácticamente dejaba al aire que si yo tenía cierta sensibilidad no era por el método, si no quien lo lograba. En el pasado fue Satoru y  ahora era ella. De solo dejar en claro aquello en mis adentros, me frustraba. Mi acelerado pulso podría escucharse por la insignificante distancia entre ambos cuerpos.
Tuvieran resultado mis actos o no, me detuve, no quería esto. ¿Acaso tendría algún mérito? Yo la quería, pero no solo a su cuerpo. Rodeé con mis delgados brazos para abrazarla a la altura de los hombros de mis compañera por uno instantes. Para así soltarle y una vez la castaña comenzaba a reincorporarse con muy probables preguntas sobre todo lo anterior. Un fuerte impulso provocó que me acercara a ella en un ágil movimiento  donde el sonido del agua fue lo único que se escucharía antes que ambos rostros quedaran a centímetros de distancia. -Lo siento, solo un poco.- Susurré para posar mis temblorosos labios en los de mi contraria mientras cerraba de manera paulatinamente los ojos. Me había dejado llevar…¿lo había arruinado todo? Temía se apararme ante su respuesta. Mi mente simplemente divagó y mi cuerpo soy si solo quería sentir parte de ella. No quería aceptarlo, pero era más que obvio que aquel amor que le tenía había regresado con más intensidad. Era como un cálido y doloroso sentimiento, que vivía crecía en mi pecho. Finalmente me aparté de ella bajando el rostro, no tenía el mismo valor de hace unos instantes para verla a la cara. ¿Fui muy egoísta? ¿Debería volver a disculparme o arrepentirme? Sin embargo aquello ultimo estaba lejano a sentirlo. Ya que aquel dulce rose se sentía aun fresco en mis pequeños labios que temblaban temerosa.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Mar 11 Jul - 15:55

Honlon era más considerada de lo que llegaba a aparentar, me sorprendia gratamente que incluso después de tanto tiempo ella se preocupara por el como fui o no tratada, aun que muy en el fondo, la agresividad jamás fue un problema para mi, casi podía afirmar que era en parte mi culpa, pues de la misma forma yo reaccionaba en tales actos. Deje escapar un suspiro corto, casi como una risa mientras la miraba con ternura, seguramente para ella el tener relaciones sexuales era delicado, romántico y discreto; muy contrario a lo que yo y aquel hombre teníamos. Con mi diestra toque mi cuello, palpando la zona donde estarían las negras marcas que él dejó en mi persona, aquel dolor y veneno fue peor que cualquier otro pacto que antes hecho.

Mis ideas subían y bajaban, pero las acciones de mi contraria me trajeron de vuelta a la realidad. Sus manos se posaron sobre mi pecho, con sorpresa, y en parte confundida la mire, llegando a sobresaltarme por breves instantes. Su voz, tímida y cubierta por un velo de vergüenza se presentó, logrando sacarme una sonrisa. Sí, sabía que ella me estaba tocado, pero no era muy diferente a tocar un brazo o una pierna. — Si lo siento, siento tus manos, pero no del todo. — Explique antes de que ella se dispusiera a aplicar un poco más de presión; frunci mis labios, algo inquieta, más por el saber, dentro de mi cabeza,  que ella lo hacía, que por la reacción física. Siempre tendí a pensar que por extraño que pareciese, el cuerpo de otra mujer era más... Interesante. Un sutil sonrojo pinto mis mejillas y una risilla divertida se escapó al ver como ahora era ella quien apretaba con delicadeza la punta de mi pecho. Una sensación similar al dolor logró transmitirse, pero, no fue incomodo, al contrario, separe mis labios un poco más calmada y sería, a la par que Honlon se detenía. Su cuerpo, se apego, envolviendonos en un abrazo que ni yo misma esperaba. La miré de reojo, posando por inercia una de mis manos en su cintura. ¿Qué ocurría con ella? Mis dudas fueron resueltas, cuando creí tener un espacio de preguntar la menor se fue sobre mi una vez más, pero esta vez, no fue un abrazo. Sus labios se juntaron con los míos, dejando mi cuerpo pasmado ante tal ocurrencia de la metamorfa. ¿Qué ocurría? Los segundos pasaban, y con ello poco a poco aflojaba mi cuerpo y entrecerraba los ojos. ¿Lo estaría haciendo por lástima o acaso...? Cuando logró cortar aquel lazo, deje ir un suspiro, femenino y probablemente placentero. Si antes el pensar claramente era complicado, ahora no tenía sentido alguno operando en mi cabeza.

Mi mano subió, llegando hasta el centro de su espalda para así acercarla una vez más, si, quería volver a experimentar aquella electrizante sensación. Su rostro estaba a milímetros, y finalmente hundí mi boca en la suya obligándola continuar. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía así? Un calor subió por mis mejillas, y sentía mi pecho acelerarse ante la situación, aquella sensación... La conocía. Cerré mis ojos, moviendo mis labios para lograr una experiencia más agradable, hasta que al fin nos separamos. Parpadee lentamente, mirando su boca y posando mi mano libre en su mentón, aun siendo tan pequeña Honlon era una mujer, siempre lo fue, pero antes jamás la había visto de tal manera. Mi pulgar toco su labio inferior, moviendolo lentamente, estaba siendo dopada por sus encantos, y por mucho que esto me frustrara, llegaba a gustarme contradictoriamente. Moví, con cuidado sus labios con mi dedo para poder introducir el mismo en su boca y tocar su lengua, ella... Era provocativa a su manera. El silencio me abrumaba, y antes de siquiera dar paso a sus preguntas volví a sus labios, mostrando aún más intensidad; todo se veía complicado, pero no considere ni por un solo segundo el detenerme.

La bese, con una pasión desbordante, muy diferente a aquello que nos unió en un pacto en nuestra vieja mansión, ahora había un deseo de por medio, y mi lengua se esforzó por abrirse paso en su boca. Una vez hecho esto, comence a apegar más y más su silueta a la mía, nuestros senos chocaban, era relativamente gracioso, pero la idea de que aquello ocurriera le daba cierto toque de perversión. Hice pausas, una y otra vez entre cada beso para dejar escapar mi aliento, me estaba impacientando, y en la búsqueda de una posición más cómoda empuje a Honlon encima de mi. Nuestras piernas estaban entrelazadas, y podía sentir su intimidad sobre mi muslo, pero eso no me detuvo. Continúe otorgando besos en su boca, cerrando los ojos y paseando mi diestra por su cintura, quizás el saber como funcionaba el cuerpo de otra mujer me daba ventajas sobre un hombre, pero para llegar a más necesitaba respuestas claras en su persona. Los tiempos de mi respiración se hicieron poco continuos, dejando una melodia desenfrenada en mi boca mientras la miraba. — Dime... — Susurro alzando el mentón para verla con cuidado. — ¿Y si soy yo quien te toca? ¿Qué tan sensible serás? — Una sonrisa se pinto en mis coloridos labios antes de posar mi diestra sobre uno de sus senos, apretandolo, moldeandolo y jugando con su pezon entre mis dedos. — Responde. — Fue una orden, la cual sin duda pondría en aprietos lo recatada que podía a llegar a ser Honlon. Mordí su labio inferior, sin clavar mis colmillo antes de volter a unir nuestros labios, aveces, me dejaba llevar con una facilidad peligrosa. La tomé por la cadera, masajeando el hueco entre los huesos de su cadera, poco a poco, baje mis labios a su cuello, quedando finalmente en sus clavículas. El agua estaba estorbando, pues a pesar de darno calor se derramaba ante los movimientos, al final, y sin que mi contraria se diera cuenta, jale con el pie la cadena del tapón que impedía la ida del agua, ahora solo restaba esperar que los niveles de la misma bajaran lentamente.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Honlon Takanashi el Mar 11 Jul - 19:15

No transcurrió mucho después de aquel beso para que sintiera mi cuerpo ser atraído con un pequeño tacto en mi espalda para que nuestros labios volvieran a consumarse ahora con un deseo mayor. Podía sentirlo claramente, la humedad, suavidad y aquellos lentos pero detallados movimientos en mi boca. Mi mente se encontraba inerte ante aquella agradable sensación, pero aun era consciente de la extrañeza que mi contraria con aquel rose. ¿Había una  razón en particular? ¿O solo se estaba dejando llevar? Sería un tanto decepcionante si era lo segundo, por mi parte simplemente quería demostrarle aquel profundo sentimiento que siempre vivió dentro de mí. Aun cuando este estuvo un tiempo intacto. Por supuesto que mi forma de expresar el cariño y aprecio que le tenía, no era en base a lo íntimo. Estar con ella, compartir momentos juntas, para bien o para mal, todo momento lo atesoraba. Para mi era más que suficiente estar al lado de la vampiresa.
El pálido pulgar de mi compañera tocaba una parte de mis labios, poco a poco comenzó a colocarse entre estos y empujar hacia dentro. Era frustrante pero inevitablemente abrí la boca mientras aquel dedo que se encontraba ya húmedo por el agua, tocaba la punta de mi lengua. Solté un pequeño quejido mirando parte de su muñeca, cruzar las miradas parecía ser un acto riesgoso, ya que muy probablemente me avergonzaría más. En un momento efímero retiró el pulgar para volver a sentar aquellos dulces labios. A diferencia del primer beso, esta vez había un poco más de confianza. ¿Estaba comenzando a acostumbrarme a aquella grata sensación?  No, por el contrario se volvía adictivo. Aquella unión de nuestras bocas se intensificaba considerablemente. Ahora ambas lenguas se entrelazaba con fogosidad, pequeños suspiros se ahogaba y escapaban cada tanto. La inmersión de aquel acto dejaba en segundo plano cuando terminé colocando levemente mi peso sobre ella. Mis manos se recargaron en la base de la bañera para evitar un peso extra. Sin terminar de comprenderlo habíamos quedado en una pose poco indecorosa, ambos bustos chocaban, se sentía cómodo, quizás si tenía sus ventajas el tener un pechos prominente.
Nos encontrábamos ahí, dentro de la blanca tina, donde el agua caliente cubría aquellos desnudos cuerpos con el dulce aroma floral que emanaban y donde como resultado el vapor se encontraba esparcido por todo el baño. Si se pudiera cumplir una petición, por más ilusa e infantil que pareciera, me gustaría que aquel momento se detuviera. El tortuoso pasado y el aterrador futuro, no estaría presentes. Todo….sería más fácil. La mire y ella con esa misma sonrisa formuló aquella insinuante pregunta para así volver a tomar posesión de mis rosados pezones. Apreté los labios al mismo tiempo que fruncía el ceño. Más allá de la alta temperatura del agua con productos, mi cuerpo naturalmente por todo lo anterior se sentía más cálido y sensible a cualquier caricia. El acelerado latir de mi pecho estaba presente en rodó momento. Estaba impaciente, apenada y al mismo tiempo confundida. -N-No te de tanto mérito….- Respondí con aires de orgullo, a estas alturas era absurdo ponerme a la defensiva.
Segundos antes sentí el afilado rose de sus colmillos mientras apretaba ligeramente uno de mis labios. Me sobre salte un poco, para así esperar aquél nuevo beso cuan niña ansiosa. Simplemente me dejé ante sus frías caricias mientras que su aliento chocaba en mis clavículas. ¿Estaba bien si tocaba un poco más verdad? Además también era culpa suya, aquel estímulo en la parte superior de mi piel solo agravaba la situación. Colocando mi peso en mis rodillas aun en aquella posición, alcé mis dedos para ubicarse a la altura de su pecho pero por los costados y así lentamente contornear su esbelta figura. Sin duda era el cuerpo de toda una mujer con sus curvas bien proporcionadas. Era hermosa, si piel era tan tersa y suave al tacto, sentirla era sin dudas atrapante. Mi diestra se deslizó más de la cuenta, ahora acariciaba el inicio de su pierna izquierda como si pintara como un fino trazo, pero proporcionando una ligera fuerza, quería lograr que lo sintiera…que me sintiera.
¿En que momento habíamos cruzado la línea? ¿Cuándo pasó de una siempre broma a algo más serio? Era la primera vez que ella y yo llegábamos a éstos extremos. Anteriormente no había algo mas allá de lo moralmente correcto. Liz siempre llevó a cabo sucesos vergonzosos sin más, pero esto era diferente, la forma en que estaba viendo, no era la misma. Era más atenta a mis reacciones, lograba apenarme más. En el fondo me aterraba dejarme llevar más y más, no quería volver las cosas más tensas entre nosotras. Pero ahora era casi imposible detenerme. Coloqué mi siniestra en la espalda de la mayor acariciando el camino de su columna. Mientras intenté acomodarme un poco ya que se estaba cansando un poco mis rosillas, sentí un rose entre su muslo y mi entre pierna, por inercia solté un agudo gemido. Al percatarme, cubrí mis labios con mi derecha, además de ver que el agua de la tina ya no estaba. ¿En qué momento? Me pregunté para mirar de reojo a la castaña.   -L-Lo siento.. Yo…- Me disculpé, pero ¿Por qué?¿por aquél sonido inoportuno? Probablemente. Ladeando un poco mi cuerpo, recosté una de mis mejillas sobre sus grande y suave pecho. Cerré los ojos, podrían escucharse el palpitar de sus corazones de manera un tanto irregular.  Su aroma me hacía perderme entre vagos pensamientos ¿que ocurría después de esto?  ¿Seguiríamos siendo las mismas de antes?  ¿A quien quería mentir? Yo no podría ser la misma, había cruzado una línea y ni había reparo. Muy por el contrario quería seguir degustando, a la persona que quería desde hace tantos años. Levanté mi rostro para quedar a unos centímetros de distancia, me sentía angustiada. ¿Entendería mi preocupación? No. Quizás solo le confundiría más, así que mejor aparte la mirada para acercarme a su delgado cuello. Mi aliento chocó con su piel. Ahora que me lo planteaba ¿los vampiros tenían un gusto particular por aquella zona? ¿Tenía algo especial aquel lugar? Sin pensarlo mucho deposité pequeños besos en este, al principio insegura, pero a medida que continuaba, volvía a dejarme abarcar por el lujurioso deseo. Mi húmeda lengua comenzó a saborear su cuello, casi inaudibles sonidos se escuchaban mientras subía y descubría su oreja. Acto seguido mordí la parte inferior de esta con suavidad.  La timidez fue sustituida por mis profundos instintos que siempre yacía durmiendo. Después de todo, seguía siendo una criatura que podía desbordarse hasta el límite si se le provocaba.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Lizeth Lawler el Miér 12 Jul - 6:53

Sus manos, su boca, todo su ser se deslizaba por mi cuerpo con un aire lujurioso, deje huir un suspiro mientras su tímida voz se esforzaba por omitir cualquier tipo de gemido, era divertido de cierta manera, aquellas pequeñas manos buscaban generar sensaciones más placenteras y presentes. ¿Pero que tan bueno sería eso para la metamorfa? Baje la guardia, deleitandome con sus provocaciones, pero justo cuando tuve su oído cerca deje oír un suave suspiro de placer; digamos que era un tipo de provocación e incentivo para que Honlon continuara. Mis dedos bailaron sobre su pecho, entregando mi cuello sin mayor problema mientras tanto, su humeda lengua subía y bajaba, dejando un escalofrío apoderarse de toda la zona, entrecerre mis ojos, poco a poco iba agarrando el ritmo de la instancia que acontecía, y un vez dentro, no había forma de salir. Baje mi rostro, hundiendo mi nariz y boca en sus hombros mientras mi diestra continuaba otorgando movimiento circulares, Honlon dejaba un aroma a flores, quizás por el baño, pero lograba encender aquello que creí muerto. Otro beso bajo por sus clavículas, turnándose con lamidas lasivas por su piel, sonrisas traviesas jugaron en mis labios antes de bajar al inicio de sus senos, levante mis piernas, elevando un poco más su cuerpo mientras su intimidad se deslizaba sin esfuerzo por mi pierna. ¿Por qué se aceleraba mi corazón?  Estaba un poco impaciente, pero no por ello sería más gentil, Honlon resultaba intrigante, jamás había presentando algún tipo de interés romántico por su persona, pero ahora añoraba tenerla en más de un sentido. ¿Así era mi tipo? — Esta vez no hay nadie, alza la voz. — Mis peticiones podrían considerar algo indecentes para la metamorfa, o quizás no. ¿Quién podría saberlo? Tomé su mano y la guíe poco a poco hasta uno de mis senos, obligando a su pequeña mano a cerrarse con algo de más fuerza. — Esta bien si me lastimas. — Guiñé uno de mis ojos y prosegui a bajar a lamer su piel, mi legua recorrió sin límites su pecho hasta llegar a sus pezones, dándome el lujo de degustarlos con algo se brusquedad, la suficiente para generar algo de dolor, pero dando toques placenteros. Estaba dispuesta a hacer de Honlon lo que quisiera, al fin y al cabo, ella fue quien lo pidió indirectamente. ¿No? Con mis labios sujete la punta de su seno, haciendo un poco más de presión jalando el mismo antes de envolverlo en otra lamida. Me aseguré de dejar fija a Hon en mi pierna, sujetandola firmemente con una de mis manos para que no cayera de mi pierna, estaba llevando el control otra vez de nuestros cuerpos. Dentro de mi boca jugué con aquel erguido pezon hasta lograr sacarle gemidos a la metamorfa, claro que no me detendría sin hacerla emitir ruidos.

Ruborizada, empuje hacia abajo a la menor, mi mente divagaba una y otra vez. ¿Qué era lo que sentía por ella? Frunci el ceño frustrada mientras me acercaba una vez más a sus labios, acorraladola entre el suelo y mis brazos. Una peligrosa señal se emitió desde mi interior, bajando desde su cuello hasta su obligó en una caricia. — No te asustes. — Por un momento me separé para dar tal instrucción, la miré, de forma seductora pero apaciguada ante la situación, mi cuerpo ahora no solo estaba mojado por el agua de nuestro reciente baño, pues gotas de sudor se le sumaron al paso de los minutos. Sin quitar la mirada de la atracción en sus ojos baje aún más mi mano, recorriendo su pelvis hasta llegar al monte de venus se su cuerpo, deje huir un gemido grave ante la tentación, y decendí mucho más. Estaba no solo dejando mi paso en su cuerpo, si no que me hallaba a mi misma arrastrándome en su corazón.

Gemidos y sudor guardaban las cuatro paredes de esa habitación. Recorrí el pequeño cuerpo de Honlon llegando a aquello que tanto esperaba, esa parte más deseada; esa parte que sería mía en ese instante, en ese momento. La punta de mis dedos hicieron contacto con su entrepierna, la sensación suave y humeda se deslizaba entre mis dedos con cada cuidadoso movimientos. ¿Era correcto? No, nisiquiera me pare a pensarlo, lo deseaba, quería demostrar que era mía, hacerla colapsar por mí, robarme su pudor y disfrutarla como nunca; en mi mente solo pasaba pensamientos indecentes, pequeños mordiscos en sus senos hacían que mi contraria llegara a una excitación sutil; coloqué mis largos dedos sobre esa parte húmeda y caliente, atrapando entre mi dedo medio e índice la cúspide de su placer. Subí hasta su boca, y a un ritmo pausado fui estimulando a la metamorfa, con cariño, pero no menos pasión. Fue recién cuando su perfecta cadera presentó espasmos que aumente la velocidad, sí, quería que ella exterimentará esa electricidad en su pelvis que te obligaba a retorcerte de placer. Movimientos continuos de arriba a abajo y en círculos fueron los que ocultaron sus piernas, el calor aumentaba y con ayuda de las reacciones de su cuerpo supe cuando era hora de ir más rápido. Bese su cuello, y acaricie a la par su rostro sin detener la estimulación de su intimidad, cada vez todo era más y más húmedo y deslizante, aquello con lo que jugaba palpitaba, y aplique un poco más de presión para estimular con más profundidad sin llegar a lastimarla, por más que se agitará seguiria hasta dejarla morir de placer. —... Honlon. — La llame por su nombre, pasando a su oreja y depositando un beso bajo la misma. Fue una trampa, pues apenas estuvo más vulnerable mordí su cuello. ¿Quién dijo que el dolor no se podía disfrutar? Mis colmillos tuvieron su premio merecido, encendiendo aún más los deseos carnales de mi cuerpo, era un deseo físico, pero a la vez no. ¿Como explicarlo? Mi cabeza daba vueltas mientras mis dedos terminaban su labor entre sus piernas, notando como su espalda formaba un arco perfecto; la sujete despacio y con cuidado, mientras la miraba a los ojos. Solo cuando ella planto esos orbes color ámbar en mi llevé la punta de mis dedos a mi boca, lamiendo el líquido derramado sobre ellos, gesticulando una expresión por sobre todo lujuriosa.

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Re: Visita nocturna [Privado +18]

Mensaje  Honlon Takanashi el Jue 13 Jul - 4:36

El sonido de ese seductor suspiro que se escapó de la castaña, provocó en mí una cierta emoción, causando así que mi lengua regresara a su cuello dejando un sutil rastro de humedad al pasar lentamente por toda la zona. Dejaba de igual forma algunos breves besos fogosos en este mismo lugar, me pregunto, si llegara a dejarles unas marcas ¿las borraría? Después de todo para una pura sangre no es problema curar algo tan sencillo como moretones y por sobre todo pequeñas marcas, ¿verdad? Me carcomía la incógnita, sin embargo proseguí con mis paulatinas acciones, esto mientras disfrutaba aquella exquisita estimulación en mis pequeños pechos. Ahora me volví nuevamente en presa fácil de la vampiresa, tomó posesión del cuello ajeno y sin poner absoluta resistencia levanté mi mentón para darle mayor espacio para que pudiera degustar sin problema alguno. Mis ojos se cerraban mientras fruncía el ceño y de mi boca se oían la irregularidad de mi respiración. “…Alza la voz.” Escuché aquello entre los inicios del delirio que causaba en mi sentir. Aquello no fue una opción de “puedes alzar la vos” era una escondida orden, nunca me agradaron seguirlas, aun cuando eran por partes de Lizeth, las hacía aunque no por gusto. Pero esta vez era una excepción y muy por el fondo… no era mala idea. Mi diestra fue guiada a uno de sus senos para apretarlos con cierta fuerza que ella también proporcionada sobre mi mano. – No deseo lastimarte, por el contrario deseo hacerse sentir bien…Pero si eso significa ser un poco brusca…- Dejé mis palabras al aires para comenzar a masajearlos y apretarlos. Eran grandes, perfectamente redondos, algo pesados pero muy suaves, en esos movimientos lograba levantarlos un poco. Era algo complicado proseguir mientras sentía sus húmedos labios apoderarse de mis pequeños pezones, suaves gemidos comenzaron a presentarse por mi parte, la manera en que lo hacía era indescriptible, lograba estremecerme hasta el punto en donde mi vos parecía quebrarse.
Fui empujada para que mi cuerpo terminara recordado en la base de la tina mientras mi contraria se encontraba por encima de mí, ya me esperaba alguna ocurrencia por parte de mi compañera con aquella seductora mirada. Sus palabras causaron muy por el contrario a no asustarme, hacerme sentir insegura. -¿E-Eh?- Ni siquiera fui capaz de poder preguntarle a que se refería, mis orbes siguieron el descenso de su mano hasta ubicarse cerca de mi entre pierna. El rubor incremento en mis mejillas ante lo que se avecinaba, ¿realmente iba enserio? Ella iba…. Sin terminar de cuestionarme sentí el deleitante sentir de sus dedos deslizándose en la humedad y calor de mi intimidad. En consecuencia se me escapó un gemido agudo, mis hombros de contrajeron al igual que mis delgadas piernas. Mi temperatura aumentaba, mis sentidos se desbordaban por el placer que me proporcionaba mi amada Liz. Me encontraba a tal punto donde cualquier zona fuese tocada causaría que me sobresaltara, no había estado tan sensible en tantos años. Antes parecía una sensación tan lejana que ni la recordaba del todo. Y sin embargo la magnificas sensaciones eran completamente diferente cuando me entregué por primera vez a mi ex esposo. ¿Era diferente por el tiempo, la situación, porque era una nueva experiencia al ser una mujer o porque era justamente ella? Aún me costaba creer que habíamos llegado hasta este momento, pero la intensidad de sus húmedos dedos por mi excitación me despertaba comprendiendo que era real…que realmente estaba ocurriendo. Tal como dos imanes, sus bocas se atrajeron la vampiresa con su iniciativa y yo deseosa esperándola, incluso dejé al descubierto mi lengua, segundos antes de que sellarse en aquel beso. Sentía más comodidad el hecho de ahogar suspiros lujurioso de esta manera, pero solo fue momentáneo, de nueva cuenta ladeé mi cabeza cuando sentí sus besos bajar, mi mente comenzaba a perderse dedicando así mi completa atención a ella.
Las constantes y profundas estimulaciones en mi sexo estaba arrastrándome hacia el límite, constantemente mis piernas temblaban y se contraían a la par de mis estrechas caderas, pero evitaba lo mejor posible interrumpir el ritmo de manejaba la vampiresa. De manera sorpresiva sus punzantes colmillos perforaron mi piel, un grito lascivo y agudo resonaron en el cuarto de baño,  muy contrario a sentir un dolor molesto, aquello causó que mi ritmo cardiaco se acelerara y en cuestión de segundos llegaría sobrepasar mi límite. Llegué a la cúspide del orgasmo, en aquella zona erógena y sensible se deslizaba sus fluidos en consecuencia al consumarme ante el placer.  Mi espalda de arqueó hacia atrás mientras mis muslos se apretaron.
Pasaron unos segundos para que mi pecho dejara de levantarse con inhalación, bajé el rostro para mirar la lasciva acción de la mayor. Tomando apoyo con las palmas de mis manos levanté la parte superior de mi cuerpo para sentarme, aún sentía temblorosas mis piernas, ¿pero aquello iba a detenerme? Por supuesto que no, por el contrario quería hacerla sentir aquel magnifico placer.    –Oye Liz…- la llamó por su nombre con una vos suave, claramente guardaba intenciones en aquella aparentemente inocente mirada. Era como si la reservada y vergonzosa Honlon se habría esfumado momentáneamente. –Podrías girarte por completo… ¿por favor?- Le pedí cuan pequeña pedía alguna golosina. Agradecí que aceptara mi petición, aprecié su esbelta figura al darme la espalda mientras se sentaba en el piso de la tina. No perdí mucho tiempo para arrodillarme y acercar el arco de mis labios, y comenzando así a depositar gentiles besos en su espalda entre sus largos cabellos mojados, esto al mismo tiempo que mis manos subían hacia el frente para masajear sus senos con la misma presión que anteriormente me había indicado. Poco a poco mi rostro se deslizaba a la altura de su cuello, ubiqué mi barbilla en uno de sus hombros, desde ese ángulo tenía una buena vista. Mis orbes dorados giraron para mirarla de reojo ¿esperaba a mi siguiente acción? Liberé mis manos para bajarla lentamente hacia sus muslos, abrí paso entre estas con cuidado y antes que intentara continuar con aquello tragué saliva. Podía ¿no es así? De ser así no quisiera detenerme hasta lograr saciarla. Mi derecha creó un camino desde su abdomen hasta la línea que daba inicio aquella que era la parte donde el pudor desaparecía fácilmente; su intimidad. Seguí bajando, me tomó por desprevenida sentir la humedad de su sexo. Creía que yo la única ingenua que se sentía tan excitada, me reconfortaba que no era así, de la casi misma manera que ella me había tocado, comencé a hacerlo con dedicación y toques de cariño, movimiento circulares se formaban mientras rosaba la parte más sensible con las yemas de los dedos. Quería escuchar su suave vos como respuesta, escucharla hasta que pudiera guardarlo como un recuerdo eterno. Jamás había pasado por mi mente llegar ambas a este placentero encuentro sexual, podía sentirla, podía sentirla hasta el más mínimo detalle, parecía un sueño hecho realidad. Admirar y tocar todo su pálido, frio, esbelto y desnudo cuerpo. Aquellos pensamientos causaban que mis acciones fuesen más lentas, a diferencia de los impetuosos movimientos de los dedos de mi contraria, yo se lo proporcionaba con más calma y detalle. De solo ver sus reacciones me impacientaban, se veía tan hermosa y vulnerable. Me temo que ya era demasiado tarde, había vuelto a caer en aquel profundo y doloroso amor que enterré en el pasado. Ahora solo me quedaba darle todo de mí, pues yo…le pertenecía. La avidez de mis caricias aumenta más y más, impulsivamente adentré uno de mis delgados dedos para darle una mayor experiencia. Solo un poco más, un poco más faltaba para sentir entre mis dedos el desborde de un futuro orgasmo de mí apreciada Lizeth.

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